jueves, 20 de marzo de 2014

A rastras

Querido Señor*:

Déjeme asegurarle que su llegada a mi vida no pudo haber sido más arrasadora. Su voz se ha llevado de repente mi silencio, mi tranquilidad, mi armonía. Ha cargado en sus incansables brazos mis deseos de ayudar, mis buenas miradas, mi saciedad. Sus constantes idas y venidas me han obligado a encerrarme detrás de mis cortinas, de mi música, de mis letras. En estos días ha conseguido usted lo que nadie: me ha dejado sin máscaras, sin luces ajenas, sin falsas protecciones. Me ha dejado usted desnuda. Sólo espero que, cuando al fin decida irse, mi alma aún se reconozca.


*En alemán: liebherr.

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miércoles, 19 de marzo de 2014

Historia de un mirador

Sentado en su puesto de observación me estudió durante horas a través de la ventana abierta. Cuando por fin se decidió, con una ligereza de la que sólo él es capaz, lo vi descender del mirador para siempre. Segundos después lo tenía a mi lado y no tardó en encontrar su espacio en mis días. Desde entonces me visita cada tarde. En cuanto estoy lista para recibirlo abro mi ventana; esa es nuestra señal. En ocasiones entra dando voces, reclamando mi atención. Las más de las veces llega en completo silencio, prefiere sorprenderme con una caricia. Y nunca se queda mucho tiempo, es cierto, ni siquiera lo hizo aquella primera vez, pero tampoco es necesario. Un breve lapso juntos es suficiente para dejar su calor impreso en mis manos junto a la promesa del regreso. 

*     *     *

Respondiendo a una breve señal, la máquina extendió sus dedos metálicos. La madera vieja crujió bajo el peso inesperado y el mirador se deshizo al primer embate. Los ojos detrás de las gafas nunca vieron allí otra cosa que un árbol seco. 

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martes, 18 de marzo de 2014

Reestructuración



Cambian la tierra de aquí para allá. Cortan, arrancan, aplastan, aplanan. Donde antes había una verde alfombra de hierbas con pequeñas y agradables ondulaciones en las que empezaba a hacerse notar ya la primavera, allí no va quedando más que tierra removida. Devastación. El panorama, sin embargo, me resulta bastante conocido. Todavía va a ser cierto eso que dicen de que el mundo no es más que nuestro espejo.



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lunes, 17 de marzo de 2014

Concordancia

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Si canto, tú callas. Si por el contrario buscas la alegría con todo tu cuerpo, yo me vuelvo invisible. Sé que tienes razón, mas lo niego. Buscas afincar tus pies donde agito mis alas. Tú escribes con colores mientras yo dibujo letras. Es difícil encontrar la concordancia en este mundo nuestro, sobre todo ahora que somos la última fuente de armonía. Busquemos, pues, en el arte que nos une a medida que unimos las artes, en tu silencio que sólo busca escucharme, en mi invisibilidad que es pretexto para dejar espacio a tu danza.




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domingo, 16 de marzo de 2014

Necesidades propias


Por alguna razón, tener más piel expuesta de lo acostumbrado me hace sentir... extraña. Soy más consciente del movimiento de mis piernas, de la postura de mis pies. Este vestido parece tener sus propias necesidades. Al verme en el espejo, un poco de carmín en los labios, unos pendientes y una inclinación diferente de la cabeza se me hicieron impostergables. Es corto pero no demasiado. Lo es en la medida suficiente para modificar mi forma de sentarme: la espalda recta, las manos posadas suavemente en la frontera entre la tela y tu mirada.



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viernes, 14 de marzo de 2014

Un día para cada cosa

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No es día de escribir: es día de leer. Es día de hablar de libros, de comentar lo leído, de buscar información sobre los autores, de reírme a carcajadas de lo que encuentro. Es día de sopesar el valor del accidente que me lleva a un libro nuevo, y de intentar explicar cómo una relectura puede cuestionar buena parte de mi vida. Es día de sorprenderme pensando a cada rato cómo terminará el cuento que dejé a medias en la mañana. Es día de bucear en aguas caudalosas y preguntarme ante tanta abundancia sobre mis verdaderos intereses. Es día, en fin, de dedicarme por entero a esta, una de mis primeras y perennes vocaciones.



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jueves, 13 de marzo de 2014

Indolencia


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Me pregunto si ellos lo sentirán. Yo puedo casi verlo y no me ufano de ser especialmente sensible. Las plantas se apartan a su paso. Los árboles se estremecen y callan. Las más pequeñas briznas de hierba se quedan quietas, temerosas. Quisieran ser invisibles, lo sé, lo siento. Quisieran pasar inadvertidas ante su mirada. Ellos avanzan con sus botas enfangadas, sus sierras apagadas, sus voces despreocupadas, y una mezcla de temor y odio se va levantando a su alrededor. Me pregunto si se dan cuenta del silencio profundo que los acompaña, de cómo hasta la tierra se resiente de soportar su peso. Pero no, no lo creo. De saberlo, temieran.


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miércoles, 12 de marzo de 2014

Noche ligera

La mente se aferra a las líneas más marcadas del día pasado, vaga por ellas. ¿Por qué me preocupo si nada puedo hacer? Me regodeo un poco en el calor de mi cuerpo entre las sábanas. Siento llegar el sueño. Uno ligero como ave nerviosa, presto a alzar el vuelo en cualquier momento. ¿Por qué habré empezado a leer ese libro? Se abren mis ojos y los cierro inmediatamente. No me gustan estas noches de sueño entrecortado. Muevo la cabeza para sentir la suavidad de mi almohada y me dejo caer, caer... ¿Podrá el descanso serle reparador? Todo sigue oscuro allí afuera. Obligo a mis párpados a mentenerse cerrados y hundo mis pies en el esponjoso edredón. Es parte de mi táctica casi infalible para atraer al sueño. No, no era así como empezaba la sonata... Ya puedo sentir los pensamientos difuminándose, envolviéndome en una neblina espesa, pesada..., suave..., luminosa —¿Luminosa?— como la mañana que ya se asoma por las rendijas de mi puerta. ¡Aaah, esta jornada no rendiré nada!

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martes, 11 de marzo de 2014

Despertador

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El cuerpo sigue respondiendo a su estímulo como lo hacía allá en los albores de mi despertar, con euforia en los miembros inmóviles, con una explosión de fuegos artificiales en el pecho, con un aturdimiendo en la cabeza. Por unos minutos no es necesario más para vivir, ni para morir.

A ella se abrió mi espíritu por vez primera. No es transporte: es estancia, creación, expansión constante. Con ella fue que descubrí la profundidad de una impresión eterna. Es mi cuota de magia personal y no la dilapido. Pocas veces la busco; sé que no se debe forzar nuestro encuentro. Tiene total libertad de venir a mí cuando lo desee y yo, siempre, me dejo sorprender. Entonces le rindo honores. Cierro los ojos y le permito invadirme, recorrerme, limpiarme. Con ella llega mi hora de renacer, y renazco.



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lunes, 10 de marzo de 2014

Café para dos

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¿Y si nos tomamos este café juntos? No sólo por el placer de la bebida, sino por el gusto de sentir nuestros cuerpos desperezarse al unísono. Mi sangre fluirá entonces más y más rápido llevando vida hasta tus células más escondidas. Tu piel despertará de su modorra mañanera y podrá expandir su percepción hasta este otro lado del mundo. Podrás así sentir el calor y la lisura de mi taza en la punta de tus dedos. Mis ojos sustituirán su velo por tu luz y podremos, en fin, ver levantarse el universo a nuestro alrededor o reinventarlo a nuestra imagen y semejanza, borrando entuertos propios y ajenos, viendo trabajar a la par necesidad e imaginación. Ven, tomemos este café juntos. No hay otra forma de garantizar el próximo giro de la Tierra.


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domingo, 9 de marzo de 2014

Variedad de la magia cotidiana

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No fue como cuando me vi envuelta en la gran batalla, con gritos y caballos a todo alrededor yendo y viniendo en una coreografía mayor que yo no alcanzaba a ver. El sonido era entonces atronador, y mi corazón empujaba sin mucho compás las paredes de mi pecho. Esta vez fue todo mucho más tranquilo. Logré remontarme a los senderos de un jardín natural en el que las flores apenas comenzaban a asomar. Era el verde lo que prevalecía y las voces quedas a lo lejos de quienes, como yo, aspirábamos a enlazar todos esos acordes en una melodía para un sólo instrumento.
 




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sábado, 8 de marzo de 2014

El par ideal

Llevo ya un buen rato mirando sus fotos. Repaso una vez más con la vista sus suaves curvas. Promete ser delicado en el trato con mi piel, sí, y tentador: enseña y oculta en la proporción perfecta. Flexible parece ser, fresco como la ya próxima primavera. Puedo imaginarme sobre él marcando el ritmo durante largo tiempo, sintiéndome a la vez hermosa y protegida, erguida y al mismo tiempo libre, sin restricción de movimientos ni asomo de cansancio...

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jueves, 6 de marzo de 2014

Dime

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Después de haber dado un vistazo por un país lejano a vuelo de palabras, luego de haberte dejado inundar por las imágenes del futuro ya tan actual, cuando al fin estés de vuelta del breve interludio en el que un sólo violín ha sido capaz de recrear toda una historia detrás de tus párpados cerrados, entonces búscate. Búscate en el fondo de la segunda taza de café, en el reflejo del sol en tu escritorio, en el tumulto de emociones de tu pecho. Búscate allí donde sueles encontrarte y dime si regresas, como yo, con la impresión de ser no más que una bocanada de humo al viento.






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miércoles, 5 de marzo de 2014

Re-creación

 

Basta desearlo: un simple gesto de mi mano y todo se reconstruye a mi medida. Los colores vuelven a brillar con mis tonalidades favoritas. La brisa viene cargada de mis olores predilectos. El sonido llega justo en la modulación que me es más grata. El agua es fría y ligera, como la de aquel río querido de mis recuerdos. Atrapada. Envuelta. Aislada. Nunca mejor conectada. Sí, cuesta abandonar estos parajes que tan bien conozco aunque sé que regresaré alguna que otra vez. No están demasiado lejos. Al alcance de la mano podría decir, o del pensamiento. Y en los momentos de mayor nostalgia, siempre tengo el recurso último de ponerlo sobre mi mesa y dejarme acompañar por el murmullo que sale de sus páginas.



Imagen: "Das Tagebuch" de Jeannette Woitzik




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martes, 4 de marzo de 2014

El reto


Un estruendo creciente retumba junto a la ventana. Voces desacostumbradas llegan desde quién sabe qué rincón oculto para hablarme del temor bajo de los animales. Los árboles se inclinan y cantan, buscan consuelo en su baile ritual; saben que siempre puede ser el último. Hasta la escalera de metal eleva su voz y se estremece con violencia. También ella teme a su manera y no en balde: es su integridad la que está en juego. Por mi parte, siguiendo cuidadosamente un plan trazado durante siglos, milenios ya, he detenido mi respiración. He detenido todo movimiento. Cierro los ojos y confío. Puede que así el viento no logre encontrarme. No esta vez. No todavía.


En la imagen: "Peine del viento" del escultor Eduardo Chillida. San Sebastián, País Vasco. (Crédito de imagen)

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lunes, 3 de marzo de 2014

El día y su tono

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Hay días que parecen tener un cierto tono y deciden su camino desde las primeras horas. Hoy, por ejemplo, es un día de despedidas. Quizás sea mejor decir que es un día en que uno tropieza con más despedidas de lo habitual. Porque despedidas, adioses —eternos o no—, de esos hay siempre. Cada día para ser precisos: cada vez que terminamos un libro, un cuento, una página; cada vez que nos cruzamos con alguien, enviamos un mensaje, un beso, un pensamiento; cada vez que termina el viento, la noche, la taza de café; cada vez que el momento pasa. Hoy, además, el libro aún inconcluso se me desgranó en despedidas entre las manos; la película que llevaba a medias me reservaba un adiós en el final; el recuerdo del amigo querido llegó con el sabor de la eternidad.


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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)