viernes, 4 de noviembre de 2011

De las emociones.

Hoy estuve viendo este video tan simpático que lleva un tiempo en la red:








Viéndolo caí en la cuenta de que si un adulto pasara con esa facilidad de una emoción a otra, seguramente lo considerarían un loco, pero sin dudas su vida seria mucho menos complicada. Si fluyéramos de la tristeza o la ira o el miedo hacia la alegría o la tranquilidad de espíritu con la naturalidad con que lo hace este bebé, nuestra existencia sería seguramente mucho menos traumática, habría muchos menos problemas de comunicación, la sociedad (las relaciones entre individuos) funcionaría mucho mejor. Olvidar una ofensa tomaría tan sólo unos segundos, no se guardarían rencores, las amistades no se romperían por un malentendido, el tono de una simple frase dicha al azar en la mañana no tendría el poder de oscurecernos el resto del día... ¿En qué momento aprendemos a quedarnos atrapados en una emoción? ¿Es posible desaprender esta "habilidad" y regresar a ese estado prístino del alma, descongelar el espíritu (creo que es también una idea budista), abandonar el estado de hielo y fluir como el agua?

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1 comentario:

  1. ahora a los que cambian de emocion tan vertiginosamnte los llaman bipolares jejeje

    xhaludos pelusa!

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Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)