martes, 10 de agosto de 2010

De la mente y sus andanzas.

Hoy, dale a tu mente algo de alimento, 
para que no se alimente de sí misma.
Yehuda Berg

La mente nunca se esta quieta. Va de un lado a otro con mucha facilidad. Se interesa por todo. No se aferra a nada. Antes era la tele o los periodicos y revistas su campo de cultivo. Ahora tambien se ha sumado Internet. 
No mas hace sentarse uno frente a la computadora y la mente sale en busca de las noticias. Se pone al dia con las ultimas palabras del presidente X, o se actualiza en el ultimo vestuario que llevo la celebrity Y. Sigue algun link a un sitio desconocido y de tema intrascendente, todo por una imagen o una palabra que le llamo la atencion. Se detiene a ver algun video promovido. Lee en Facebook o en twitter lo que hacen los amigos, aun mejor si hay fotos en las que entretenerse. Cuando por fin llega al blog,  varias horas mas tarde, se detiene a leer y responder comentarios, abre compulsivamente los ultimos blogs actualizados... 
Tambien fuera de casa, sin ninguna pantalla con letritas o imagenes que la atrape, la mente no se detiene. Vas caminando y ella se escapa tras cualquier color o forma que pase por tu lado. Incluso, cuando ya siente que lo ha visto y clasificado todo a su alrededor, se sumerge en si misma y comienza a remover viejos y nuevos recuerdos. Hace sonar melodias, frases o palabras sueltas extraidas al azar de su almacen inagotable. Te hace ver imagenes pasadas o construidas en lugar de lo que tienes delante. Te hace vivir el presente a traves de tus recuerdos. O, en su lugar, comienza a dictar juicios sobre aquel texto o aquella persona... Ahi ya no hay poder que la detenga. ¡Cuanto le gusta juzgar asi, sin ton ni son, por el mero placer de hacerlo!
Esa es su naturaleza. No conozco a nadie que me haya dicho lo contrario hasta el momento. El ritmo, el tema y la velocidad de sus andanzas ya depende de cada cual.
Existe un remedio ancestral para esto: la meditacion. Ayuda a tranquilizarla, si, pero hace falta mucha practica y constancia para lograrlo. ¿Que hacer mientras?
Es en esos momentos en los que la mente anda dando botes a diestra y siniestra cuando se descubre la importancia de los planes. No hablo de un plan estricto que limite nuestra espontaneidad. Hablo de un simple plan al que atenerse de vez en cuando para encauzar toda esa energia de la mente en provecho de nosotros mismos. O, en su defecto, tener preparados a priori ciertos temas que nos interesen, de modo que tengamos algo util que ofrecerle para pensar en cuanto comience a impacientarse.
De lo contrario, nuestras horas, nuestros dias, nuestra vida, pasaran sin haber hecho otra cosa que parlotear, interna o externamente. ¿Que creen ustedes?

4 comentarios:

  1. Es una propuesta interesante la tuya, pero por ahora voy a dejar mi mente que siga tan dispersa como siempre.

    BESOTES!!

    ResponderEliminar
  2. Pelusita

    Qué más quisiera yo que poder seguir ese consejo. A veces me canso de tanto pensar (puras tonteras, pero muchas y variadas). Dicen que no hay nada más difícil y a la vez beneficioso (por la relajación y casi renovación que proporciona) que la meditación.

    Un beso

    ResponderEliminar
  3. (CREO QUE YA PUDE SUBIR MI LISTA)



    =)
    ABRAZO.

    ResponderEliminar
  4. Stanley, como bien dices, es solo una propuesta. La eleccion es de cada cual. Besos!

    Marichuy, a mi me pasa lo mismo. Precisamente por eso nacio esta reflexion. La meditacion basica no creo que sea dificil. Puro sentarse y respirar. Lo dificil -al principio- es tener la constancia de hacerlo con frecuencia. Luego supongo que la mente haga su parte para convencerte de no meditar, pero como nunca he pasado del principio, no se decirte. Besos!

    RoS, muchas gracias! Ahora mismo voy a leerte!

    ResponderEliminar

Dime lo que piensas y te diré quién eres.

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)