De las ventajas de seguir una buena recomendacion.

Proyecto 365, día 230

“No puede haber mayor placer para un lector que la prosa de Henry James”

Leí esa afirmación en un blog de reseñas literarias un día antes de mi última excursión a la biblioteca, cuando andaba decidiendo qué libros traerme a casa. ¿Y saben qué? No he podido olvidarme de la aseveración que me llevó a sus páginas desde que abrí “El retrato de una dama”.
Es, efectivamente, una prosa envidiable. No me imagino como será leerlo en el idioma original pero la traducción que tengo tiene un uso del lenguaje exquisito. Este es un libro para leer despacio, para pensar. “La Cartuja…” de Stendhal –hasta ahora no concibo que hayan sido contemporáneos él y James- fluyó ante mí como quien ve una película o una telenovela, sin mayores complicaciones, pero con este libro no puedo hacer otra cosa que adoptar el aire contemplativo y ensimismado de Isabel, su protagonista, y no me es posible avanzar una página sin que me asalten algunas cuestiones esenciales: ¿Qué es la condición humana? ¿Cuál es el lugar del hombre en el mundo? ¿Dónde empieza y dónde acaba el yo? ¿En qué momento comenzamos a dañar a los otros? ¿Qué es la amistad? ¿Qué es la justicia? ¿Hay justicia? Somos dueños de nuestro destino pero ¿realmente podemos –somos capaces de- encargarnos de él? ¿Qué pasa cuando una tercera fuerza –positiva o negativa- se interpone en nuestro camino?
Claro que también puedes leer esta novela como la secuencia de eventos que conforman la vida de Isabel, disfrutando con la elegante descripción de sus amores y desamores, sus fantasías, sus aspiraciones y sus desengaños, sin preocuparte por toda la metafísica escondida en sus letras e incluso así estoy segura que no saldrás de ella sin haber ganado algo.
Ayer les compartí un pequeño fragmento que me pareció interesante, hoy los dejo con una de sus frases para pensar…


…A menudo se recordaba a sí misma que había razones esenciales que impedían que los ideales existieran de modo concreto. Eran algo en lo que creer, no algo tangible; una cuestión de fe, no de experiencia. La experiencia, sin embargo, puede proporcionarnos imitaciones muy verosímiles de los ideales y el cometido de la sabiduría es sacar el máximo partido de ellas.



Comentarios

  1. ¿Quieres matarme de las ganas? Pues lo has conseguido, Pelusilla... ¿ves por qué me encanta? ¡Es genial! Muy buen gusto para escoger las citas y dejar picados a todos, besísimos.

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  2. Pelusita! cada vez me dejas más pensativa con lo que escribes.
    Cierto que a pesar de ser dueños de nuestras vidas, no siempre somos los mejores para ser respnsables de nosotros mismos. Esa pobre Isabel, a veces la fe vale para puras madres cuando la experiencia nos dice que los ideales son tan lejanos de la realidad...esto te lo digo, ahora, mañana qu salga el sol te dire que todo es cuestión de no perder la fe.

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