sábado, 26 de septiembre de 2009

Platero y yo

Proyecto 365, dia 226

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de
algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros
cual dos escarabajos de cristal negro.

Juan Ramón Jiménez




6 comentarios:

  1. Un Platero negro, con ojos zarcos.


    Saludos Pelusa.

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  2. Ese fue el primer libro que leí en mi vida y hasta la fecha considero que fue una gran elección

    me gustan mucho los burros.

    Besotes

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  3. ¡Ah! Don Juan Ramón y su Platero. Siempre me causó muchísima nostalgia pero hoy, la foto me hace sonreir... besitos Pelusilla.

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  4. El famoso platero, quien no lo ha leido en su infancia =D

    Linda foto

    Saludos

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  5. Ay, qué belleza! Espero que a menudo lo suelten para que se sienta libre. El libro me gustó mucho, y me sorprendió cuando lo leí de adulta, pues me gustó muchísimo más.
    Místico y contemplativo.
    Besitos!
    s.

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  6. Mi Malque.

    Acabo de aprender una nueva palabra contigo: zarcos. Nunca la habia escuchado.
    Gracias!
    _____
    Mau:

    Yo no lo he leido hasta ahora… pero aun asi me encantan los burros. Es la primera vez ue los veo de cerquita y que interactuo con ellos, y me ganaron el corazon.
    Besos
    _____
    Palomita:

    Me alegro haberte hecho llegar un poquito de la alegria que yo senti –y aun siento- con este nuevo amigo!
    Un beso para ti!
    _____
    Claudette:

    Creelo o no, pero yo no lo he leido... Creo que esta vez no me escapo!
    Saludos!
    _____
    Silvita:

    Estaba en una granja veterinaria con sus amigos, asi que no se si lo suelten o no, pero me parecio muy feliz y encantado con las caricias!
    Yo lo leere ahora por vez primera, y estoy segura que me sorprendera.
    Besos!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)