domingo, 31 de enero de 2010

Cotidianidad del Samsara.


"Tres preguntas Profesor:
¿Cómo saber cuál es la voluntad de Shopenhauer?
¿Cuál es la lógica de Hegel?
¿Para entenderte, debo leerlos a ellos?
Eso sería cruel para mi.
Última: ¿Qué es Samsara?
Y una forma muy fácil que te diría para barrer, es que si ves que hay muchas hojas regadas y el viento las riega por todos lados, pues solo barre para donde va el viento y las vas recogiendo de a poco y así ya no te metes en tantos líos de pensar y pensar."
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Para evitarme la paradoja de escribir al dirigirme a ti algo como “estimada Malquerida”, voy a apelar simplemente a tu nombre que me parece, además, muy hermoso.
Flor de María:

Muy bueno tu más reciente comentario. Te lo agradezco y te aseguro que si en lo sucesivo tengo la suerte de volver a barrer las tumbas de aquel cementerio, ensayaré sin falta la manera de hacerlo que me aconsejas.
Mucho se ha hablado y escrito acerca de la división entre el trabajo intelectual y el manual, y alguien ha llegado incluso a afirmar – a mi juicio con acierto – que la oposición es en el fondo ficticia, porque si el trabajo es creador en cualquiera de sus esferas hay tanto en él de intelecto, como de músculos, tanto de razón como de sensibilidad... Y sin embargo, no es menos cierto que por las condiciones en las que nos educamos y vivimos, solemos las más de las veces estar unilateralmente desarrollados, y que para alguien que se dedica esencialmente a las llamadas funciones intelectuales un acto al parecer tan sencillo y común como el de tomar una escoba y ponerse a barrer, puede conferir de pronto a su vida un vuelco revolucionario. No sé si has leido algo del escritor ruso Nicolás Gógol, pero en uno de sus cuentos narra la historia de un gris funcionario menor, una especie de copista llamado Akakii Akakievich, quien llevaba una vida chata y lineal, y pasaba absolutamente inadvertido u olvidado en su medio. Pues bien, para cambiarle la vida a este señor de modo que diera un conmovedor vuelco de 180 grados, bastó con que un buen día al levantarse se diera cuenta de que se le había roto el sobretodo...
Ahora bien, en cuanto a los términos schopenhaueriano y hegeliano, como son palabras que lo que hacen en su contexto es calificar a otras, es decir, a "voluntad" y a "lógica", puedes sencillamente ignorarlas para que no te dificulten más la comprensión. Con todo, sería una lástima que por mi ligereza en el manejo de las palabras te fueras a formar una mala imagen de Schopenhauer o de Hegel, sobre todo porque sus obras no merecen ser ignoradas y son de seguro más dignas de lectura que cualquiera de las cosas que escribo o intento escribir. Tanto el uno como el otro fueron seres humanos como cualquiera de nosotros y el simple hecho de que lo hayan sido es ya un motivo para que nos interesemos por conocer, al menos, qué tipo de personas fueron, qué les incitó a indagar en el mundo del pensamiento y por qué se les menciona tanto. Así de paso podemos tratar de entender otra de las tantas maneras de vivir que existen y que al menos en la superficie asemejan ser totalmente diferentes de las que llevamos nosotros... 
Barrer hojas, por cierto, parece una acción muy simple, la cual no requiere para nada de las complejidades del pensar, y mucho menos de los enredos del pensamiento filosófico. Y sin embargo, cuando aparte de barrer nos detenemos a pensar cómo es que barremos (o cómo es que realizamos cualquier otra acción humana, por sencilla que parezca) estamos dando ya el primer paso para poder enseñar a otros a hacerlo y para crear un aparato o artefacto que reproduzca los movimientos humanos durante el desempeño de esa u otras acciones.
De la misma manera, la forma en que la cabeza del hombre trabaja, el modo en que el ser humano piensa o siente parece ya en sí lo suficientemente compleja como para que alguien – digamos, liberado por un aparato de las funciones del barrer que robarían su precioso tiempo – se dedique para colmo a pensar sobre el pensar como “lloviendo sobre lo mojado”. Y sin embargo, cuando por alguna razón se daña en un individuo humano la función del sentimiento o del pensar, qué importante resulta que alguien haya dedicado antes su tiempo a reflexionar acerca de la manera cómo los humanos sentimos o pensamos, porque de lo contrario, tendríamos menos posibilidades de tratar de componer – como lo hacen a su manera en sus respectivos campos el filósofo, el psicólogo o el psiquiatra – las funciones lógicas o emocionales que se han dañado. Y es en realidad tan importante que ellos existan, como que existan los relojeros y los técnicos cuando se nos descompongan nuestros relojes o nuestros ordenadores.
Como padres, todos quisiéramos que la vida de nuestros hijos transcurriera de la mejor manera posible y sobre todo, que tuviera un sentido. El problema de la educación del ser humano sigue siendo en nuestros días uno de los fundamentales y de él depende incluso hoy la supervivencia de la especie humana y de la Madre Tierra. Pero ¿cómo educar a un ser humano, qué significa que la vida sea humana, cuál es finalmente su sentido? Para esto, como en el caso del barrer, no basta con haber barrido bien, o con que cada cual haya vivido, en la parte que le toca, humanamente, sino que es importante también que alguien haya reflexionado y reflexione constantemente sobre la manera humana de vivir, así como sobre la forma más adecuada de hacer las cosas.
Yo creo que la obra de Hegel y de Schopenhauer, como la de cualquier filósofo, está motivada por esta preocupación fundamental y que hay en realidad muchas cosas que podemos aprender de todos ellos. Por ejemplo, Hegel nos enseña a tener paciencia y a ser optimistas, porque aunque en la vida haya todo tipo de conflictos y contradicciones, tarde o temprano a través de ellas se abren paso la Belleza, el Bien y la Verdad; de manera que pese a todos los entuertos y sufrimientos de la existencia, el Universo está movido por una profunda racionalidad y hasta las fuerzas demoníacas, que no desean más que el Mal, no logran al final con su maldad otra cosa que generar el Bien (por cierto, en esencia, esto era lo que había explicado ya San Agustín). Siendo así, de todas las experiencias por las que pasamos los seres humanos, sea en la esfera de la acción o del pensamiento, podemos extraer siempre un sentido, una enseñanza, una lección; y es lo más constructivo que cuando incursionemos en el pasado lo hagamos no como quien entra en la galería que expone los ruinosos residuos de las derrotas, sino los trofeos de las victorias de la acción y el pensamiento humanos.
Pero si para ahorrarte tiempo y esfuerzos quieres recibir en una imagen musical lo que la filosofía de Hegel (1770-1831), pese a sus dificultades de comprensión quiere transmitirnos, yo creo que lo mejor que puedes hacer es oír el famoso Allegro de la Novena sinfonía (terminada en 1824) de Beethoven (1770-1827)... Si cuando la escuches recuerdas que, para la época en que la compuso, Beethoven estaba ya totalmente sordo, recibirás con ello otra confirmación complementaria del mensaje de Hegel, porque ¿puede haber desgracia peor para un músico y compositor que ensordecer?... y no obstante, no pierde por ello Beethoven su afán de hacer música, de componer una obra que canta precisamente a la alegría y a la vida...
En cuanto a Schopenhauer (1788-1860), lo que a mí me impacta de su filosofía es su comprensión de que por muy profundo que sea el pensamiento, nada puede lograr en la realidad si no lo mueve el poderoso impulso irracional de la voluntad, de modo que ésta es en el fondo una fuerza mucho más fundamental que la Razón. Y a propósito, me parece que sin ir demasiado lejos, una noción semejante puedes encontrarla también en la concepción de los cuatro enemigos principales que amenazan al hombre, según se la explica al antropólogo Carlos Castaneda su maestro, el indio yaqui mexicano conocido como Don Juan: Cuando el hombre vence a su primer enemigo, el miedo (lo que pudo ser como antecedente de la filosofía la mitología con su temor a los dioses), ocupa inmediatamente su lugar otro no menos temible: la claridad (esta, a mi juicio, puede equiparase, en el sentido de nuestra conversación, a la Razón hegeliana – porque ser muy inteligente es también un peligro, ya que siempre puedes inventarte algún motivo racional para no hacer el Bien, o en general, para no hacer); pero tan pronto el hombre vence a la claridad, viene a sustituirla el otro adversario, aún mucho más peligroso que es el poder, porque tener la capacidad de hacer lo que a uno le da la gana sin ninguna reflexión, temor, miramiento o limitación constituye a su vez un tremendo peligro, un riesgo temible no sólo para los demás, sino en primer lugar, para uno mismo (a esto se refiere también, como te decía, Schopenhauer, y más tarde, Nietzsche). Y por último, el contrincante más terrible, el que amenaza con destruir definitivamente al hombre es el deseo de descansar y olvidar, el deseo de renunciar a la lucha, de dar la espalda a los desafíos y, de una vez y para siempre, rendirse...
De modo que independientemente de que ya sepamos cómo barrer o, en general, de que ya dominemos algo, es fundamental que no perdamos nunca el afán y el interés por aprender otra cosa nueva, de abrirnos a una visión distinta y novedosa de la realidad; pero no menos importante es que aunque el conocer cómo trabajamos, cómo barremos, nos permita crear aparatos que nos alivien las molestias del trabajo físico, no nos acomodemos nunca y tomemos la escoba o la azada para que ninguna máquina nos desplace del trabajo activo consciente, porque entonces dejaríamos de ser inteligentes y sensibles y, en general, dejaríamos de ser humanos...
Entonces, tan provechoso como que actuemos es que sepamos cómo actuamos, siempre que este conocimiento, transformado en alguna ingeniosa máquina no nos usurpe nuestra capacidad de hacer, no nos induzca a la apatía, a la pereza o a la búsqueda del descanso como objetivo último de la existencia. Porque los intrumentos de la cultura no existen para que nos acomodemos, sino para que seamos más activos, eficientes y creativos en una dimensión nueva, mucho más alta.
Si además de vivir humanamente, no hubiera reflexionado alguien sobre la manera de llevar una vida humana, cada generación tendría que volver a intentarlo desde el inicio y no se acumularía nada; pero por otra parte, la simple acumulación de conocimientos acerca de la vida humana, sin la voluntad y la intención del ser humano de ejercitarlos y humanizar todavía más su vida tampoco conduciría a ninguna parte, porque los conocimientos son instrumentos y no fines. (Hoy en día, por ejemplo, los hombres siguen guerreando entre sí, por eso decía el poeta hindú R. Tagore que cuando el hombre vence a sus enemigos con sus armas, lo que sucede en realidad es que sus armas lo vencen a él, es decir, al ser humano). En ninguno de los dos casos se produce un avance real, sino que la especie sigue moviéndose en un círculo vicioso y reproduciendo una y otra vez el mismo patrón tonto y violento de conducta, sin ninguna superación esencial, sino sólo de un modo distinto, así sea con una apariencia más científica o tecnológicamente avanzada.
Y es que tanto la repetición mecánica de la misma conducta, como la simple variación de la forma de la misma conducta, siguen siendo círculos viciosos de los que el ser humano no logra escapar si no aprende, si no llega a comprender dónde está el problema y no se hace consciente de que sigue chocando con la misma piedra, reproduciendo ciegamente, una y otra vez, el mismo ciclo, es decir, condenado a ese volver sobre lo mismo que el pensamiento hindú denomina el Samsara. La evidencia más clara de la perenne condena a tener que encarnar y volver a reencarnar en este plano inferior o “valle de lágrimas” no hay que buscarla, entonces, en las vidas pasadas, o en el “más allá”, en una supuesta existencia de ultratumba, sino que la encontramos precisamente aquí y ahora en nuestra realidad vital de cada día, donde constantemente estamos repitiendo sin liberarnos la misma pauta, el mismo patrón de conducta con los errores, conflictos y tristezas que lleva aparejados, como si encarnáramos y reencarnáramos eterna y obstinadamente uno y el mismo personaje.
Pero para liberarnos de ese círculo vicioso y convertirlo en un círculo vital hace falta, por lo visto, que el trabajador manual y el intelectual, la razón y la voluntad, el pensamiento y la acción vayan al diálogo, colaboren y se enriquezcan mutuamente utilizando las indiscutibles prerrogativas de ese formidable espacio de comunicación y mancomunidad universal que ofrece en nuestros días Internet. Como ha dicho alguien alguna vez, en el ciberespacio vuelve el hombre a “pensar con las manos”, y el hecho de que en él tiendan a disolverse las inhibiciones, tabiques y divisiones de todo tipo no tiene por qué augurar a la Humanidad el extravío definitivo, su perdición final o el final de su perdición, sino, por el contrario, el inicio de su salvación.
Entonces, continuemos el diálogo.

sábado, 30 de enero de 2010

Pro y contra

Hoy les traigo una frase para pensar que escuche ayer en la TV:

"El 68% de los rusos estan aprendiendo español para entender mis canciones."
(Raphael, cantante.)


Pero, como todo tiene su pro y su contra, despues de superar el ataque de risa recorde los buenos momentos pasados en Japon viendo comerciales... Aqui les dejo una muestra!

Besos!

jueves, 28 de enero de 2010

Love is in the air...



Caminando por ahi, por esos mundos virtuales, he encontrado dos frases extrañamente semejantes:

"I want to be where your barefoot walks,
because maybe before you step, you'll look at the ground.

I want that blessing."
(Rumi)

Miras al cielo, ¡oh Aster!,
¡
quien fuera el cielo para mirarte con sus miles de estrellas!.
(Platon)

¿Es que acaso el amor es uno y el mismo sin importar cuando ni en que parte del mundo se sienta?

(De vez en cuando vale ser cursi... no?)

miércoles, 27 de enero de 2010

Deformacion "profesional"

*Advertencia: Este es un post catartico para traductores o estudiantes de lenguas extranjeras. Si no lo eres y sigues leyendo, es bajo tu propia responsabilidad. (Hoy no tengo acentos en el teclado... sorry)*


Acabo de disfrutar de algo mucho mas divertido que una buena comedia, o que un libro de fino humor: una conferencia mal traducida.
Ya se que esto sonara un poco de locos, pero para quien conoce un poco de un idioma extranjero, asistir a una conferencia en esa lengua donde el traductor, a pesar de todos sus esfuerzos, no logra transmitir ni la mitad de lo que el orador esta diciendo y no logra expresar ni uno solo de los matices con que el otro se empeña en adornar su charla, es uno de los espectaculos mas comicos que se puede encontrar.
Supongo que esto es lo que le pasa a los cineastas, que no se pueden sentar a ver una pelicula sin encontrarle defectos; o a los musicos, que no pueden escuchar tranquilos un concierto sin sentirse agredidos por el sonido de un instrumento mal afinado o una nota tocada fuera de lugar; o a los escritores, que no pueden abandonarse a una lectura por que las complejidades de las letras no los dejan entrar. O sea, esta es la deformacion profesional de aquellos que nos apasionamos por los idiomas...
En cuestion de traduccion, no hay nada mejor que un nativo de una lengua (digamos, un polaco de nacimiento) traduciendo a un idioma extranjero (digamos, al español), siempre y cuando ese polaco conozca el español a la perfeccion. En este caso ideal la traduccion sera inmejorable, porque el traductor polaco lograra transmitirnos todos los matices de su idioma sin cometer errores en español.
Pero lo cierto es que no hay nada tan dificil de encontrar como ese caso hipotetico, y entonces, la mejor eleccion sera un traductor hispanoparlante que conozca lo mejor posible el idioma polaco. Incluso, si no conoce el polaco a la perfeccion, bastara con que sepa captar el sentido de lo que el orador dice para que lo vuelque en nuestra lengua con lujo de detalles, usando las inflexiones propias del español y haciendo que comprendamos perfectamente el sentido de la charla.
Los casos mas infructuosos y simpaticos se producen cuando el traductor es un polaco que no habla bien el español y esta tratando de traducirnos nada menos que una seria conferencia academica. El pobre hombre sudara, se pondra colorado, se apretara las manos y al final dejara caer en un mal español unas pocas palabras que no nos diran casi nada. En fin que si los asistentes no saben un poco de polaco al menos, se van sin la mas minima idea del tema.
Y si, por casualidad, un asistente sabe algo de polaco, no puede menos que luchar por no soltarle la carcajada al pobre traductor cada vez que dice una barrabasada...

domingo, 24 de enero de 2010

De vidas pasadas


Hace unos días, un amigo muy cercano, practicante de Zen, me comentaba que había empezado a tener vivencias de sus vidas pasadas y me preguntaba qué es lo que yo creía que podía hacer con ellas.
Pensándolo bien, la experiencia es más común de lo que parece a primera vista, tan común como nuestra tendencia a ubicarla en el ámbito del llamado misticismo...
Si algo aprendí en los años ochenta, cuando tras regresar de la URSS me dediqué por puro placer a practicar la carrera de resistencia, es que solía resistir mucho más cuando empezaba a correr sin un plan o idea preconcebida de los kilómetros que debía hacer ese día.
Años después, por razones que no detallo ahora, me vi en la obligación de barrer a diario la hojarasca sobre las tumbas del cementerio de un antiguo monasterio budista. La cantidad de hojas era tan grande y el viento que las dispersaba constantemente era tan fuerte, que en un primer momento antes de empezar a recogerlas, había más razones lógicas de peso para no hacerlo que para embarcarse en el intento. Y en otras circunstancias, cuando me daban la tarea de convertir en leña con un hacha la vasta superficie redonda de la sección transversal de un grueso tronco de árbol que después de varios siglos había sido derribado ocasionalmente por algún temporal, experimentaba también un anodadamiento semejante si con iguales razones para hacerlo desde cualquier punto de la circunsferencia casi perfecta, me preguntaba por dónde era que debía empezar a cortar. El pensamiento tenía siempre un motivo para que la acción no llegara a su objeto, como Aquiles un intervalo infinitesimalmente pequeño para no alcanzar a la tortuga...
Por suerte, como se trataba de una tarea, uno tenía simplemente que hacerlo y con el primer golpe de hacha o de escoba la “voluntad schopenhaueriana” desmoronaba de una vez e irreversiblemente la coherencia racional de la “lógica hegeliana”. Al final, quedaba siempre el hecho del “incortable” tronco una vez más cortado o el “imbarrible” cementerio nuevamente barrido. Y entre los neuróticos, por racionales, argumentos de la lógica y los resultados, por irracionales, irrebatibles, de la acción de la voluntad, un silencioso espacio de suspensión, de olvido o, incluso de muerte.
“Yo, que no soy yo, soy yo” – dice en su Ensayo sobre el Bien, Kitaro Nishida. Y es que cada acto creativo o simplemente productivo, cada acción eficiente, por sencilla que sea, con la que en la realidad logramos algo concreto y tangible, que antes – el año pasado, ayer o hace cinco minutos – nos había parecido imposible, nos regala la evidencia de otra vida pasada... O del eco de otra vida que rebervera obstinadamente entre los pliegues de la memoria como entre los recovecos del Samsara.

De buen cine y donde encontrarlo

Por ahi me preguntaba una palomita el otro dia que donde podia ver esos magnificos clasicos del cine y la television rusos de los que tanto y tan a menudo hablo. Pues... en youtube! ¿Donde si no?
Hace un siglo (exactamente dos años y medio) que no piso un cine y las pelis que pasan por la tele dejan muchisimo que desear, asi que un par de cine-adictos como nosotros nos vimos obligados a buscar buen cine donde lo hubiera. Y lo encontramos en youtube, en el sitio de un ruso llamado Boris (igual que casi todos los rusos, of course), que se ha dedicado a subir mucho y muy buen cine ruso, alguno actual pero casi todo de la era sovietica y -¡lo mejor!- subitulado al ingles (pedirlo en español ya hubiera sido demasiado).
Ahi he podido ver la fabulosa (no merece otro adjetivo) serie de "El maestro y Margarita"; que recomiendo 100% y otras no menos geniales que tambien recomiendo mucho como la de "El Idiota", "17 instantes de una primavera"; "El lugar de la cita no debe ser cambiado"...; y muchisimas peliculas que siempre quise ver y nunca pude: "Moscu no cree en lagrimas", "Sherlock Holmes" (tres peliculas, una historia para cada peli); "La guerra y la paz"; "El hombre anfibio"... En fin, que mi lista seria interminable... y todo lo que aun me falta por ver!
Porque, a decir verdad, no se en que trabaja este Boris pero ha tenido tiempo de sobra para subir muchos, muchisimos videos a Youtube. Eso si, cada video tiene una duracion de unos 10 minutos, y es lo incomodo que tiene: hay que ver las pelis y las series en pequeños trozos de 10 min., pero eso es mas o menos lo mismo que hacen en la tele con los comerciales, ¿no? Con la diferencia de que aqui la calidad esta mas que garantizada!
Y bueno, despues de esta larga perorata en nombre de mi amor por el cine ruso (increible que me hayan leido hasta aca, jeje), no me queda mas que dejarles el link del sitio de Boris en Youtube (en sus "listas de reproduccion" pueden ver sus titulos) y desearles, pues, inmejorables ratos de buen esparcimiento!

viernes, 22 de enero de 2010

¿Circulo vicioso?

El futuro es lo que somos ahora.
Si no hacemos algo ahora, mañana seremos exactamente lo mismo.
Jiddu Krishnamurti.

Hace un tiempo estamos viendo una serie televisiva española muy divertida. Se titula “Aquí no hay quien viva” (diganme que no les he hablado antes de esto, por fa...) y, aunque no es de nueva factura, para nosotros si que lo es.
En un principio nos servia para acostumbrar nuestro oído a esta otra forma –quizás la ‘más’ correcta- de pronunciar el español y para aprender el significado de muchas expresiones populares que de otro modo hubieran quedado fuera de nuestro alcance; y además, nos resultaba muy interesante por ser un análisis bastante crítico y hasta mordaz a veces (sin perder nunca la picardía) de esta sociedad desde adentro, vista por ellos mismos.
No falta ningún personaje en la comunidad de vecinos retratada en la serie: están las típicas viejas chismosas, los gays, las lesbianas, el político corrupto, la ‘mística’, el evasor de impuestos, la conservadora, las treintañeras fracasadas, los ‘pijos’ (niños ricos), el viejo charlatán… en fin, todos. Y, como en toda buena comedia, no podían faltar los otros, si bien no españoles, que han llegado a ser parte importante del folclor popular: los africanos, los gitanos rumanos, los indocumentados… y los cubanos. ¡Si! ¡También hay un cubano en la serie!
El descubrimiento para mi fue interesantísimo. En primer lugar porque era la oportunidad de ver cuál es la imagen que tienen los españoles de mis compatriotas, y resultó ser muy curiosa: el cubano de la serie es un muchacho guapo, con tres carreras universitarias, defensor de los derechos humanos y luchador activo por la protección del medio ambiente, con un discurso abundante y bien fundamentado, sin un céntimo en el bolsillo, comelón y buen amante (aunque no llegue a cumplir las expectativas del inagotable latin-lover). En segundo lugar porque me hizo acordarme del clásico teatro vernáculo cubano (al que llamamos teatro bufo), donde los personajes principales siempre fueron la mulata, el negrito Chicharito, el gallego Sopeira y el chino entre otros.
Este cubano actual en medio de una comedia española es la representación de un ciclo que se ha cerrado, como si la espiral de la vida hubiera dado una vuelta completa y estuviéramos ahora en el mismo punto que hace un siglo, solo que en un nivel diferente. La pregunta es: ¿Qué podremos aprender de esto?

miércoles, 20 de enero de 2010

Tramposa habitual.

No es que el deseo sea errado, es que la percepción es limitada.
Jiddu Khrishnamurti.



Hay días en los que, cuando llega la hora de levantarme y hacer mi práctica matinal de yoga, lo primero que pienso es: “Aun estoy cansada. Hoy no haré mas que los estiramientos y me regreso a la cama un rato”.
Pero luego, hago los estiramientos y me digo: “Bueno, unas pocas asanas no pueden hacerme daño. Haré solo las que son de pie”.
Y cuando voy llegando al final de estas, razono: “Si ya solo me quedan cinco o seis posturas en el suelo… ¿Por qué no hacerlas?”.
Y así, hasta que completo, al fin, mi práctica.

Es que la mente es un fenómeno bien curioso: está en proceso de cambio constante. La mente poco oxigenada acabadita de despertar es perezosa, y si uno se deja llevar por ella al final no hace nada. Pero no más hace el cuerpo entrar en movimiento, ella se va desperezando y comienza a disfrutar de las bondades del ejercicio. Al final, tanto ella como yo salimos beneficiadas.

Lo difícil viene cuando ella usa argumentos más persuasivos que los míos.

martes, 19 de enero de 2010

Un día, dos gatos…

Suponíamos que después de quince días de ausencia tendría que haber pasado el Gatocalipsis (entiéndase por esto el Hologatuo o el fin de todos los gatos), pero encontrar al regresar que nuestros felinogreses seguían vivos y continuaban viniendo a recibir la Eugatistía ha resultado verdaderamente gatificante.
¡Alemaulla!



Gus-gato Pita

lunes, 18 de enero de 2010

El alma cubana...

... nunca ha sido mejor retratada. ¡Y es que yo he conocido viejitas como la Carolina de la cronica de este lunes martiano!


jueves, 14 de enero de 2010

Palabras de mas...

¡Ya esta aqui! Mi primera publicacion del 2010 en:



Esta vez les traigo una colaboracion 'diferente' entre dos fotografistas...

A ver que les parece!


miércoles, 13 de enero de 2010

Avance

Mañana me toca publicar en



y por ser la primera publicación del año les tengo preparada una sorpresa…
¿Podrán esperar unas horitas más?



martes, 12 de enero de 2010

Aun no me aclaro.

Todos los años a finales de diciembre o los primeros dias de enero, todos -o casi todos- los cubanos, creyentes o no, buscamos en internet o preguntamos a alguien cual ha sido la "Letra del Año". Es una especie de tradicion de nuestro pueblo, y aunque no tengo muy claro la forma en que se obtiene ni la historia que tiene por detras, puedo decirles que es una lectura profetica de la religion yoruba donde se aclara cual sera el dios o los dioses tutelares del año, cuyas caracteristicas regiran nuestras vidas en los siguientes doce meses, y cuales son sus avisos, recomendaciones y prohibiciones que nos ayudaran a sobrellevar los contratiempos que vengan...
Pues este año, como en otros anteriores, yo tambien busque la profecia, y me encontre al menos dos oficiales para Cuba, diferentes las dos, con dioses diferentes, con recomendaciones diferentes, con interpretaciones diferentes... y no supe a cual atribuirle las impresiones tan fuertes que me han llegado en este comienzo de año.
Eso si, me huelo que este 2010 sera un año para aprender como ningun otro lo ha sido, y temo que duela...

lunes, 11 de enero de 2010

Tunel temporal

Hoy he (re)descubierto la magia de las crónicas costumbristas.
Gracias a unas pocas cuartillas he tenido el placer de sumergirme en la Nueva York de finales del siglo XIX y vivir un día de año nuevo, con todas sus costumbres y tradiciones, con sus excesos y sus defectos, y todo visto con los ojos de un alma bella, sensible donde las haya… y, por supuesto, quiero compartirlo con ustedes. ¿Me acompañan?


sábado, 9 de enero de 2010

Mi mejor regalo.

Desde niña no veía yo un desfile de carrozas y bailarines como en los carnavales del Malecon de la Habana, allá por los años 80 del siglo pasado (dicho asi, estas tres decadas cobran mucha carga temporal, no?). Y hace unos pocos días, justo el día de mi cumple, camino a casa de un amigo me tropecé con la Cabalgata de los Reyes Magos en plena avenida Laietana de Barcelona, que viene a ser un desfile como aquellos de mi infancia, solo que esta vez había dulces en lugar de pintas de cerveza y las bailarinas llevaban mas ropa. Pero había carrozas, y luces de colores, y bandas de música (aunque no “Los Guaracheros de Regla”), y trajes de fantasía, y mucha alegría… Y yo empece a llorar.
No me lo pude explicar, no me lo quise explicar.

jueves, 7 de enero de 2010

Una experiencia interesante.

Yo no soy una chica de discotecas. No había estado en una desde que era una adolescente rebelde -que lo fui. Yo era más de conciertos de rock en vivo, pero incluso en esas pocas ocasiones en que me dejé arrastrar por mis amigas a aquellos tugurios con pocas luces, música a todo volumen, penetrante olor a alcohol y cuerpos amalgamados y sudorosos en constante movimiento, no encontré en ellas nada notable, al menos nada en especial quedó guardado en mi memoria.

Y no seré una chica de discotecas, pero sí soy un ser que gusta de amoldarse a las circunstancias que le rodean. Fue así como terminé bailando en Pachá, la mayor discoteca de Ibiza, la más famosa a nivel mundial (dicen). No es nada parecida a los tugurios que visite hace años, y aunque el olor a alcohol y cigarros se mantiene, esta es una discoteca amplia, con una iluminación bien montada, con varios salones, mesitas y pistas de baile, y con esos sugerentes chicos y chicas con trajes de fantasía llamados Gogo’s bailando divinamente sobre plataformas, como seres de otro mundo flotando sobre el común de los mortales… Esta vez no me dejé arrastrar, fui con toda la alegría de conocer un nuevo lugar y de encontrar una forma más de compartir con quienes quiero. Y bailé toda la noche hasta el amanecer y más allá sin apenas darme cuenta del paso del tiempo ni de la incomodidad que supondrían los tacones que calzaba.

Ir de polizón a un sitio como este que no tiene nada que ver con el estilo de vida que he decidido llevar tiene al menos una gran ventaja: estaba en la posición de observadora sin una gota de alcohol en mi organismo, y esto me permitió responderme un par de preguntillas que siempre me habían intrigado. A saber: en qué usan las mujeres los vestidos de lentejuelas, mini-minifaldas y escotes descotadisimos que llaman la atención en las tiendas no solo por sus precios y, además, cuál es el sentido de esa música incomprensible hasta ese momento para mi que suele ambientar estos lugares.

Lo de los vestidos no necesita mayor explicación, pero lo de la música sí fue todo un descubrimiento. La música no sólo es monótona en sí, sino que está montada en forma de 'bloque' con al menos tres etapas distinguibles: un comienzo en el que entran los instrumentos -incluso una batería en vivo-al que sigue un laaaargooo período en el que solo logras distinguir un único ritmo para terminar alcanzando un punto máximo en el que la música 'explota', y luego vuelve a empezar. Lo sorprendente de todo es que este montaje no es para nada aleatorio como pensaba yo 'desde fuera', sino que está muy bien pensado para hacer entrar al cerebro en una especie de letargo -ayudado, claro está, por el efecto del alcohol siempre presente en estos lugares- que logra hacerte olvidar el transcurso del tiempo, adormece un poco los sentidos y hasta crea una especie de necesidad, como si de un narcótico se tratase, de escuchar cada vez más y más...

Entiendo que esta música y estos lugares cumplen una función muy específica. Lo que no me ha quedado claro es por qué hay quienes escuchan esta música marcadamente enajenante fuera de estos lugares, por qué van con ella reventándole en los audífonos con el mismo gusto con que yo escucho un poco de Bach o de trova…

No lo duden, lo pase de maravilla, y podría seguir hablando pero estoy segura que todos ustedes saben mucho más de esto que yo misma, así que más bien les pido que me cuenten un poco sus impresiones... ¿Se animan?

miércoles, 6 de enero de 2010

Año nuevo... ¿vida nueva?... ¡Renacimiento!

Bueno, ya llego el 2010. Parece mentira pero hace unos pocos años para mi, que solo había visto “19…” en mis fechas, la llegada del nuevo milenio era una especie de símbolo que auguraba un cambio vital; un símbolo presente pero aun perteneciente al futuro que, aunque inevitable, en ese entonces me sonaba lejano y hasta un poco inalcanzable. Sin embargo, ya estamos en el 2010… Se dice tan fácil que llega a asustarme. No hubo cambio drástico para mi..., o si?
______________
A pesar de la crisis económica mundial, de los sobresaltos, del estrés generalizado, del poco peso que permiten cargar las compañías aéreas y del alto precio de los envíos por correo… puedo afirmar que el 2009 fue un excelente año para mí. Mucho de lo que he vivido, conocido, leído y escrito en este año que acaba de terminar lo he compartido con ustedes en este espacio (¡gracias por haberme acompañado!). Poco tengo que contarles que no sepan, salvo hacerles un minirecuento de mis ultimas actividades del año… porque acaba de morir un año y, como ante toda muerte, nuestro ultimo acto es lo mas importante.

Aquí les va mi lista de “ultimas actividades del 2009”:

Lectura: Otelo, de Shakespeare. (¡Impresionante!)
Película: El señor de los anillos (por enésima -y espero que no ultima- vez)
Llamada telefónica: A mis padres.
E-mail: A todos mis amigos.
Comida: Uvas con buenos deseos…
Bebida: Cava con burbujitas
Lugar: Discoteca Pacha de Ibiza.
Compañía: Familiares y amigos.
Regalo (recibido): Música, libros y mas…
Sorpresa: El color inigualable del mar Mediterráneo.

Y como los comienzos no son menos importantes, aquí les van mis “primeras actividades del 2010”:

Lectura: Samarcanda, de Amin Maalouf
Película: “Las cuatro plumas” (con Heath Ledger) y “La vida de los otros” (Alemania)
Comida: Café con leche y una magdalena integral…
Llamada telefónica: A un amigo.
E-mail: Aun no he escrito uno…
Música: Mi nuevo disco de Sabina (¡!!) “Diario de un peatón”
Regalo (de cumple): Visita a un museo.
Sorpresa: He visto el desfile de los Reyes Magos por primera vez en mi vida!!!!

Mi propósito para el 2010: Ser cada día más consecuente conmigo misma.

¿Y que me cuentan ustedes?

viernes, 1 de enero de 2010

Mis lecturas del 2010.

(Los links remiten a comentarios o reseñas publicados en el Diario)

1. Samarcanda. (Amin Maalouf)
2. El pedestal de las estatuas. (Antonio Gala) -sin terminar.
3. Otelo (William Shakespeare)
4. Marco Antonio y Cleopatra (W. Shakespeare)
5. Macbeth (W. Shakespeare)
6. Tito Andronico (W. Shakespeare)
7. Tus zonas erroneas (Wayne Dyer)
8. El hijo del hombre (Khalil Gibran)
9. El conocimiento de uno mismo (Jiddu Krishnamurti)
10. Las tumbas de Atuan (Ursula K. LeGuin)
11. La estrella del sur. (Julio Verne)
12. Veinte mil leguas de viaje submarino (Julio Verne)
13. La costa mas lejana (Ursula K. LeGuin)
14. La isla misteriosa. (Julio Verne)
15. Tehanu (Ursula K. LeGuin)
16. Los cuentos de Terramar (Ursula K. LeGuin) -sin terminar.
17. Tobias (cuento de Felix Pita Rodriguez)
18. La novela de Genji. (Murasaki Shikibu)
           - I. Esplendor
           - II. Catastrofe
19. Mundo del fin del mundo. (Luis Sepulveda)
20. Las nieves del Kilimanjaro. (Ernest Hemingway) 
21. Como una novela. (Daniel Pennac)
22. La felicidad de los ogros. (Daniel Pennac)
23. Sofia y el angel (cuento- Dora Alonso)
24. Yo, el gato. (Natsume Soseki) - inconclusa.
25. Oblomov. (Ivan A. Goncharov)


(Para ver las listas de otros años, regresar a Mis Lecturas)
Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)