sábado, 30 de noviembre de 2013

Réquiem



Tenía veinticinco años —dice el verdugo
esclavo de voluntades ajenas
que no escatiman resoluciones,
asalariado al servicio de órdenes
que no cuestiona,
que no puede cuestionar:
tiene una crisis que bandear,
una familia que mantener,
un trabajo que conservar.

¡Veinticinco años! —repite con cierto orgullo
sin borrar su sonrisa.
No entiende mi ceño fruncido,
ni la mezcla de enfado y temor
en mi voz —¡Dios te perdone!—,
ni el dolor en mi ojos.
Hoy, como mañana hace un año,
ha sido cortada la vida
del abeto más hermoso
que protegía esta tierra.


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domingo, 24 de noviembre de 2013

Del exorcismo y el arte.

No imaginaba que se podía hacer periodismo en twitter, pero hoy pasé buena parte de la velada fascinada leyendo una especie de entrevista que le hacía Arturo Pérez-Reverte a un escritor de graffitti, Jeosm, y me enteré de muchas cosas interesantes: que se llaman a sí mismos no "grafiteros" sino "escritores de graffitti"; que escriben sobre todo su firma, como se hacen llamar, en un acto de reafirmación propia; que no consideran arte lo que hacen (esto último me sorprendió mucho porque yo sí veo arte en el graffitti), entre otras.

Siendo twitter una red abierta, no sólo estaban ellos en la conversación. Todo el que pudo insertó su opinión y lamento decir que no todo lo que leí fue bueno. De hecho había mucha negatividad en algunas reacciones: gente molesta por los graffittis, gente molesta por la fama de los interlocutores, gente molesta por la conversación, gente molesta por la vida aprovechando ese espacio para liberarse de la bilis que cargan consigo.

Esto me trajo de vuelta una impresión que me quedó luego de ver hace poco una peli de Tarantino. A pesar de saber que en sus películas no faltan las escenas violentas, y tener la certeza de que la pantalla estará teñida de sangre desde el primer minuto hasta que termine el film, Tarantino es un director de los que más me gusta. El hombre conoce su medio y detrás de toda la violencia hay un lenguaje artístico innegable. Tarantino es arte, del bueno.

Pues bien, la peli en cuestión es "Malditos bastardos" ("Inglourious Basterds", en el original). Hay violencia extrema, mucha sangre y mucha imaginación en ella, de lo contrario no sería una obra de Tarantino; pero también da expresión libre a todo el odio contra la barbarie del fascismo que lleva buena parte de la humanidad dentro. En esa peli, los judíos y los norteamericanos, como exponentes del mundo libre, cada cual por su parte pero al mismo tiempo, logran acabar con todo el alto mando nazi. Se recrean especialmente dándole muerte a su máximo líder, en una larga escena en la que el espectador llega a sentir que es él mismo quien está apretando el gatillo. Dicen que el arte es el único instrumento que nos permite vivir varias vidas en el tiempo que se nos ha dado para vivir la nuestra. Tarantino, pues, a través de su arte nos ayuda a realizar virtualmente un poco de la justicia que anhelamos.

De estas dos experiencias inconexas, la entrevista en twitter y la peli anti-nazi, terminé con impresiones similares. En ambas me quedó claro que hay odios que la gente lleva muy adentro y que debe sacar. Y también que el arte bien llevado puede servir de instrumento para el exorcismo.

En fin, que recomiendo mucho la peli de Tarantino, y que me gustó mucho ver a Pérez-Reverte en su papel de periodista; lo hace muy bien.
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miércoles, 20 de noviembre de 2013

El retrato de Ponce

Mi pequeño homenaje a Fina García Marruz, ahora que no ganó el Cervantes, y a Fidelio Ponce, uno de los mentores de este espacio.

El retrato de Ponce

La sala se centró a partir de entonces
en torno al retrato que me hizo el pintor
y que iba a ver, algunas veces,
sin ocuparse de saludar a nadie,
atravesando toda la habitación
con un rodeo desdentado y príncipe,
el sombrero de enormes alas gachas.
Se plantaba ante él, mudo, aprendiendo
de sí, él tan humilde,
lo que le dictaron el cierzo y el oliva,
y, altivo, retirábase,
sin decirnos adiós.

«La posteridad!» decía con su voz oquedosa,
funeral, verdemusgo, mirándonos como a muertos,
«La posteridad!»

Envuelta en una luz verdosa
de fantasmal  marina, aparecía en el lienzo,
con solo un toque grana en los labios fruncidos,
sin que se vieran los ojos
y sí la sombría mirada,
una mirada como la que debían tener
los muertos que hemos olvidado demasiado pronto.
Qué estanque tan quieto y tan lleno de limo era
yo allí algunas tardes!
Tras la albura aparente de la edad
la corrupción devoraba los blancos.

Nadie sino aquel ciego,
aquel vidente,
que en nada se fijaba
vio más, vio la amenaza
acechando, minando, devastando,
la débil luz tras la armadura,
con algo de esgrimista:
el pecho traspasado
por una estocada profunda,
el reino lejos, lejos,
y, tras la sangre invisible,
el guante blanco.

Fina García Marruz
tomado del libro ¿De qué, silencio, eres tú silencio?
Colección La isla infinita. La Habana, 2013

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sábado, 16 de noviembre de 2013

Reseña: El nombre del viento (Patrick Rothfuss)

El otoño se ha hecho esperar este año. Recién hoy, ya a mediados de noviembre, comienzan las lluvias y se hace sentir el viento. Mientras en otros lugares más cálidos se quejaban de las inusuales bajas temperaturas de los días pasados, aquí no sentimos menos calor que en el verano. Sin embargo, no pude quejarme, aunque me guste mucho el frío y el calor no haga más que agotarme. No me quejé y por una buena razón: no andaba yo por estos lares.

Si bien mi cuerpo sí que se mantuvo por aquí, mi mente estaba atrapada en otro mundo: el mágico espacio creado por Patrick Rothfuss en El nombre del viento

Antes de comenzar a leerlo, busqué algo de información sobre el autor y me pareció sobrevalorado. ¿Cómo es posible que alguien se atreva a comparar la (casi) primera obra de un joven escritor con mi bienamado Tolkien? "Un imitador, seguro. No puede ser más que eso" —sentencié en lo más profundo de mí a pesar de las buenas recomendaciones que trajeron este libro a mis manos. El mapa que encontré en sus primeras páginas, muy al estilo de Tolkien y hasta de Ursula K. LeGuin, vino a confirmar mi sentencia.

Me senté a leerlo, y con gusto, porque si bien esa impresión a priori no fue del todo buena he aprendido a no confiarme a mis primeras impresiones en cuanto a lectura se refiere. En arte —ahora lo sé— no hay nada escrito, no hay opiniones infalibles, y ya más de una vez me he visto refutando mis propias palabras. Además, ¿cómo negarle a mi espíritu adolescente un viaje a esos mundos de la fantasía que tanto le gustan? En el peor de los casos, pasaría al menos un rato entretenido. Siempre podría abandonarlo cuando quisiera, ¿no?

Pues no. Este no es de esos libros que es posible abandonar cuando uno quiera. La historia te atrapa, los personajes te vuelven cómplice de sus andanzas. La traducción —excelente, por fortuna— te hace fluir de un pasaje a otro y te envuelve de tal forma que desde el mismo principio encuentras de lo más natural la existencia de oscuridades, demonios, dragones y todo tipo de criaturas fabulosas. Es de esos libros que se leen con avidez, que cuesta cerrarlos hasta para dormir, y cada vez que te asomas a sus páginas, así sea por unos pocos minutos, consigue que la mente se deslice a ese otro mundo sin notar la frontera entre él y la realidad. Rothfuss no es un simple imitador de los grandes de este género. Es su heredero.

El nombre del viento es parte de la historia de Kvothe, asesino de reyes, contada por él mismo a Cronista en tres días. Este libro contiene apenas lo narrado el primer día. Hay otros dos que completan la narración: El temor de un hombre sabio es el segundo que ya estoy deseando leer, y un tercero aún no publicado.

Sólo me queda agregar una pequeña impresión sobre el final de este, que me sorprendió y no por lo abierto, situación lógica siendo esta la primera parte de una trilogía, sino por lo inusual en cuanto a estructura. Conté, al menos, tres falsos finales en este libro. Cuando uno siente que ya no da para más la historia narrada en este primer día y que el autor buscará la forma de cerrar la jornada, los personajes vuelven a sentarse a la mesa. "¿Te animas a escribir un poco más esta noche?, le pregunta Kvothe al escribano, y para alegría del lector retoman el relato donde lo habían dejado.
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viernes, 8 de noviembre de 2013

De la cocina.

Cebolla al fuego. 
Olor dulzón que invade mi cocina. 
Pimiento verde, pimiento rojo. 
Aceite que crepita.

Perejil y tomate picaditos. 
Sal y pimienta, como el gusto crea. 
Salsa que bulle y acentúa 
el sabor del caldo de reserva.

Pollo y brócoli, 
maíz y zanahoria. 
Son los colores 
que completan mi paleta.


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Hoy es uno de esos días en que me creo que enlazar palabras es hacer un poema. :)
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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)