Historia con moraleja



Íbamos en el tren de pie, al lado de la puerta. Un poco más allá, sentado, iba un chico con su guitarra. Llevaba el cabello largo -el chico-, y barba y bigote, y pulseras de hilos de colores en los brazos. La guitarra iba de rojo lacado y era feliz. Lo sabía suyo y él, gustoso, se dejaba arrastrar a su mundo de notas y melodías. 

Yo miraba el paisaje, y el chico tocaba. Yo hablaba con mi G, y la guitarra no dejaba de sonar. Yo espiaba el periódico del señor sentado cerca de mí, y la música me llegaba en todo momento. Nuestro corto viaje terminó pronto. El tren se alejó dejándonos en nuestro mundo conocido, con aroma a castaños y tierra húmeda. El chico y su guitarra siguieron de largo, disfrutándose mutuamente, sin haberse percatado siquiera de nuestra presencia.

Moraleja: Puede que viaje junto a tí y que incluso vaya en la misma dirección, pero quien lleva su propia música va por la vida en un tren diferente.
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Comentarios

  1. Pelusa, pero aunque vayan en un tren diferente alcanzan con su música a los van en el suyo propio, qué bonito cuadro, lo imaginé perfectamente.
    Besos!

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  2. Me imaginé toda las escena y sin duda debió ser mágico

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  3. Gracias, Christian y Miriam, por acompañarme en este viaje!

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