martes, 4 de marzo de 2014

El reto


Un estruendo creciente retumba junto a la ventana. Voces desacostumbradas llegan desde quién sabe qué rincón oculto para hablarme del temor bajo de los animales. Los árboles se inclinan y cantan, buscan consuelo en su baile ritual; saben que siempre puede ser el último. Hasta la escalera de metal eleva su voz y se estremece con violencia. También ella teme a su manera y no en balde: es su integridad la que está en juego. Por mi parte, siguiendo cuidadosamente un plan trazado durante siglos, milenios ya, he detenido mi respiración. He detenido todo movimiento. Cierro los ojos y confío. Puede que así el viento no logre encontrarme. No esta vez. No todavía.


En la imagen: "Peine del viento" del escultor Eduardo Chillida. San Sebastián, País Vasco. (Crédito de imagen)

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7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Christian. Me alegra que te gusten mis intentos. :)

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  2. A mí también me gustan, cortos pero profundos :D

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    1. Cortos pero sabrosos, jajaja :)

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    2. Jajaja, no sé por qué esta respuesta la vi con doble sentido :P

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    3. Llevaba doble sentido, Miriam, no lo pude evitar, jajaja! :P

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    4. Verdad!!! Yo lo sabía pero me dio pena asumirlo directamente, jajaja.

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)