jueves, 22 de julio de 2010

Inspiracion para el concurso (III)

Estanques.
  • El estanque de Katsumata, el de Iware. El estanque de Niheno. 
  • Es muy divertido, cuando se va al templo de Hase, ver alli las aves acuaticas que se posan y levantan vuelo sin cesar con mucho ruido.
  • El estanque de Mizunashi (sin agua). Como un dia preguntara por que lo habian llamado asi, se me respondio que, a pesar de que llueva mucho en la quinta luna y durante todo el año, no se percibe en el casi nada de agua. Pero, se me indico que en ciertos años cuando el sol brilla implacable, el agua fluye de alli desde la primavera. "No carece de razon", habria querido retrucar, "que le hayan dado tal nombre si estuviera siempre seco; no obstante, como hay momentos en que el agua fluye, me parece que no se ha reflexionado lo suficiente".
  • El estanque de Sarusawa. Un emperador, habiendo escuchado decir que una "joven dama de la corte" se habia arrojado alli, habria ido a ver tal estanque, asi se cuenta. Esto me encanta, y es inutil decir cuanto me conmueve que Hitomaro* haya cantado a la suelta cabellera flotando sobre el agua.
  • El estanque de Omae (de la noble presencia). Es curioso preguntarse en que se penso al atribuirle un nombre asi.
  • El estanque de Kagami. El de Sayama. Quizas encuentren a este hermoso porque se recuerda con encanto los versos que aluden a la bardana acuatica.
  • El estanque de Koinuma. El de Hara. Es encantador que antaño se dijera sobre el: "¡No corteis los sargazos!" (en una poesia popular).
  • El estanque de Masuda.
*Hitomaru: Poeta representativo de su epoca, uno de los 36 grandes poetas del Manyoshu (compilacion de versos en 20 tomos realizada en el siglo VIII). Luego se le considero como uno de los 'santos' del verso.
    Tomado del Libro de la almohada, de Sei Shonagon.

    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Dime lo que piensas y te diré quién eres.

    Epílogo

    “No es bueno de este modo te apoltrones”
    dijo el maestro, “que entre seda y pluma
    no se va de la fama a las regiones.

    Quien entre el ocio su existir consuma,
    No dejará mas rastros en la tierra
    Que humo en el aire y en el agua espuma.

    ¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
    triunfa el alma luchando por la vida,
    si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

    (Infierno, Dante)