¿Donde hallar la felicidad?

Hay cosas muy simples pero que dan mucho gusto en la vida. Lo mejor es que este tipo de cosas se descubren casi sin querer y llegan a hacerse imprescindibles. Forman parte de tu dia a dia y, por muy pequeñas que sean, son las que van edificando gota a gota tu felicidad. Tan solo es necesario estar atentos, porque a veces son tan sutiles y escurridizas que duran solo un instante: una agradable lectura,  la fragancia siempre sorprendente del sembrado de jazmines al doblar la esquina, el azul del cielo cuando llevas mucho tiempo mirando la pantalla de tu ordenador... o la deliciosa sensacion al pasar la mano por unos pies suaves.


Lo cierto es que solo ahora vengo a descubrir esto ultimo. Mi cuerpo no ha sido objeto de atenciones, mimos y cuidados hasta que, al llegar a los treinta, me he dado cuenta de que no hay un solo minuto perdido en todo el tiempo que pueda dedicarle. Cada pequeño detalle que tengo con el es ampliamente agradecido y, lo mejor, retribuido con creces. Por cada media hora a la semana dedicada a limpiar mi cutis y ponerme una mascarilla facial obtengo una profunda relajacion en esos momentos y un subidon de autoestima que puede durarme hasta varios dias. Con los pies sucede lo mismo, o incluso mejor porque el placer de relajarlos con un baño de agua caliente luego de un dia de grandes caminatas es casi inmejorable.
Asi, me he creado mi propia rutina diaria de cuidado para los pies que incluye un poco de hidromasaje con la ducha durante el baño, unas cuantas frotaciones con una piedra antidurezas y un masajito al final con un poco de crema hidratante. Un dia a la semana me regalo un tratamiento mas completo: en lugar de la ducha, sumerjo un rato mis pies en un poco de agua calentita con sal para relajarlos (le agregaria unas gotitas de alguna esencia aromatica si la tuviera), luego los froto con un exfoliante casero a base de azucar y aceite, les paso un poco la piedra antidurezas y los masajeo con la crema hidratante.
Mi relacion con mis pies ha mejorado mucho desde que comence a mimarlos de esta forma, y podria jurar que estan muchos mas felices ahora que antes de llevarme adonde les pido. 
¿Como anda su relacion con sus pies?

Comentarios

  1. pués de leer este post... estoy pensando en mis pies... y es realmente mezquino loque a veces no ponemos en atender de nosotros mismos..

    yo tengo una mania por cuidarlos pero tengo una semana de haberme olvidado de ellos! :o

    fail!

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  2. Un masaje de pies bien hecho es uno de los placeres más grandes de esta vida! Es más, no sé que te diga, entre hacer el amor y un masaje de pies... qué difícil me lo ponen!!! Te acuerdas de Pulp Fiction?
    A veces me pregunto por qué la gente no mima más sus pies, como tú haces, o de otras maneras. Tal vez porque quedan tan lejos de la cabeza (de la mente) que ni de ellos se acuerdan. O porque son miopes y apenas se los ven? Quedan allá abajo, allá lejos...
    A veces hasta los maltratan con todo tipo de zapatos diz que elegantes pero en realidad, maquinitas de moler.
    Cuidarse los pies es cuidar los cimientos de la postura y el movimiento, y según la reflexología, cuidar el cuerpo en su totalidad.
    Pelu, le dí maquillaje a mi blogcito, gracias por la inspiración. Aunque el tuyo te quedó más bonito :)
    Besitos!

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  3. Jo: Para mi es una costumbre recien adquirida... de ahi la fascinacion! Suerte la tuya de conocerlos de cerca desde hace tiempo! Besos!

    Silvita: Depende del masaje... Si es como el de Pulp fiction, estoy de acuerdo. Pero te cuento que un japones me dio un masaje terapeutico -mucho mas fuerte que el simplemente relajante- y termine casi llorando del dolor. Lo cierto es que despues me senti mucho mejor.
    La gente no mima sus pies porque no se miman a si mismos. O sea, la mayoria de la gente no tiene la mas minima relacion con su cuerpo. Es como si el cuello en lugar de enlace fuera una frontera entre la cabeza y el resto. Asi, un dia se sienten de pronto mal y cuando van al medico resulta que ya no tienen arreglo.
    ya pase por tu blog.
    Besitos!

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  4. Ayer por la tarde con la lluvia que empezaba a caer tuve oportunidad de platicar con un amigo acercade los instantes de felicidad, un té de limón con un chorrito de leche me recuerda tanto mi niñez que es algo que disfruto enormemente.
    Mis pobres piesitos sin embargo terminarón hechos trisa por traer tacones y caminar más de lo planeado, hasta hoy que llegue por la noche a la casa les dare un masajito para consentirlos.

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  5. NTQVCA:

    Yo no se a la larga por que nos empeñamos en usar tacones. Yo los uso poquisimo, son una tortura china para mis pies, y cada vez que me los pongo y llego a la casa con los pies doloridos y llenos de heridas me juro nunca mas volver a usarlos. Pasa el tiempo y olvido mi promesa, me digo que me hacen sentir mas femenina, que son bonitos... Me pregunto hasta que punto no estoy repleta de imagenes comerciales de mujeres elegantes en tacones.

    Jeje, me hiciste acordarme de Proust con su magdalena.

    Besos!

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  6. no sabes la envidia que me das!!!!
    mira que lo intento, pero cada vez tengo menos tiempo para mimar mi cuerpo... y a mis casi cuarenta debería tomármelo como una obligación!
    Lo único que consigo hacer como rutina es aplicarme todas las mañanas después de la ducha la hidratante corporal; lo de mimar los pies, como mucho, una vez por semana y la mascarilla...uff, no recuerdo la última que me apliqué jeje...
    A mi los tacones me encantan!! pero por casa siempre ando descalza!
    un besito!

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  7. Sonia, ya sabes que yo no tengo ni perritos ni gatitos (dentro de casa), mucho menos niños por ahora. Por eso puedo aprovechar y regalarme con este tipo de placeres. Luego no se como sera mi vida. Ahora vale disfrutarla y disfrutarme.
    Tacones??? Me puse unos pequeñitos (no mas de 5 cm) el sabado pasado y aun me estan doliendo los pies!!!
    Besos!

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