jueves, 22 de julio de 2010

Inspiracion para el concurso (IV)

    Cosas embarazosas.
  • Una recibe a un visitante y, mientras conversa con el, se escuchan voces que hablan sin ninguna reserva en una de las habitaciones traseras. Una no puede hacerles callar y se siente muy turbada.
  • Un hombre a quien una ama se embriaga por completo y habla continuamente de lo mismo.
  • Hablar acerca de alguien sin saber que el escucha. Esto es embarazoso incluso cuando se trata de un criado o alguna otra persona sin importancia.
  • Cuando una esta de viaje o no lejos del palacio, durante un asueto, es igualmente irritante si las criadas retozan con aquellas del lugar en que una se encuentra.
  • Unos padres, convencidos de que su feo niño es adorable, lo acarician y repiten lo que el dice, imitando su voz.
  • Un ignorante, en presencia de una persona instruida, adopta un aire pedante y cita nombres de hombres celebres.
  • Un hombre recita sus propios poemas, que una no encuentra particularmente bellos, y refiere los elogios que ha recibido. ¡Es insoportable!
  • Por la noche, una se ha desvelado y cuenta algo a su compañero, quien sin inmutarse continua durmiendo.
  • En presencia de un experto musico, alguien satisfecho de si mismo toca un koto* que ni siquiera ha afinado.
  • Un yerno, que ha pasado mucho tiempo sin visitar a su esposa, tropieza con su suegro en un lugar publico, adonde ambos tenian que acudir.
*Koto: Instrumento musical tradicional japones que puede ser de cinco o siete cuerdas.
    Tomado del Libro de la Almohada, de Sei Shonagon.

      1 comentario:

      1. Ok, ok, creo que me animare a entrar simplemnete no leido bien las instrucciones

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      Epílogo

      “No es bueno de este modo te apoltrones”
      dijo el maestro, “que entre seda y pluma
      no se va de la fama a las regiones.

      Quien entre el ocio su existir consuma,
      No dejará mas rastros en la tierra
      Que humo en el aire y en el agua espuma.

      ¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
      triunfa el alma luchando por la vida,
      si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

      (Infierno, Dante)