lunes, 19 de diciembre de 2011

De los vaivenes del alma.

No puedes controlar muchas de las cosas que te suceden, 
pero puedes controlar cómo tú reaccionas a éstas. (Y. Berg) 

Sabias palabras. Lástima que no siempre sepa uno cómo reaccionar ante los golpes de la vida. Algo creo tener claro: lo mejor es escoger siempre la reacción más acorde con mi condición humana; pero esto no explica mucho y de vez en cuando, allí donde las razones son realmente grandes, la tristeza te invade. Entonces es difícil encontrar la salida. ¿Qué hacer con el vacío que deja un amigo en el alma? 
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Suelo leer más de un libro a la vez, pero no siempre funciona: No todas las combinaciones resultan felices. He descubierto que Concierto barroco, de Alejo Carpentier, tan lleno de música, de alegría, de citas cultas, de recuerdos, de simpatía… no es el mejor compañero para Madame Bovary, de Gustave Flaubert, con todas sus cuitas amorosas, sus pobrezas de espíritu, sus egoísmos, sus oportunismos, sus terribles consecuencias. Aunque disfrutara enormemente con el estilo exquisito de ambos autores, tuve que aplazar la lectura de las andanzas del rico mexicano y su pintoresco ayudante cubano, el negrito Filomeno, hasta que hube terminado con la Bovary y su mundillo enfermo. Algo en mi alma rechazaba la mezcla de emociones tan fuerte que resultaban de ambas lecturas.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)