lunes, 3 de marzo de 2014

El día y su tono

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Hay días que parecen tener un cierto tono y deciden su camino desde las primeras horas. Hoy, por ejemplo, es un día de despedidas. Quizás sea mejor decir que es un día en que uno tropieza con más despedidas de lo habitual. Porque despedidas, adioses —eternos o no—, de esos hay siempre. Cada día para ser precisos: cada vez que terminamos un libro, un cuento, una página; cada vez que nos cruzamos con alguien, enviamos un mensaje, un beso, un pensamiento; cada vez que termina el viento, la noche, la taza de café; cada vez que el momento pasa. Hoy, además, el libro aún inconcluso se me desgranó en despedidas entre las manos; la película que llevaba a medias me reservaba un adiós en el final; el recuerdo del amigo querido llegó con el sabor de la eternidad.


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4 comentarios:

  1. Lo bueno Elena, es que con cada despedida hay una bienvenida, un libro nuevo, un nuevo día. Pienso que es bueno enfocarnos más en lo que viene, que en lo que se fue.
    Besos!!!

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    1. Cada cosa tiene su tiempo, Miriam. Es necesario también darnos un tiempo para ver las despedidas, y luego continuar.
      Besos!

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  2. Hermoso lo que escribes Elena y un poco triste

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    1. Gracias, Christian! La tristeza no es algo malo, también es parte de la vida. Lo mejor es verla sin evitarla, y luego dejarla ir.

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)