lunes, 30 de abril de 2012

Cuando yo era niña...

Aviso: 
Este es un post lleno de fotos y recuerdos de mi infancia 
(La Habana, Cuba, década de los 80),
no apto para aquellos que renieguen de las nostalgias.

Cuando yo era niña, en edad y no sólo en espíritu:


Este era mi barrio, Lawton:



 Vestía un uniforme con los colores de la bandera:


Adoraba la hora de la merienda en  la escuela, con sus masarreales y sus refrescos en botellitas de cristal. ¡Aún se me antoja!


Escribía las lecciones en cuadernos como este, pero bien forrados con papeles bonitos como correspondía a toda buena alumna:


Echaba en una alcancía (hucha) todas las moneditas de un peso -las doradas de la foto- que encontraba en mi casa. Cuando se llenó la alcancía y la rompí, tenía 120 pesos. ¡Toda una fortuna!


Iba de compras con mi madre y usábamos este tipo de "libretas" para adquirir ropa, telas, calzado, juguetes, electrodomésticos... Todo estaba racionado. Esta libreta era única e intransferible, tenía validez anual y cada tiquet o casilla equivalía a un artículo.¡Había que cuidar de no desperdiciarlos!


Me desvivía por los "discos de queso" que me hacía mi padre para merendar los fines de semana. Se usaba un artilugio como el de la foto, la "disquera". Dentro se ponía un pan redondo relleno con queso o cualquier otra cosa, y se ponía a tostar al fuego. Al final el pan adquiría la forma del aparato, parecido a un disco volador, de ahí su nombre. ¿Lo más sabroso? ¡Cuando el queso se salía del pan y hacía una costra durita en el borde!


Vi a mi madre poner a hacer frijoles casi cada día en la olla de presión, y como era una olla muy vieja, el mecanismo había cedido y ella usaba unas cucharas para lograr que cerrara bien la tapa.


Me encantaba ir a la Feria de la Catedral, toda plagada de artesanías populares, de la que regresaba siempre con algún juguetito nuevo, lleno de colores y penosamente efímero.


Y cuando me anunciaban que el próximo fin de semana iríamos a Guanabo, la mejor playa del Este de la Habana, ¡me pasaba toda la semana apenas sin dormir de la emoción y la alegría!


En honor al Día de los Niños, 

aunque en Cuba no se celebra hasta el tercer domingo de julio.



Crédito de fotos:
La mayoría de las fotos las tomé de la página Comida Cubana, de Facebook. Otras se las "robé" a una amiga, antigua vecina de mi barrio (¡Gracias, Raque!), y otras las encontré en Internet, ya no recuerdo dónde.

viernes, 27 de abril de 2012

"Resumen semanal" o "Cómo nadar a contracorriente y disfrutar en el intento".

España y Titanic son dos palabras que cada vez con más frecuencia aparecen en una misma afirmación. Yo en política y en economía (salvo aquella que se circunscribe a mi monedero) soy lega casi totalmente, pero no hay que ser muy entendido para saber que donde hay humo no falta el fuego. Y luego están los mayas y sus profecías; y Guardiola que deja al Barça; y la cifra de parados que sube; y la prima de riesgo que no baja... 

No es que me guste especialmente ir a contracorriente, pero en medio de tanta realidad descorazonadora prefiero seguir resaltando lo bueno de mis días. Llámenme ilusa, si quieren. No cierro los ojos, es imposible hacerlo. Es sólo que sigo creyendo que de lo malo ya hay eco suficiente. 

Así pues, hoy he decidido compartirles un resumen de noticias un poco diferentes, eventos ocurridos también esta semana, un poco más personales, un poco más positivos. Porque es bueno descubrir que sigue habiendo luz entre tanta sombra. 
  • Retomé el proyecto de las notas de agradecimiento, y esto me hace mucha ilusión. Sobre todo por las nuevas y prometedoras ideas que van surgiendo. 
  • Comencé a leer El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón. No he podido leer más de diez páginas en toda la semana, pero el principio es tan bueno que me ha tenido todo el tiempo pensando en la historia. 
  • Descubrí, gracias a un amigo, que algunos escritores y varios de los periodistas que suelo ver en TV tienen blogs muy interesantes. Habrá entonces que asomarse a sus opiniones, digo yo. 
  • Rescaté un libro de la basura y compré otro por sólo un euro. Ambos muy buenos. Por si fuera poco, encontré dentro del segundo un recorte de un periódico de 1986 con una columna memorable de Manuel Vázquez Montalbán. ¡Para sentirse afortunada! 
  • Incorporé dos nuevas y deliciosas recetas a mis menús semanales, para total beneplácito de mi G y el mío propio. 
  • Mi hora diaria de aeróbicos al fin está mostrando sus resultados. Lo que además implica que he aprendido a mantener la voluntad de dedicarle 60 minutos cada día a estos ejercicios con el único propósito de sentirme y verme mejor, por ese orden. ¡Bien! 
  • Aquel ruiseñor, el mismo que hace un par de años me sorprendió con sus serenatas nocturnas, ha regresado a cantar frente a mi ventana. ¿Puede haber mejor banda sonora para acompañar las noches? 
  • He regresado a Twitter. Me resistí a la idea de poner esto en mi lista de eventos positivos de esta semana, por eso va en último lugar, pero lo cierto es que sí que me resulta agradable este regreso. 
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Por cierto, el lunes tendremos una sorpresa muy especial en el renovado espacio dedicado a:



¡No se lo pierdan!


lunes, 23 de abril de 2012

Notas sobre el 23 de abril.

El 23 de abril es un día bastante atareado. No para mí, sino para el día como tal, plagado de efemérides y celebraciones. 

Hoy es el Día del Idioma Español, por conmemorarse el aniversario de la muerte de Cervantes. 

También murieron un 23 de abril otros grandes de la literatura, aunque no sólo en español: Shakespeare, Nabokov, Garcilazo de la Vega... Por eso es que no me explico que la ONU haya decidido que este día marcadamente nefasto para la literatura fuera el apropiado para celebrar el Día del Libro. Claro que yo no soy quien para cuestionarle sus decisiones a la ONU, por inexplicables que puedan parecerme. 

Como sea, el que haya un día dedicado al libro, invento maravilloso, se agradece. Sobre todo acá en Cataluña donde, además, es el Día de San Jordi, también conocido por el bonito nombre de "Día del Libro y de la Rosa". Cómo llegaron coincidir sigue siendo un misterio, probablemente por casualidad, como muchas de las buenas cosas de este mundo. El hecho es que los 23 de abril existe la costumbre acá de intercambiar regalos: los hombres regalan una rosa a las mujeres, y ellas les regalan un libro. Bonito es, sin dudas, aunque yo preferiría que fuera un poco más justo. A mí que me den también un libro, y si viene con una rosa, ¡mejor!

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Noticias de otro orden pero no de menos importancia: 

He retomado, y con sumo gusto, aquel proyecto tan especial de las notitas de agradecimiento. Les invito a visitarlo:



viernes, 20 de abril de 2012

Reseña: You are a Writer, de Jeff Goins.

Es bueno encontrar libros en los que podemos vernos reflejados, y de los que podemos aprender algo. Mejor aun si estas dos cualidades logran juntarse en un mismo ejemplar. 

Ir al website del libro
You are a Writer (so start acting like one), de Jeff Goins, es un libro sobre el arte de escribir y sobre todo lo que representa asumir la vida de un escritor, con sus premios y sinsabores, en estos tiempos de la virtualidad y las redes sociales. Nos ofrece una panorámica salpicada de ejemplos personales, desde que la persona reconoce que escribir es su gran sueño hasta que finalmente ve su obra publicada, y nos va guiando por la ruta que el autor ha recorrido para conseguirlo. 

Si, como yo, alguna vez te has adentrado en este camino es imposible no encontrar aquí nuestro reflejo. Página tras página descubres que, único como eres, en realidad no estás solo en el mundo, que tu individualidad se adapta de alguna forma a un patrón y que otros han pasado por situaciones similares a las tuyas. 

Es un libro fácil de leer, motivador y generoso. Está lleno de consejos claros y soluciones viables para ayudarnos a superar muchas de las etapas de nuestro propio camino, desde el mismo principio cuando luchamos por encontrar nuestra voz hasta el momento de someter nuestro trabajo a un editor pasando, entre otras muchas, por la experiencia necesaria de construirte una imagen y encontrar tu lugar. 

Libro de consulta, explora mitos y devela secretos. Nos deja claro que esta no es una trayectoria fácil pero tampoco imposible, que hay que ponerle muchos deseos, y nos da una buena parte de las herramientas que necesitaremos para impulsarnos. El resto queda en nuestras manos. 

¿Dónde encontrarlo?

You are a Writer -website


jueves, 19 de abril de 2012

Mecánica peculiar.

En ocasiones, el mundo parece organizarse para decirte algo. Todo lo que lees por ahí en sitios muy distintos unos de otros, parece estar escrito sino por la misma mano al menos con el mismo objetivo. Y hay que ser ciegos, o sordos, para no enterarse del mensaje. 

Credito de imagen
Me interesa el cómo funciona este mecanismo. Me pregunto si es algo externo o interno lo que se moviliza en estas ocasiones. ¿Será que nos va llegando el tiempo de hacernos ciertas preguntas, o de encontrar sus respuestas? ¿Es ese “darse cuenta” el resultado de alcanzar por fin una masa crítica de experiencias y conocimientos? ¿Es acaso el efecto de una feliz confluencia de sustancias en el organismo el que nos hace abrir los ojos? ¿O, por el contrario, se trata del influjo de una corriente externa (social, cultural…) con la que uno tiene la suerte de tropezar por unos instantes? Puede, incluso, que sea una mezcla de todo lo anterior, sazonado con un poco de suerte y algún empujoncito inesperado, lo que consiga en el momento preciso “abrirnos las entendederas”.

En todo caso, hoy debo dar gracias: el mensaje ha sido recibido. 

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Aprovecho que hoy el post me ha salido más cortito para compartirles el premio tan bonito que me otorgó hace un par de días María Angélica, del blog literario El Cementerio de los Libros.

¡GRACIAS!

martes, 17 de abril de 2012

Ensayo sobre la lucidez, de Saramago: mi reseña y algo más.

Ayer terminé, por fin, el Ensayo sobre la lucidez de Saramago: la historia de una ciudad, afectada tiempo atrás por una epidemia de ceguera blanca, que un buen día sin acuerdo previo decide ejercer masivamente su derecho al voto en blanco y no apoyar a ninguno de los partidos candidatos al gobierno. 

No es que se me hiciera penosa su lectura, como pudiera adelantar ese “por fin” dejado caer al principio de esta reseña. El tema es más que sugerente y la prosa de Saramago, como ya he dicho otras veces, disfrutable letra a letra. Pero sí que me hizo un poco de daño, sobre todo el final. Confieso que incluso apuré las últimas páginas, el trago amargo del que se quiere salir pronto y cuyo regusto intuimos penosamente duradero. 

Quizás yo esperaba un final como el de su predecesor, el Ensayo sobre la ceguera, más o menos feliz. Allí al menos la gente recuperaba la visión y con ella, aunque cueste creer que la pérdida de un sólo sentido pueda arrebatárnosla, la condición humana. Mirándolo bien, este duro final es todo lo feliz que se puede esperar en una situación como la planteada en este otro Ensayo. 

Nada más lejos de mi deseo el que la gente de esta ciudad saliera de esta nueva epidemia, la del voto en blanco. Uno incluso llega secretamente a desear que este “mal” salte de la literatura al mundo real y se globalice. Lejos de deshumanizarlos y al contrario del evento anterior, este no hizo más que abrir los ojos a estos ciudadanos y mostrarles el absurdo en que se había convertido la sociedad. 

 La "sanación", el regreso a la normalidad, esta vez hubiera equivalido a condenarlos a la ceguera eterna de la que ya habían tenido un avance cuatro años atrás (en el primer Ensayo). Algo así hubiera sido tan doloroso como si antes se hubieran quedado ciegos para siempre. Lo que fue cura para la primera ceguera se hubiera convertido en catalizador para la segunda. 

Pero no puedo negar que me dolió que, en medio de este despertar de conciencia generalizado, los largos tentáculos de un sistema agonizante alcanzaran tan violenta e impunemente a los protagonistas. Pensé que el autor podía haberles evitado la tragedia, a ellos y a mí. E inmediatamente pensé que (¡bien por Saramago!) de haberlo hecho, el lector y/o su inconsciente, acostumbrados a evitarse sufrimientos, hubieran elegido borrar un poco los horrores de los que un sistema enfermo es capaz con tal de mantenerse. 

El dolor por tanto es necesario, aunque no por eso duela menos. 

Ambos libros se me han revelado, pues, como las dos caras de una misma moneda: la ceguera y la clarividencia; la deshumanización y la toma de conciencia; la barbarie espontánea y la civilidad auténtica; la vuelta a la normalidad como una cura y, como algo no menos saludable, el salto cada vez más necesario hacia lo desconocido, hacia el próximo nivel del juego. Hay quien dice que son obras independientes. Yo creo que son complementarias.

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Aunque el Ensayo sobre la ceguera lo leí hace ya más de 15 años, pueden encontrar mis impresiones a posteriori en: Perdón desde mi inconsciente.
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¿Han leído alguno de estos dos libros? ¿Que opinión les merecen? 

¿Qué creen que sucedería en este mundo nuestro, el real, si nos viéramos atacados por epidemias semejantes?


lunes, 16 de abril de 2012

Remedios contra el desasosiego nocturno.

A veces tengo días en los que me siento muy mal cuando llega la noche porque tengo la impresión de que no he hecho nada, de que mi día ha pasado en balde, de que he desperdiciado toda una jornada que ya no regresará jamás. Como ayer, por ejemplo. Antes solía irme a la cama con esta impresión, y no hay nada tan molesto, así que decidí buscar soluciones y esto es lo que he encontrado hasta ahora.

  1. Escoger bien a qué le dedico mi tiempo. Sucede que muchos de estos días he estado "ocupada" de la mañana a la noche, pero una mirada en retrospectiva medianamente objetiva me revela que en realidad no he hecho nada, al menos nada de lo que considero importante. ¿En qué he estado ocupada entonces? Pues en nimiedades: revisar el correo, leer una noticia que me llame la atención, compartir una foto simpática en facebook, revisar de nuevo el correo... y así. Nimiedades que no demoran mucho por sí solas ni tampoco aportan mucho (y es lo peor), pero todas juntas acaban por ocuparme el día entero. Por lo tanto, no se me ocurre nada mejor que priorizar lo que realmente quiero hacer por encima de todo esto, pero es un tema este de las prioridades que resulta ser bastante complejo. 

  2. Empezar un diario de agradecimiento. Cada noche, me siento por unos minutos y escribo en un cuaderno las bondades que he recibido en el día y doy gracias por ellas. Esto es especialmente efectivo en aquellos días, que también los hay, en que más que inútil me siento un poco "en baja", con los ánimos caídos. 

  3. Anotar minuciosamente todo lo que he hecho durante el día. Sin obviar nada, por cotidiano o simple que parezca. Ayer, por ejemplo, mi lista lucía así: 
Hacer el desayuno, desayunar y fregar
Alimentar a los gatos
Revisar el correo, facebook, etc.
Buscar, descargar e instalar un programa que necesitaba.
Buscar, descargar e instalar un segundo programa, porque el primero no funcionó.
Revisar el correo, facebook, etc.
Arreglar un pantalón.
Hacerme una cinta nueva para el cabello.
Comer.
Revisar el correo, facebook, etc.
Leer un par de páginas de Saramago.
Regar la planta de albahaca.
Hacer ejercicios.
Ducharme.
Cenar.
Ver la TV.

Estos listados me ayudan a ver que, efectivamente, mi día ha estado muy ocupado y que en realidad no ha sido del todo improductivo. Pero también me muestran cómo podría haberme ocupado mejor, a qué pude haberle dedicado menos tiempo, qué otras cosas pude haber hecho en su lugar. Sin dudas, después de poner en negro sobre blanco estos listados me siento un poco mejor y me voy a la cama sin tanto cargo de conciencia, pero no resuelven del todo el problema. Lo que sigue, entonces, tiene que ver con las prioridades... y esto amerita una nueva reflexión. 

¿Ustedes también sienten ese desasosiego al terminar ciertos días? ¿Qué se los ocasiona? ¿Qué hacen para resolverlo? 

viernes, 13 de abril de 2012

Apostando al seguro. (De un menú medio cubano)

Últimamente, cuando tenemos una celebración especial o cuando vienen amigos a visitarnos -que también es una ocasión especial-, siempre termino haciendo comida cubana. No deja de ser extraño porque soy de las que inventa en la cocina. No me gusta comer siempre lo mismo, y rara vez repito una receta. Sin embargo, cuando me enfrento con ese momento en que la comida debe quedar bien sí o sí, voy al seguro, a lo que conozco, a lo que le vi hacer a mi madre toda la vida. 

Durante un tiempo me esforcé en hacer potaje para nuestros invitados internacionales, el delicioso potaje de frijoles negros que tanta fama le dio a mi madre en el barrio y en nuestra familia, para el que -según dicen- heredé su don y el secreto de su sazón. Y es que en la isla no se puede imaginar una comida sin potaje, aunque el verano esté en su punto álgido. Para mi padre, por ejemplo, una comida sin potaje es una comida incompleta: aunque termine con el estómago a reventar se levanta de la mesa con cara de no haber comido. Por el contrario entre nuestros amigos, y los tenemos de casi todo el mundo, la recepción normal de los frijoles es bastante fría y los prueban solo un poco, para no despreciarme el esfuerzo, pero luego ni miran mas el plato... y a mí me daba tanta tristeza que un buen día decidí no hacerlos más, al menos no para compartir

Las yucas con mojo o fritas y los tostones son los que más aceptación siempre tienen entre nuestros invitados. Recuerdo un amigo alemán que desde su primera visita a la isla ya planeaba montar un puestecito para vender tostones en su país. "¡Me voy a forrar!" -decía entre risas mientras saboreaba un tostón en nuestra casa. 

Hoy pues, tenemos un amigo ruso que viene a visitarnos, y ya hemos elegido el menú que aunque no es precisamente cubano, la parte central sí que lo es: 
  • Como entrantes y porque no hay mejores: jamón español, queso español, aceitunas españolas y fuet español (perdón, catalán), todo combinado en pinchitos con tomatitos cherry de procedencia desconocida, pedacitos de piña de Panamá y aceite de oliva, también español. 
  • La comida como tal es la cubana: arroz blanco, picadillo a la habanera (con pasitas, aceitunas y papitas fritas como ingredientes estrella), tostones y ensalada de espárragos con pimientos salteados. Esto último es una intrusión cultural, porque en Cuba casi ni se conocen los espárragos, ¡pero es que en primavera no hay nada mejor! 
  • De postre bien que me gustarían unos casquitos de guayaba con queso, o unos dulces japoneses de esos tan delicados con el punto perfecto de azúcar, pero lo mejor que conseguí fueron unas galletitas danesas de mantequilla para acompañar un té inglés, que siempre se han llevado muy bien.
  •  El vino, español. No podría ser de otra manera. 
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Recetas


Otras de mis recetas en Pelusa Cocinera
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Y ustedes, ¿qué tipo de comidas suelen poner a sus invitados? 



jueves, 12 de abril de 2012

Del cambio de estaciones

Amapolas
Acuarela (EBrito/2011)
Hace unas pocas semanas comenzaron a aparecer las primeras flores por aquí. De hecho ya las glicinas están en todo su esplendor: una explosión morada y olorosa a cada vuelta de esquina, pero sólo hoy es que hemos visto la primera amapola. Una manchita roja en medio de un campo repleto de pequeñas flores blancas. Nada grita tanto que estamos en primavera como las amapolas. Solo igualadas por las flores amarillo brillante del diente de león, pero esas vienen un poco más tarde y entonces todo el camino termina salpicado de dorado. 

Cada año me sorprendo con el cambio de estaciones. Aquí se nota mucho. En Japón son incluso mucho más marcados pero, como todo lo japonés, hasta la naturaleza parece estar organizada. Todo sucede según un calendario aparentemente preestablecido. No hay medias tintas allí. No hay un día fresco en el verano, ni un pequeño ascenso de temperaturas en el invierno. Los árboles en otoño demoran en cambiar de color lo mismo que si de un cambio de traje se tratase, y las flores, bueno, esas tienen su calendario particular dentro de la primavera: en tiempo de ciruelos, todos los ciruelos florecen a la vez; cuando es tiempo de cerezos, no se ven más que flores de cerezos. 

Aquí, en cambio, la naturaleza es muy natural. A veces se adelanta o se atrasa al cambiar de estaciones, sin importarle la fecha que los hombres le hayan programado. No tiene reparos en insertar un día de verano a finales del otoño, o en dejar salir en las noches de primavera todo el frío que almacenó por puro gusto durante el invierno. Se divierte en engañar a los insectos, que de pronto se despiertan bajo el calor de un sol abrasador y salen volando en pleno enero; o en soltar chaparrones intensos de apenas diez minutos con el claro objetivo de sorprender a los gatos que han salido de paseo. 

Y en sus tierras, ¿cómo son los cambios de estaciones?

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Mi registro de impresiones sobre la primavera en este Diario:

2009: ¡En sus marcas! ¡Listos...!
2010: De las flores y las Geishas.  (¡Este es un post muy especial!)
2011: Ciclos naturales.

martes, 10 de abril de 2012

"Lo que no entiendo" o "Hablemos del sentido común"

Ya estaba tardando mucho en ponerme crítica en este renacimiento del Diario. Bueno, crítica no es en absoluto la mejor palabra para lo que quiero decir pero no encuentro otra ahora mismo, y esa circunstancia la convierte en la mejor hasta nuevo aviso.

Tengo hoy tres casos que ilustrarán a qué actitud me refiero. No voy poner nombres en mis casos. ¿A quién le importan los nombres? Además, quiero dejar constancia de que sigue sin gustarme hablar de política porque reconozco que nada sé de ella. Imaginemos, pues, que los siguientes son ejemplos sacados de un libro de Saramago. Digamos que sólo quiero entender al hombre y su así llamado sentido común, o la falta del mismo. 

1. Todo andaba mal antes, y decidieron cambiar de gobierno. En las elecciones, votaron por el partido que antes estaba en la oposición, no porque fuera mejor que el otro, no porque tuviera un buen programa o porque en general tuviera un programa, no porque les gustara especialmente, sino por un simple efecto de péndulo: si este no funciona, el opuesto lo hará. En fin, votaron por él. Y le dieron mayoría absoluta en el parlamento. Hasta aquí todo bien, o por lo menos normal. Lo que no entiendo es que ahora haya sorpresa porque no escucha el descontento popular, porque ni siquiera mira a los sindicalistas, porque haya pisoteado sus únicas tres promesas electorales ("No tocaremos las pensiones, la educación ni la salud pública") dichas por aquello de que había que decir algo. Ya tiene el poder, ya tiene la mayoría absoluta, ¿para qué entonces escuchar a otros? 

2. Expulsó del país a los gitanos que llevaban allí ya varias generaciones. Expulsó a los pobres mendigos de la capital (¡es que estaban afeando la postal!). Prometió reducir drásticamente la entrada de inmigrantes al país, para que no les quiten el trabajo a los nacionales. Dedujo que la crisis del país vecino se debía a los socialistas. Aceptemos que no hay nada raro en todo eso. Lo que no entiendo es que se sorprenda porque un atentado termine con la vida de tres niños judíos en sus predios. (¡Ojo! No estoy diciendo que el atentado no fuera completamente execrable. Lo es. Aquí estoy analizando otra cosa.)

3. Una planta toda viva y rozagante sembrada en una macetita, aunque sea de albahaca, debería estar en la sección de jardinería del supermercado, ¿no? Pues hoy encontré no una sino seis de ellas metidas en la sección de refrigerados. Eso sí, en la parte destinada a los vegetales, donde siempre colocan la albahaca que viene cortada en paquetitos. Lo que no entiendo... Bueno, en general no lo entiendo. ¿No hubo ni una sola persona, en toda la cadena humana por la que pasaron estas plantas desde su salida del huerto hasta su llegada a aquel frigorífico, que se diera cuenta de que ese no era su lugar? ¿Ni siquiera el que las coloco allí, condenándolas a que el frío quemara todas sus hojitas hasta la muerte? 




lunes, 9 de abril de 2012

Leyendo a Saramago, y soñando.

Estoy leyendo a Saramago, su Ensayo sobre la lucidez, y no me quedan muchas más opciones que observar mi entorno y hacerme preguntas. Es una de las mayores virtudes que le encuentro, aparte del uso impecable del lenguaje y el perfil todo-abarcador de sus historias: cada uno de sus libros pone mi cerebro en funcionamiento, sin excusas.
Pues bien, aquí va el pasaje que me hizo pensar esta vez: 

"(...) hubo periódicos que creyeron poder luchar contra el absentismo de los compradores salpicando sus páginas de cuerpos desnudos en nuevos jardines de las delicias, tanto femeninos como masculinos, en grupo o solos (...), pero los lectores, con la paciencia agotada (...), continuaron, por apatía, por indiferencia e incluso por náusea, haciendo bajar las tiradas y las ventas. Tampoco llegarían a tener influencia positiva (...) la búsqueda y la exhibición de intimidades poco aseadas, de escándalos y vergüenzas de toda especie, la incansable rueda de las virtudes públicas enmascarando los vicios privados, el carrusel festivo de los vicios privados elevados a virtudes públicas (...). Realmente parecía que la mayor parte de los habitantes de la ciudad estaban decididos a cambiar de vida, de gustos y de estilo." 

Cierro el libro por un momento. Voy un paso mas allá con mi imaginación. ¿Y si de pronto los medios de comunicación tuvieran que verse obligados a responder a esa demanda pública tan peculiar? ¿Cómo sería un mundo así? 

Un mundo en el que los periódicos y televisoras expongan noticias y no chismes, 
en el que la vida privada de los famosos sea efectivamente privada, 
en el que las intimidades no pierdan su magia al ser exhibidas, 
en el que el periodismo de investigación deje de ser sinónimo de cotilleo, 
en el que se le llame al pan, pan y al vino, vino...

¡Demasiado bueno para ser real! Mejor sigo leyendo.


viernes, 6 de abril de 2012

15 verdades que he aprendido leyendo la Odisea, de Homero

    1. No hay que dormirse, y menos cuando estamos a punto de conseguir nuestro objetivo.
    2. No dejes nada en manos de los demás.
    3. La avaricia puede romper las mejores amistades. 
    4. Cuando un hombre valiente y honrado llora, es porque hay una emoción muy fuerte rompiéndole el corazón.
    5. A las mujeres hermosas, los poetas tienden a justificarle sus errores. 
    6. Llora por la desgracia de tus amigos aunque te hayan traicionado.
    7. No creas que por haber llegado a İtaca tus trabajos han terminado. Puede que aun te quede medio libro camino por delante lleno de penalidades.
    8. Un perro fiel te reconocerá con el mismo cariño aunque haya pasado 20 años sin verte.
    9. Los dioses pueden ayudarte y orientarte, pero tu trabajo solo puedes hacerlo tú mismo. 
    10. Una esposa fiel es algo raro, desde la antigüedad.
    11. Desconfía de quien viene diciendo que es el rey, por mucho que se le parezca, hasta que no haya demostrado que realmente lo es. 
    12. No te regocijes por la muerte de un hombre, aunque haya sido injusto.
    13. No persigas a los vencidos.
    14. Cumple todas tus promesas, incluso aquellas que les hiciste a los muertos.
    15. No olvides tus orígenes.  Nunca.
     

    jueves, 5 de abril de 2012

    De duendes y lecturas atrasadas.

    credito de imagen
    He sufrido un nuevo ataque por parte del duende de la lectura, ese que no me deja hacer casi ninguna otra cosa aparte de leer. Digo "casi" porque sí que he hecho otras cosas, y todas muy emocionantes y divertidas (ir de paseo, recibir amigos, asistir a una cata de vinos...), pero como lo del duende ha sido un ataque en toda regla, otros de los duendes que me habitan, casi todos del clan del hemisferio derecho como el de la pintura y el de la artesanía por ejemplo, han resultado seriamente heridos en combate y ahora guardan reposo por prescripción facultativa hasta que recuperen fuerzas para volver a amotinarse. Lo mejor es que este vencedor aúpa a los otros duendes de su clan, los izquierdistas del cerebro -que fueron los que abrieron este blog hace ya 6 años-, y así ha regresado el de la escritura y también aquel viejo amigo que peca de analítico y que no deja pasar un día sin intentar comprender un poquito mejor al mundo y a los hombres.
    El hecho es que desde que estos izquierdistas han regresado he leído mucho, aunque se me han escapado muchas reseñas que pude haber publicado en estos últimos tiempos y no lo hice... ¡y todo por seguir leyendo! Después del gato de Soseki, que reseñé AQUI, leí con el grupo de lectura Diario de una buena vecina, de Doris Lessing. Reconozco que el título no me llamaba nada la atención y mucho menos las reseñas que encontré en Internet, pero el libro me enganchó desde el principio por el lenguaje sencillo, el estilo de diario (muy íntimo, como me gusta), y el tema difícil y actual que no deja que alguien -sobre todo si el lector es mujer- se le acerque sin sentirse inmediatamente identificada. Tan bueno resultó que hubiera continuado con la segunda parte si lo hubieran tenido en castellano en la biblioteca.
    Luego seguí con el libro aun inédito de un amigo, del que no tengo permiso para hablar hasta su publicación, y cuando lo hube terminado me bebí (no hay mejor palabra) con sumo gusto Las memorias de Sherlock Holmes, de Sir Arthur Conan Doyle. De este y del siguiente en la lista, los Cuentos completos de Oscar Wilde, se ha hablado tanto que no vale la pena que yo intente decir algo más, salvo que hace muchísimo tiempo no me sentía tan sorprendida por la genialidad de un autor como me sentí leyendo a Wilde. 
    Veremos hasta dónde me lleva este renacimiento de mis duendes izquierdistas.

    miércoles, 4 de abril de 2012

    Seis años ya.



    Hoy hace seis años que comenzó nuestra relación.
    Como toda larga amistad hemos tenido altas y bajas, y para colmo no te he sido del todo fiel: te he traicionado miles de veces, lo sabes, pero al final siempre regreso a tí. Te has convertido en una especie de eje central de mis pensamientos, al menos de los públicos,  y por más que he querido en varias ocasiones abandonarte para siempre (porque nos gusta ser así de dramáticos), debo reconocer que me eres necesario.
    Así que aquí seguiremos, querido Diario, un tiempo más. Ahora de nuevo solos, o casi, como al principio. ¿Qué te parece si nos regalamos un nuevo comienzo?

    ¡Feliz aniversario!


    martes, 3 de abril de 2012

    Cuando las palabras motivan las acciones.

    Hace un tiempo entré a Pinterest, un sitio muy bueno para la inspiración, y encontré allí además de las fotos y enlaces a sitios que esperaba, frases, muchas frases, algunas de autor, otras populares, todas presentadas de una forma muy atractiva. Quizás fue por eso, por la artisticidad con que eran presentadas, que comenzaron a llamarme la atención, pero cierto es que hay dos de ellas que se me han quedado grabadas, que tengo siempre presentes desde que las leí, y que quería compartir y analizar un poco con ustedes. 



    Motivación, una fuerte motivación es lo que obtengo de esta primera frase a pesar de su sencillez. ¿Cuántas veces retraso el comienzo de un proyecto, de un estudio, de mi ejercitación? Es algo con lo que suelo enfrentarme a diario porque, de hecho, es mucho más cómodo y hasta agradable quedarse un ratito más navegando por la Web, dejando que la mente salte muy a su gusto de un sitio a otro, de un tema a otro -que es esa su naturaleza y no otra-, y al final del día (o del año) constato no sin dolor que no he hecho nada, que poco he aprendido, que he descuidado mi cuerpo y mi aspecto... Entonces pensaba: "Bueno, mañana (o este próximo año) será diferente", pero la verdad es que eso nunca funcionó. El cambio de perspectiva que me aporta esta frase, pasando del futuro inmediato al futuro lejano, me hizo aprender a apreciar no ya cada día sino cada minuto, y entender por fin aquella otra frase tan críptica que asegura que el futuro empieza ahora. Es interesante cómo un simple cambio de perspectiva o incluso del orden de las palabras logra transmitir un mensaje tan necesario. ¿O será que es ahora cuando mi espíritu está listo para entenderlo? 

    * * * 



    ¡Ah! Esta segunda frase, más que motivacional, se ha convertido en un recordatorio para mí. Ser reina o princesa nunca estuvo dentro de mis prioridades, todo lo contrario, siempre lo vi como una carga demasiado pesada, pero esta frase de pronto me abrió un nuevo punto de vista. ¿Qué hacen las reinas, las princesas; cómo se comportan llevando o no su corona? Son personas que se saben centro de atención donde vayan y se educan para estar siempre concientes no sólo de como van vestidas sino también de la postura que adopta su cuerpo al caminar o mientras están sentadas, de las maneras con que se conducen, de como tratan a los demás... Y por eso creo que siempre necesitamos un recordatorio como este, no porque nos creamos reinas o princesas, sino porque los momentos en que nos descuidamos y no somos concientes de nosotros mismos son los más frecuentes. 

    Y ustedes, ¿tienen alguna frase como estas que les sea especialmente significativa? ¿Me la comparten?


    Epílogo

    “No es bueno de este modo te apoltrones”
    dijo el maestro, “que entre seda y pluma
    no se va de la fama a las regiones.

    Quien entre el ocio su existir consuma,
    No dejará mas rastros en la tierra
    Que humo en el aire y en el agua espuma.

    ¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
    triunfa el alma luchando por la vida,
    si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

    (Infierno, Dante)