lunes, 23 de septiembre de 2013

Historia con moraleja



Íbamos en el tren de pie, al lado de la puerta. Un poco más allá, sentado, iba un chico con su guitarra. Llevaba el cabello largo -el chico-, y barba y bigote, y pulseras de hilos de colores en los brazos. La guitarra iba de rojo lacado y era feliz. Lo sabía suyo y él, gustoso, se dejaba arrastrar a su mundo de notas y melodías. 

Yo miraba el paisaje, y el chico tocaba. Yo hablaba con mi G, y la guitarra no dejaba de sonar. Yo espiaba el periódico del señor sentado cerca de mí, y la música me llegaba en todo momento. Nuestro corto viaje terminó pronto. El tren se alejó dejándonos en nuestro mundo conocido, con aroma a castaños y tierra húmeda. El chico y su guitarra siguieron de largo, disfrutándose mutuamente, sin haberse percatado siquiera de nuestra presencia.

Moraleja: Puede que viaje junto a tí y que incluso vaya en la misma dirección, pero quien lleva su propia música va por la vida en un tren diferente.
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3 comentarios:

  1. Pelusa, pero aunque vayan en un tren diferente alcanzan con su música a los van en el suyo propio, qué bonito cuadro, lo imaginé perfectamente.
    Besos!

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  2. Me imaginé toda las escena y sin duda debió ser mágico

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  3. Gracias, Christian y Miriam, por acompañarme en este viaje!

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)