jueves, 8 de octubre de 2009

De la amistad en el camino.

Proyecto 365, dia 239

Era el camino más largo y difícil que habíamos hecho hasta entonces. Fueron casi dos horas atravesando explanadas arenosas con alguna que otra araucaria dispersa por ahí, bosques de pinos con un sotobosque tan denso que un pequeño avance resultaba todo un logro y antiguos campos sembrados en los que ahora, mas que tierra fértil, hay solo polvo fino que se levanta en nubes a cada paso metiéndose en la boca y los ojos sin dejarte apenas respirar.
Cuando llegamos al final del sendero estábamos literalmente agotados por el esfuerzo desacostumbrado y muy lejos de casa. Se nos había terminado la provisión de agua que llevábamos, y con la boca reseca y agitados nos sentamos para descansar un rato antes del regreso que, a esas horas, se nos antojaba eterno.
Fue estando allí sentados que le vimos por primera vez, no muy lejos de donde nosotros. Decidimos llegar a saludarle pues, parado a la sombra de unos robles, parecía invitarnos con sus gestos. Se adelantó hasta la cerca para recibirnos con unos movimientos pronunciados de cabeza en son de alegre bienvenida. Resultó parco en sus expresiones, pero con su cálida mirada y la afabilidad de su trato logró embrujarnos desde el primer momento.
Pronto supimos que se llamaba Fabrizio y que los otros que nos miraban desde lejos, un poco recelosos, eran su familia y amigos. Disfrutamos un rato de la compañía mutua, sin que hicieran falta las palabras para hacer las mejores migas con nuestro nuevo amigo. El encuentro de almas afines, como nos enseñó aquel maestro zen, no necesita mayores demostraciones.
El tiempo nos apremiaba aquel día y tuvimos que irnos casi inmediatamente, pero lo hicimos con la promesa de un pronto retorno. El camino a casa, luego de haber refrescado nuestros espíritus con este feliz encuentro, se nos hizo inesperadamente corto. No paramos de hablar de Fabrizio en todo el trayecto y aun días después su nombre aparecía en nuestras conversaciones de sobremesa, siempre acompañado de sonrisas y buenas sensaciones.
Desde entonces, hemos vuelto a visitarle un par de veces, en cuanto nuestra agenda nos deja un tiempo libre. En la segunda visita nos presentó a Clelia, su madre, quien nos recibió con muestras evidentes de intimidad; y en la siguiente fueron sus amigos quienes, uno detrás de otro como en fila, pasaron espontáneamente a saludarnos. Se puede decir que ya formamos parte de la pandilla.
Siempre resultan insuficientes estas visitas, tan ansiosos estamos de compartir, de dar y recibir. Nunca decimos adiós solo hasta pronto, y nos vamos con el corazón cantando. Cada encuentro significa una recarga necesaria de energía y se hacen interminables los días hasta que volvemos a vernos. El largo y difícil sendero que hay que atravesar ya no lo es tanto. Al final están Fabrizio y su alegría para compensarlo.

8 comentarios:

  1. Pelusita

    Entre las muchas maravillas que nos deparan los viajes, sin duda la de encontrar amistades impensables es una de las mejores.

    Un neso

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  2. Dicen que los seres humanos somos como piedritas que vamos rodando por la vida y en ese camino iremos encontrando piedritas afines a nosotros; y eh ahi el caso de Fabrizio, tal vez corto de palabras pero en esencia similar a ustedes....

    Saludos

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  3. Nunca sabemos cuando puede ocurrir pero qué felicidad encontrar a Fabrizios en el camino... conocer personas que logren cambiar algo dentro de nosotros, tan sencillo como la sensación de un camino largo o corto, es una de las grandes dichas de estar vivo. ¡Hermoso Pelusilla! Te dejo muchos besos.

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  4. La amistad como hallazgo es algo incomparable, sin duda alguna. Además, resulta un privilegio que, a pesar de ser poco común, está al alcance de todos. Bella estampa, Pelusa. Un abrazo.

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  5. Marichuy:

    Si, las amistaes son los mayores tesoros. Y sobre lo de impensables, pues si, encontrar a Fabrizio realmente lo fue.

    Besos

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  6. Claudette:

    Asi es.
    Y este nuevo amigo resulto ser verdaderamente afin. Fue una suerte encontrarlo.

    Abrazos!

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  7. Palomita:

    La distancia de un camino, o las horas frente a la computadora, en realidad la amistad puede lograr cambiar casi cualquier parametro.
    Otros muchos para ti!

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  8. Ivanius:

    Sip, esta al alcance de todos, como casi todo lo maravilloso de este mundo.
    Decia Don Juan que la eternidad esta frente a nuestros ojos, pero aunque alguien revele un secreto tan grande como este,en realidad seremos pocos los que podremos verla.
    Un beso!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)