viernes, 14 de mayo de 2010

De mi coleccion privada para ustedes.

Uno se va formando su pequeño mundo dentro de este universo en el que vivimos; vamos reuniendo a nuestro alrededor ciertos libros, levantando nuestros propios mitos, y hasta creando nuestra personal coleccion de arte. Si bien es cierto que no todos podemos rodearnos -materialmente hablando- de esos cuadros que nos llaman la atencion y que cobran un significado especial para nosotros, si podemos conservarlos en nuestra memoria (o en la de nuestra computadora) garantizandonos asi una dosis de placer cada vez que decidamos verlos. 
Esto es lo que me sucede con un pintor en especial, del que tengo una enorme carpeta digital rellena con parte de su obra, y que siempre logra estremecerme con su contemplacion. Como llegue a el y a sus pinturas, como me deje atrapar por el misticismo que rodeaba su figura, es parte de otra historia que a lo mejor les cuento algun dia. Se trata de Nicolas Roerich (pueden ver su ficha en Wikipedia), un (mucho mas que) artista ruso que, indudablemente, entendio algo en su paso por este mundo y, lo mejor, nos dejo su enseñanza plasmada en hermosos lienzos. Me es dificil escoger algunos cuadros para mostrarles porque casi todos los que he visto, desde su etapa dedicada a la historia y mitologia rusa hasta sus maravillosos paisajes orientales, se merecen mis mas elevados halagos, pero aqui les he seleccionado algunos de mis favoritos entre los favoritos. Disculpen la mala calidad de las imagenes. ¡Espero que les gusten!








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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)