viernes, 2 de octubre de 2009

Cambios, cambios...

Proyecto 365, dia 233
Me gusta cambiar. Me aburren las rutinas.
Ya se habrán dado cuenta de que en este blog una plantilla dura poco, muy poco… A pesar de estar satisfecha con la que tengo, de vez en cuando doy una vuelta por los sitios que ofrecen plantillas a ver las novedades. Y con la imagen del desktop pasa lo mismo. Debo cambiarla cada cierto tiempo o termina repugnándome por mucho que me guste. He terminado por poner un programa de esos que cambia las imágenes automáticamente con cierta frecuencia y lo he programado para hacerlo diariamente.
Pero no solo sucede con la computadora: eso de cambiar es una especie de síntoma que se ha extendido a casi todos los aspectos de mi vida. Cambio los muebles de la casa, la forma de arreglar las camas, el peinado, las combinaciones de ropa… No soporto ni siquiera comer lo mismo con mucha frecuencia, por eso siempre estoy “inventando” en la cocina y me muero por comer fuera de casa algo que haya cocinado otra persona, con otros sabores, otros olores, ideas frescas…
Los chinos dicen que esto del cambio es algo bueno. No solo evita que las energías se estanquen sino que flexibilizan el espíritu, cual bambú, para recibir sin daños cualquier cambio inesperado que pueda sobrevenir en la vida. Sin embargo, soy mujer de raíces profundas a pesar de viajar con tanto gusto. Donde llego echo raíces y necesito varios meses para irlas sacando si acaso un día debo dejarme arrastrar por un nuevo viento.
¿Será que, por ser mujer, estoy condenada a no entenderme ni yo misma?

6 comentarios:

  1. pues te diré que a mi también me gusta cambiar, no con tanta frecuencia, pero si me gusta, yo creo que eso lo heredé de mi madre, ella si que cambia todo, recuerdo que mi hermano siempre le decía que ella no podia vivir con un ciego porque de tanto cambiar, lo volveria loco, saludos.

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  2. Lo bueno de ser mujer es que somos muy dadas a los cambios, así que sigue así, si eso es lo que quieres.

    Saludos.

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  3. Pues a mí me parece muy bien, Pelusita! Hay gente que dice que cambiar los muebles de lugar despista a los malos espíritus, que se confunden y se van para otra casa.
    Los cambios de que hablas me parecen buenos, embellecen y entusiasman con su novedad. Además, es bueno para el cerebro romper las rutinas.
    Yo, ahora, para variar... parece que voy a agarrar catarro! Ahí si que el cambio me jodió!
    Te mando una brisa de mar...
    silvita.

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  4. Cambiar es, en realidad, algo difícil. O sea, decidir por rumbos desconocidos asusta.
    Tal vez una forma de cambiar constantemente sin tanto riesgo es buscar nuevos entornos, como con eso de los muebles, la ropa etc.
    Yo soy muy impulsiva, o sea, luego no medito mucho antes de hacer las cosas. Eso a veces no es tan bueno...
    Tiene que ver con esto de los cambios porque soy irreflexiva, y para cambiar y acertar, hay que pensar bien las cosas...

    Un abrazo Pelusita!

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  5. Se vale cambiar, y todos lo experimentamos en mayor o menor grado. Lo difícil es hacerlo conscientemente y tomarlo como un punto de impulso.

    Más bien creo que, por ser como eres, tienes el reto de saciar tu avidez aprender, y empiezas coon lo que tienes más "a mano" que es tú misma...

    Beso.

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  6. Queridísima Pelusilla: cambiar es de sabios. Confieso que no cambio tanto como tú, pero giro cada cierto número de años porque creo que hay que estar en movimiento permanente, que cada quien busca a su medida, beso enorme de acá.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)