lunes, 31 de agosto de 2009

Lunes de flores y letras.

Proyecto 365, dia 201
Pues hoy es lunes, y por acá los lunes (tambien) regalamos buenas letras.
Yo recién vengo de pasearme por ellas y aun tengo unas cuantas hojitas enredadas en el cabello, digo, aun ando maravillándome de cómo unas pocas frases escritas hace mas de un siglo pueden –sobre todo hoy- reflejar la situación económica mundial y la frivolidad atemporal de mucha gente. Allí la sencillez de la naturaleza vence rotundamente sobre la artificialidad humana y campea a sus anchas el buen gusto.
¿Qué no es posible reunir todo eso en unas pocas frases? Pues les invito a leer para comprobar…


domingo, 30 de agosto de 2009

Abrir el ojo del dragón. Una maestra japonesa en las aulas del ISA.

Deber con amor es aceptable.
Deber sin amor es despreciable.
Amor sin deber es divino.

Sri Sathya Sai Baba



Taller dirigido por la profesora Oowaki Chizuko en el grupo de Aikido Habana Mushinjuku

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[1] La frase proviene de una leyenda china que cuenta de un renombrado artista plástico de Liáng (502-557 n.e), quien ya tenía casi terminada la pintura de un dragón, y cuando en el último momento, le pintó la pupila, el dragón de pronto cobró vida y se elevó volando al cielo. “Poner la pupila al dragón”, significa, entonces, llegar al punto culminante en que las cosas obtienen su acabado.
[2] Hagakure, II, 29.
© Gustavo Pita Céspedes.
Publicado en Revista Cúpulas, 1999

Fotos: Masahiro Uemura (2004)
A la maestra de pintura japonesa Oowaki Chizuko la conocí en el Instituto Superior de Arte, a mi regreso del Japón, cuando ya llevaba diez años de profesor en dicha institución. A lo largo de ese fructífero decenio, en innumerables ocasiones yo había impartido filosofía a los alumnos de la Facultad de Artes Plásticas, y mal que bien había llegado a entenderme con ellos, a intercambiar y compartir ideas, pero la comunicación nunca había superado los límites de nuestras respectivas especialidades, y era esa una de las razones por las que, pese a todo, siempre en el aula el alumno seguía siendo alumno y el profesor, profesor.
Durante la última visita a Cuba de la maestra Chizuko, acepté colaborar con ella como traductor en el taller de pintura japonesa que impartiría en la Facultad de Artes Plásticas, pero, como suele ocurrir con frecuencia, la práctica superó todas las expectativas y así, sin alcanzar a entender siquiera lo que había sucedido, me encontré de pronto del lado de mis alumnos con un pincel en la mano frente a un inmaculado trozo de papel blanco dispuesto a comenzar a pintar mi primer cuadro. La sencilla naturalidad de la cultura japonesa había logrado, una vez más, sin el menor presupuesto, lo que parecía un ideal o un milagro: que el profesor, sin complejos ni prejuicios, compartiera con sus alumnos en su propio terreno la experiencia inigualable de la creación artística y que más que testigo fuera, aunque solo por breve tiempo, cómplice de la creación de otra realidad.
Días mas tarde, tras clausurar el taller, la maestra había explicado durante un almuerzo en casa de una alumna rusa, las razones por las que en aquel evento se habían visto involucrados, sin sospecharlo, profesores de especialidades distintas, personal administrativo de la facultad y hasta encargados de limpieza, en una atmósfera de creación y armonía que disolvía todas las diferencias. Su especialidad había sido siempre enseñar a pintar al que no sabía, y para lograr su objetivo había ensayado durante largos años de práctica diversos métodos de enseñanza. La experiencia acabó por demostrarle que, mientras pretendió desempeñar el papel de guía controlando meticulosamente como un capataz el trabajo de los alumnos durante las sesiones prácticas, no logró obtener de ellos nunca pintura realmente buena; fue sólo cuando abandonó la permanente vigilancia y se sentó a pintar con ellos despreocupadamente, como una alumna más, sus propias obras, haciendo sólo breves pero instructivos comentarios valorativos al final de cada encuentro, que sus alumnos empezaron a producir naturalmente buenas obras. Esta manera de proceder implicaba, sin embargo, para ella una buena dosis de sacrificio, porque cada vez que era solicitada por alguno de los aprendices se veía obligada a interrumpir su propio proceso creativo y después le resultaba bien difícil volverse a “conectar” con el desenvolvimiento de su propia idea; pero pasados tres años logró acostumbrarse al nuevo procedimiento, porque a cambio de aquel sacrificio lograba por fin que sus alumnos aprendieran.
Como es propio de todas las manifestaciones de la cultura japonesa en las que se confiere enorme importancia a los arreglos preliminares o jumbi taiso, ejercicios preparatorios, las clases de la maestra Oowaki empezaban siempre por un ejercicio de meditación que, como ella explicaba, ayudaba a mejorar la visión. En una primera fase el practicante, con los ojos cerrados y las manos entre las piernas, se agazapaba hasta hacerse casi una pequeña bolita mientras visualizaba que iba penetrando cada vez mas dentro de sí, haciéndose mas pequeño hasta que desaparecía o se disolvía en la nada sin que quedara de él el menor rastro; en una segunda fase, aún sin abrir los ojos, se incorporaba suavemente y elevaba los brazos, uniendo las manos palma con palma sobre su cabeza, como el que va a zambullirse de un salto en el infinito, mientras visualizaba que se volvía cada vez mas grande y se expandía hasta fundirse con el todo, tras lo cual bajaba lentamente los brazos y por último abría los ojos. “Como pueden apreciar, el mundo se ve ahora mucho mejor”, decía invariablemente después de cada sesión la maestra Chizuko. Seguidamente, repartía los pinceles y, blandiendo el suyo como si fuera una katana, nos instaba a que cortáramos el mundo en tantos trozos como estuviera a nuestro alcance, tras lo cual el pincel se convertía en sus manos en un yari o venablo con el que debíamos agujerear figurativamente todo el universo en derredor. “Ahora que ya hemos destrozado el mundo tal y como es en torno nuestro, ha llegado el momento de pasar a la Creación”, agregaba en cada ocasión con el rostro sonriente la maestra Chizuko, y entonces nos hacía trazar en el aire desplazándonos una línea tan larga que recorriera el universo. “Pintar no es trabajo sólo de la mano, la muñeca, el codo, el brazo o el antebrazo, sino del cuerpo como totalidad”, explicaba. ¡Cuánto se parecía esta noción a la que sostenían sobre el Aikido Ueshiba Oosensei y el gran maestro Shioda Gozo, para quienes aruku sugata ga honto no Bu de aru, es decir, “la verdadera imagen del Budo era la figura del hombre caminando”. Entre la práctica de la caligrafía, la pintura japonesa y las artes marciales hay realmente muchos puntos en común. Dentro de la organicidad sistémica de la cultura de Japón, esgrimir un sable equivale a manipular un pincel. Detrás de ambos trabaja la misma energía. Mi maestro de japonés Matsuo Takeya, sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, me contaba que, cuando después de la derrota de Japón los norteamericanos recogieron las katanas y prohibieron la práctica del kendo, proscribieron también con ello el ejercicio de la caligrafía…
Durante sus clases, la maestra Oowaki insistía en la identidad de lo pequeño y lo grande, del micromundo y el macromundo. No importa, decía, que el papel sea grande o chico, la fuerza y la amplitud del trazo debe ser en ambos casos la misma. “Es más, esa es justamente la razón por la cual el que no aprende a pintar en un papel grande, nunca aprende a hacerlo en uno pequeño. Para pintar, uno tiene que crear todo un mundo, independientemente de cual sea el tamaño –grande o pequeño- del papel que utiliza.” Estas palabras confirmaban para mi asombro la justeza del principio didáctico que funciona también en el Aikido: progresar en el “camino de la armonía” significa que la técnica se simplifique primero, para desaparecer después, al tiempo que los movimientos se hacen más efectivos aunque considerablemente más pequeños, siendo el estadio mas elevado justamente el de fudo o inmovilidad, en el que la impasibilidad inconmovible del maestro es la que repele y proyecta. Pero para introducirse en ese largo camino de sutilezas y educar en sí mismo el correcto trabajo de la energía, el practicante empieza por practicar los movimientos en grande, como si fuera bajo el lente esclarecedor de una lupa. A la inversa de la máxima latina de ad augusta per angusta, “a resultados amplios por vías estrechas”, el Aikido es un camino de llegar a lo pequeño y lo angosto a través de lo amplio y grande.
Después de hacer los ejercicios preparatorios y de oír las breves explicaciones de la maestra Chizuko, lo mas difícil parecía ser encarar el papel en blanco, ante cuya blancura la mente perpleja se sentía inducida a vaciarse. Un fuerte campo de tensiones se creaba entonces por cierto intervalo entre los dos vacíos, del que emanaba después una especie de diálogo sin palabras. El primer trazo era una responsabilidad y un compromiso, porque con él se definía irreversiblemente la forma de ese mundo, la posibilidad de sus posibilidades. Después de él ya todo tendría un sentido definido y no se podría ya ni pensar ni obrar como si él no hubiera sido trazado. Con ese solo rasgo el espacio y el tiempo, dentro de cuya matriz se gestarían todas las demás categorías con derecho de existencia en ese singular universo, quedaban de una vez por todas determinados. El primer paso confería la posibilidad abstracta de hacer, pero sin un segundo paso que definiera las unidades de comprensión y creación no alcanzaría el hacer sus posibilidades concretas. Uno sentía, en lo que empezaba, que seguía intuitivamente los pasos de Proclo y Plotino…
Pero si difícil era comenzar, más difícil aún resultaba el concluir, retirarse a tiempo, no dejarse arrastrar mecánicamente por la propia inercia del proceso. “Hay un punto”, decía la maestra, “en que el cuadro empieza a contar su propia historia y ese es justamente el momento de guardar el pincel. Hay que dejar que el cuadro mismo cuente su propia fábula. Y él lo hace con una voz muy tenue, de modo que hay grandes posibilidades de no oírlo. Si en ese instante no lo escuchamos y seguimos pintando, el cuadro se malogra. Pero si nos retiramos oportunamente, se abre un espacio de diálogo entre nosotros y la obra.” Un muchacho de unos catorce años que había venido con su hermana y su madre, una modesta empleada de limpieza, pintaba un cuadro cuyo centro era un árbol, su parte superior una franja azul que simulaba el cielo y la inferior una franja verde que simulaba la hierba, cuyo verdor jugaba con el verde del follaje. A ambos lados del tronco carmelita, entre el cielo y la tierra, sendos espacios en blanco quedaban por pintar. La maestra detuvo el pincel suspendido a tiempo. “Ya está bien”, le dijo al joven. “El cuadro está terminado. Esos espacios en blanco que usted ha dejado son verdaderamente magníficos. Ofrecen una sensación de lejanía y profundidad. En la pintura japonesa lo más importante es lo que no se pinta. El espacio en blanco o ma que queda sin pintar.”
Uemura Masahiro, el discípulo japonés que acompañaba a la maestra, había estado pintando un cuadro, aún por terminar, en el que un dragón todavía sin color se elevaba majestuosamente por encima de un paisaje montañoso. La maestra aprovechó la oportunidad para explicar otra de las claves de la pintura japonesa. Utilizando a propósito una expresión en chino que aparecía en blanco en el pullover negro del Sr. Masahiro, explicó mientras nos mostraba el cuadro: “El punto final es el decisivo. Este proverbio chino garyutensei (1) nos enseña que cuando pintamos (ga) un dragón (ryu) es justamente el pintar el ojo (ten) lo que le confiere al cuadro su acabado definitivo. ‘Introducir el ojo del dragón’ en el cuadro significa metafóricamente que con incluir ese solo punto (ten) se pasa de una situación ciega en la que nada se ve a una ‘despejada’ (sei) en la que el ojo lo distingue todo. Como mismo es sólo a partir de que se pinta el ojo del dragón que este, como un todo, empieza a parecer vivo, así también el punto final de un cuadro es el retoque definitivo que le insufla aliento de vida a toda la obra.” Días mas tarde, cuando comentaba este episodio con el Sr. Masahiro, este agregó que en ese momento último es que se decide la vida o la muerte de la obra. Que el cuadro muera o sobreviva depende entonces de ese último punto en el que se abre o no por primera vez el ojo de la percepción. Uemura Masahiro, cinta negra en judo, no en balde había utilizado esa expresión tan severa que recordaba el shinkenshobu (pelea de vida o muerte, combate a espada desnuda o, literalmente, espada verdadera) de las artes marciales japonesas, situación limite en la que se entra obligatoriamente, para morir o vivir, sin dejar otra opción…
El ultimo día que pasé en La Habana con la maestra Chizuko fue un viernes lluvioso cargado de cierta melancolía. Comíamos en casa de la amiga rusa y al hacer el último brindis no pude dejar de recordar un pasaje del Hagakure, de Jocho Yamamoto: “Yasuda Ukyo hizo el comentario siguiente acerca de la última copa de vino que se ofrece. ‘Sólo el fin de las cosas es importante’. La vida entera debería parecerse a esto. Cuando los invitados se van, alargar la despedida, como quien se despide con pesar, es importante. Si este sentimiento está ausente, se corre el riesgo de parecer harto y todo el placer de la jornada se difumina. Uno debe actuar en todo momento como si lo que está ocurriendo fuera algo súmante interesante y único. Esto es posible con un mínimo de comprensión…” (2)

sábado, 29 de agosto de 2009

De Anaïs al caos temporal.

Proyecto 365, dia 199

-¿Sabias que Anaïs Nin era cubana?
-¿Quién?
-Si chico, Anaïs Nin. Una escritora feminista, de las primeras en luchar por la liberación de la mujer… Es muy famosa. Imagínate que fue de las primeras mujeres en escribir y publicar literatura erótica… Me la recomendó Mau.
-¡Ah! No la conocía… ¿Y dices que era cubana?
-Bueno, nació en Francia, pero de padres cubanos, por lo que su cultura tuvo que ser básicamente cubana. La madre era una cantante y el padre era también músico, pero no de los mas conocidos. Joaquin Nin se llamaba. Terminó teniendo una relación incestuosa con Anaïs. Lo leí en Wikipedia.
-¿Y de que época dices que eran?
-Esteee… ¡Uy! No me fijé…

Y es que mi relación con el tiempo es un caos. Nunca me fijo en las fechas de los personajes o eventos por mucho que me interesen. Puedo memorizar episodios enteros de sus vidas o datos de relativa importancia, pero no me pregunten cuándo sucedieron. Con frecuencia confundo el año o el mes en que vivo y rara vez tengo idea de la fecha o el día de la semana, mucho menos de la hora corriente. Los relojes en mi vida han sido meros adornos y su corta permanencia en mi entorno –los pierdo o los rompo todos- es una prueba mas de que no he llegado a entender la importancia de su uso. Yo creo que por eso es que me gusta la historia, porque de alguna manera intuyo que ella me puede ayudar a reconciliarme con el tiempo.

viernes, 28 de agosto de 2009

¡No tocar! Pintura Fresca...

Por fin Blogger me ha permitido tener un blog de mas de una columna y disfrutar de las ventajas que esto ofrece, asi que hoy estamos en remodelacion por aca...
¿Les gusta como va quedando?

jueves, 27 de agosto de 2009

¡Alerta por Degeneracion!

Proyecto 365, dia 198




Quería escribirles hoy sobre algo alegre, como ayer, o tal vez interesante, compartirles una lectura o algo de buena música… pero la vida a veces nos da sorpresas que no nos permiten cumplir nuestros planes.

Yo pensaba que si algunas personas, aunque fueran pocas, se mantenían incólumes entonces todo un pueblo estaba salvado. Lamentablemente acabo de comprobar que si la degeneración del entorno es demasiado grande, hay más posibilidades de caer en ella que de salvarse.

La imagen del Buda sentado sobre una flor de loto (que suele crecer en medio de pantanos o aguas estancadas), a veces incluso tocando con un pie, como jugando, la superficie del agua pútrida, nos recuerda que se puede salir limpio de cualquier suciedad. ¡Qué difícil resulta conseguirlo!





Imagen: Myouroku Bousatsu (El Buda del Porvenir)
Foto tomada por Pelusa, Tokyo, 2008

miércoles, 26 de agosto de 2009

Alegre como un niño...

Proyecto 365, dia 197

Nunca les he contado sobre mi fascinación con los trenes, ¿verdad? Fíjense que digo t r e n e s y no ‘metro’. Porque aunque sean de la misma especie, son variedades completamente distintas. El metro, lombriz de tierra acostumbrada a reptar por oscuros túneles, aunque reconozco que es bien útil para moverse en grandes ciudades, no me gusta nada. Los trenes son otra historia.
Los trenes suelen estar pintados de lindos colores, y tienen cómodos asientos, calefacción en invierno, aire acondicionado en verano y, por si fuera poco, enormes ventanas por las que se puede ir disfrutando del paisaje. Si acaso los debes usar para largas distancias, no hay cabida para el aburrimiento en ellos: tienen musiquita en los asientos y televisor con películas entretenidas; además de un coche-cafetería con cafecitos, helados y todo tipo de delicias comestibles y 'bebestibles' con los que aplacar el hambre y la sed.
Los autobuses que llevan de una ciudad a otra también son muy cómodos, pero por alguna extraña razón desde pequeña la vibración que provoca el motor en todo el vehiculo –sobre todo cuando está detenido- me provoca mareo y hasta nauseas. El suave vaivén de los trenes, por el contrario, me ayuda a concentrarme si lo que quiero es leer o me arrulla en caso de que tenga un poco de sueño…
Solo hace poco me di cuenta de este gusto expreso por los trenes, y fue precisamente sentada en un andén. Miré el reloj, faltaban cinco minutos para la llegada del tren. Mi vista divagó por las instalaciones de la estación -cómodas, sencillas, luminosas-; siguió las líneas hasta que se perdieron un poco mas adelante en la entrada de uno de esos túneles en forma de herradura que pasan bajo las elevaciones del terreno y entendí que todo aquello, a pesar de ser hecho por la mano del hombre, se integraba armónicamente al paisaje, como si siempre hubiera estado allí. Escuché el rítmico sonido del tren aproximándose que fue despertando un suave regodeo en mi interior, y se hizo presente la familiar estampa…

Bonus: Les dejo con mis fotos de trenes…

Estacion Central de Tokyo

Interior de la estacion Plaza Catalunya




Acceso a estacion en Catalunya

Cruce de cables

Llegada de tren a estacion en Catalunya

Llegada de tren a estacion Plaza Catalunya



Lineas

Tren en Tokyo

Interior de tren en Kyoto
Interior tren Renfe (España)

martes, 25 de agosto de 2009

De lo que a veces se encuentra uno detras de la puerta.

Proyecto 365, dia 196

Era blanca –muy blanca- su piel y rubios –muy rubios- sus cortos cabellos; sus ojos, azules y pequeños, rebosantes de vida; su nariz, discreta y afilada, de esas de tamaño perfecto; y sus labios finos, un tanto gélidos, no dejaban de sonreír amablemente. La ropa –camisa y zapatos blancos, pantalones también claros- le daba un aire de ligereza tal que todo él parecía flotar delante de nosotros.
Intercambiamos unas pocas palabras de bienvenida en el umbral antes de dejarle pasar y solo entonces vimos a su acompañante. Ese fue el momento en que nos quedamos sin palabras.
Por entre una larguísima cabellera negra, que le caía a modo de cortinas hasta la cintura y que parecía alargarse hasta el suelo confundiéndose con el negro vestido que llegaba a cubrir sus pies, nos miraban unos ojos grandes, profundamente negros, apoyados todo el tiempo en una cálida sonrisa. En su pálido rostro, la nariz un poco alargada, no hacía más que anunciar el firme carácter que en breve habríamos de descubrir.
Si existen ángeles complementarios, estos dos lo eran.

lunes, 24 de agosto de 2009

Regalos de Lunes.

Proyecto 365, dia 195

Este lunes les traigo no uno sino dos regalos. No quiero que falten motivos en este barrio para un buen comienzo de semana:


1. Hoy en , donde con letras e imágenes creamos, publicamos otra de mis fotos, así que si gustan visitarnos y dejarnos saber su opinión serán, como siempre, muy bienvenidos!






y 2. ¿Se acuerdan que una vez les comenté sobre un texto de Martí que mucho me había impresionado en mi infancia, que hablaba de las corridas de toros y que no pude encontrar en Internet en aquel momento? Pues seguí buscándolo hasta que al final lo localicé. Y como hoy es lunes, día de publicación en nuestro blog de José Martí, les invito a pasar por allá y disfrutarlo. Garantizamos el placer de una buena lectura y agradeceremos cualquier comentario que gusten dejarnos.

domingo, 23 de agosto de 2009

A propósito de "Juzgar a primera vista" de Luis Amado-Blanco

Como un cronista clásico de los que tras larga travesía regresaban a contar la historia de sus descubrimientos y andanzas, nos habla Luis Amado Blanco de «un mundo sorprendente, resto angustiado del Paraíso, plantado de árboles milenarios de impenetrable ramaje, poblado de prehistóricos monstruos y con el cielo mezclado de tal manera con la tierra que no se sabe nunca lo que es una flor y es una estrella, o un racimo de frutas y una constelación de luceros. Soles y lunas junto a la bota y el sombrero...» (1) El lugar que la cita describe y que, desde que lo descubriera en una edad bien temprana –en la misma seguramente en la que descubrió su condición humana–, solía frecuentar a diario el autor, es el de la poesía, el topos desde el cual escribía y obraba, y el lugar de su nacimiento verdadero o metafísico, porque fue allí donde nació en verdad Luis Amado-Blanco, si bien Luis Blanco había nacido físicamente en Asturias, como naciera un Pablo Ruiz en Málaga, un Juan Ruiz en Alcalá de Henares, un Jesús en Belén o un Siddhartha en Kapilavastu. Y es que ni como médico, ni como diplomático, ni como activista cultural, ni como periodista o padre de familia nunca dejó de ser Luis Amado-Blanco, porque era justamente el poeta, testigo y partícipe de la creación del mundo, el que vestía la bata, el frac o el traje de uso diario para atender a un paciente, firmar un acta protocolar, compartir con la familia, escribir un cuento, una novela o una crónica.
El verdadero poeta no se ve en el verso, el verso es apenas la isla que anuncia el continente, la hoja caída que el aire arrastra lejos del árbol, el agua llovida del charco que refleja la perenne promesa de la nube. Un poema es un testimonio necesario, pero no suficiente de poesía. Como esperma de una vela que alumbró una sola noche, puede ser la cristalización maravillosa de un momento de claridad suprema, aunque excepcional. La vida diaria del poeta, por el contrario, fuera de sus poemas, no deja un testimonio perceptible ni duradero. Uno tiene que adivinar el latir de la savia en el torrente detenido de la corteza, en la venosidad de las hojas, en el rubor recatado de cada flor. Luis Amado-Blanco, el poeta, afortunadamente nos dejó sus crónicas periodísticas en las que la poesía es el objeto y el sujeto; es no solo el tema de muchas reflexiones, sino el funcionamiento de la propia reflexión, el ejercicio de la capacidad de ver y de juzgar – de la única manera posible, es decir, «a primera vista», cuando el juicio es inteligencia viva y no sentencia–, es, en suma, «el alma de las artes» (2) que se descubre a sí misma en todas ellas y en cada página del diario vivir. Acaso sea difícil encontrar un lugar más propicio para sorprender a la poesía en plena faena, construyendo su panal a la vista de todos como una abeja obrera en una colmena de cristal. Porque, por muy concreto que sea el tema de las crónicas, al leerlas nos embarcamos «en una constante expedición en pos de ese algo que nunca llegaremos a tocar, pero cuya cercanía, cuya aproximación nos alegra casi definitivamente» (3) Y terminada su lectura, más que conocimientos librescos que nos instruyen, pero no nos mejoran, más que nostálgicas remembranzas que nos hacen más viejos, pero no más sabios, nos queda en el alma «el reconocimiento intuitivo de que únicamente en la belleza, en la armonía está nuestra salvación. De que sin estética ni la ética puede realizarse» (4) La poesía ni se inventa ni necesita del recuerdo porque es verdad que no se olvida, belleza que es su propia memoria, bondad que es su propio monumento. No se mide su pulso por el ritmo de los relojes, ni su alcance por la suma de kilómetros o de letras –espacio, tiempo y lenguaje son, ellos mismos, invenciones poéticas–. Al final, es ella la que remata la historia, la que reserva siempre otro ayer antes del ayer, después del mañana otro mañana, y así, en los pasados mañana y los antes de ayer está la poesía de la historia que vuelve, lo ineluctable de la crónica, el cuento y el recuento: belleza que destila el amado blanco del olvido...
Poesía del nacimiento metafísico del hombre, de la esposa del alma que protege a los hijos del espíritu como a los de la naturaleza, del amarillento recorte de periódico que se vuelve blanca página de libro recién impreso...
En la cubierta de Juzgar a primera vista, Luis Amado-Blanco y Luis Blanco se miran el uno al otro desde los despejados horizontes de un espacio de juventud que nos incita a preguntarnos dónde estamos nosotros.


Gustavo Pita Céspedes

(2004)

Notas:
1 Amado-Blanco, Luis. “Estrambote con Lezama”. Información. Columna “Blancos”. 19 de septiembre de 1950.
2 Amado-Blanco, Luis. “Carta a Cintio. Postdata”. Información. Columna “Blancos”. 7 de noviembre de 1950.
3 Amado-Blanco, Luis. “De mi provincia”. Información. Columna “Blancos”. 27 de enero de 1946.
4 Ibidem.

(Publicado en Revista Revolución y Cultura, No. 1 enero-febrero-marzo de 2004 Época V Año 46 de la Revolución, La Habana, Cuba.)

sábado, 22 de agosto de 2009

Pa' que no quede la imagen de que lo americano es todo malo...

Más que Palabras
Por Extreme
Decir "te amo"
No son las palabras que quiero oír de ti
No es que quiera que tu
No lo digas, pero si solamente supieras
Cuán fácil, sería que me mostraras cómo te sientes
Más que palabras, es todo lo que necesitas para hacerlo realidad
Luego, no tendrías que decir, que "te amo"
Porque yo ya lo sabría

¿Qué harías tu, si mi corazón se rompiera en dos?
Más que palabras para mostrarte que siento
Que tu amor para mí es real
¿Qué dirías, si me guardara estas palabras?
Entonces no podrías hacer las cosas de otra forma
Simplemente diciendo "te amo"

Más que palabras...

Ahora que he intentado, hablarte y hacerte entender
Todo lo que tienes que hacer es cerrar tus ojos
Y solamente extender tu mano, y tocarme
Manténme cerca nunca me dejes ir
Más que palabras, es todo lo que necesité que me mostraras
Entonces no tendrías que decir, que "me amas"
Porque yo ya lo sabría

Más que palabras...

Más que palabras...

Tradiciones inventadas.

Proyecto 365, día 193


“La sensación de Internet es una ardilla”- se sorprende Yahoo este fin de semana. Resulta que una ardillita curiosa atraída por el sonido del temporizador de una cámara, se puso delante del lente en el momento justo y se robó todo el protagonismo de la foto.
La historia de la ardillita no terminó allí. La foto fue puesta en facebook y tuvo tanto éxito que la ardilla ya tiene su propia página con miles de seguidores (no exagero), y como todo el mundo quiso tener un animalito tan lindo en su propia foto ya existe hasta un programa que permite hacerlo –agregar la figura de la ardilla a tus imágenes.
Encantador, sin duda, pero lo realmente sorprendente es la ingenuidad del pueblo americano que hacen de casi todo una moda, una tradición. ¿Se acuerdan del libro con la historia sobre los frascos de Navidad que les comenté hace poco? Pues la idea se hizo popular y casi inmediatamente surgió la costumbre de regalar frascos llenos de moneditas los 24 de Diciembre. Por supuesto, hay una página en Internet (www.christmasjars.com) donde se pueden leer testimonios de esta tradición y muchos videos en youtube con historias relacionadas a estos frascos…
No digo que esté bien o mal, solo me pregunto qué puede haber detrás de este aferramiento a cualquier cosilla. Quizás, por ser un pueblo relativamente joven, necesiten tradiciones o modas “sanas” que les reafirmen su pertenencia, su membresía en esa nación. Quizás es una manera de, individualmente, negar con actos nobles para con sus semejantes los actos no tan nobles de la nación para con sus homólogos extranjeros.
¿Acaso no son ellos –sus catedráticos- los que se regodean en Japón y otros muchos países arremetiendo contra las tradiciones de esos lugares por calificarlas de “invenciones”?

viernes, 21 de agosto de 2009

Premonicion.

Proyecto 365, dia 192.

Algo sucedió. No me queda claro aun qué.
Dentro siento mucha nostalgia. Nostalgia futura, no pasada. Nostalgia de lo que podría suceder, de los ritos que mi corazón podría perder, de las imágenes que podría dejar de ver…
Algo se ha roto.
He escuchado (y hasta pregonado porque me suena muy certero) que no vale la pena pensar en el futuro, que este no existe, que es valido hacer planes y trabajar por ellos pero no tiene sentido gastar tiempo preocupándote por lo que podría ser… ¿Y qué se hace cuando ni siquiera estas preocupada –no hay nada concreto por lo que preocuparse- pero te invade la nostalgia de lo que podría ser?
Hoy necesito las respuestas de esas preguntas que aun no me atrevo a formular.


Imagen tomada de Poesia.es

jueves, 20 de agosto de 2009

Lo Feo

Hoy tengo poco tiempo para escribir, asi que les dejo con esta cancion que me acompaño durante toda mi infancia y aun lo sigue haciendo... Espero que les guste!!!

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿Blogger comprometida?

Proyecto 365, dia 190.
Por la pocilga están celebrando sus 200 posts. Yo pasé y felicité –menos no podía hacer después de tantos buenos ratos por allá- y Alberto (Ivanius, te exonero) termina “tildándome” de blogger comprometida…
Esto merece una respuesta en forma… allá va!

Este blog tiene ya una larga historia de la que nunca he hablado: son más de tres años de publicaciones y 354 posts (este incluido). Todo comenzó en México un día de abril, cuando iba camino a mi trabajo y alguien me dio un ejemplar del diario “Metro”. En la página dedicada a las noticias culturales contaban la triste suerte de un muchacho que había sido asesinado por el novio de su hermana y se había descubierto el asesino porque el muchacho había escrito en su blog toda la historia de amor y desamor de la pareja y sobre las amenazas recibidas e, incluso, minutos antes de morir escribió: “ya llegó, viene a matarnos…” Fueron los lectores del blog quienes avisaron a la policía.
En cuanto tuve un huequito libre en la clínica me metí a averiguar en Internet qué era eso de los blogs. Así llegué a Blogger y la idea me encantó, la sentí como una forma sencilla de abrir un ágora para cada quien, un espacio en el que cada persona con acceso a la web y deseos, pudiera pensar “en voz alta” sin censuras. Claro que poco después me di cuenta que no todos lo usan de esa forma, pero ya eso es otra historia.
Eso del ágora, de “pensar en voz alta” es de por sí un compromiso. Mientras el pensamiento quede dentro de tu propia cabeza puede fluir por los temas que quiera, puedes arremeter a favor o en contra de lo que te apetezca, puedes imaginarte toda sarta de cosas –política y moralmente correctas o no-, puedes usar el idioma como te plazca… y no pasa nada. Pero en el momento en que el pensamiento se vuelve palabra –sea escrita o hablada- ya hay suscrito un compromiso con él, ya no te puedes echar atrás como si no hubieras dicho nada y adoptar la posición contraria. (Bueno, siempre lo puedes hacer, pero entonces no eres precisamente consecuente, no?)
Durante mucho tiempo, este blog no tuvo lectores… al menos no tuvo comentaristas, y los temas variaron con cada influencia externa que recibía aunque la idea de mostrar (sobre todo a mis amigos cubanos que nunca han conocido otra cosa que la isla) lo que encontraba en mis viajes se mantuvo mal que bien como eje central. A veces me desanimaba porque no recibía retroalimentación de ningún tipo, pero mi G. se encargaba entonces de recordarme que un hecho cultural, para serlo, no necesita ser masivo sino intenso. “Si solo hay una persona que se beneficie de tu blog –aunque solo seas tú misma- ya es suficiente para que sea un hecho cultural en toda regla.”
Un buen día me tropecé navegando por ahí con la idea del proyecto 365. Como estaba en un periodo sin mayores complicaciones y mucho tiempo libre, sin detenerme a pensar mucho en el esfuerzo que llevaría, lo adopté enseguida. Inicialmente pensé que solo pondría una foto diaria con algún pequeño comentario -¡Ah! ¡Qué tiempos aquellos!-, pero un día me decidí a escribir largamente mis ideas sobre un tema y… ¡apareció un comentario interesante! Fue como una bocanada de oxígeno en el momento adecuado. Eso me dio ánimos y seguí publicando todo tipo de opiniones… y siguieron apareciendo lectores y comentarios interesantes...
No es fácil escribir a diario, pero tampoco difícil. Es un buen ejercicio tanto de pensamiento como de escritura. A veces me siento con una idea preconcebida y otras sencillamente me siento, respiro, y comienzo a escribir. “Si no es interesante para mi, no lo será para ustedes”- es mi único criterio al publicar. Y, aunque a veces la pereza me amarre un poco, creo que abandonar el proyecto a medias sería una forma de serme infiel a mi misma…Si eso me hace una blogger comprometida, Alberto, pues lo soy... ¡qué le voy a hacer! Lo mejor de todo, sin dudas, es que el compromiso conmigo misma me ha llevado a encontrarlos a ustedes.
Eso es todo. Mañana volvemos al redil.

martes, 18 de agosto de 2009

Entre naufragios e incendios.

Proyecto 365, dia 189
“Tuyo es lo que sobrevive a un naufragio”- estoy segura de que esta frase del último artículo de G. nos dejó pensando a todos los que tuvimos la suerte de leerlo. Conmigo, al menos, así sucedió. ¿Qué es realmente mío?

Llevo cinco años viajando y al menos tres mudanzas. De lo que originalmente cargué conmigo (unos 24 Kg.) sólo me quedan unos pocos libros, una vieja agenda con teléfonos de amigos (la mayoría ya ha cambiado) y fotos de familiares, un traje de falda y chaqueta que nunca usé –recuerdo de una gran mujer que nunca conocí pero que admiro profundamente-, una foto de Sai Baba y –sin contar las memorias- poco (o nada) mas. Todo cabría en un pequeño maletín de mano. Esto quizás viene a confirmar aquel refrán que afirma que tres mudanzas equivalen a un incendio.

Muchas veces me he preguntado por qué sigo cargando con estas cosas. Son cosas que –salvo los libros y las fotos- nunca uso. Viajan conmigo solo para ocupar un lugar en un armario y no moverse más. Me reconforta saber que siguen ahí pero sé que podría prescindir de ellas. Entonces, ¿qué es realmente mío?

Mío es quizás lo que llevo dentro: los recuerdos, las experiencias, las enseñanzas que he sacado de ellas, las realidades que he descubierto por mi misma, las hipótesis que he comprobado en mi propia carne… Por eso me gusta ir despacio, para no ir vacía. Porque nada llega a pertenecerme, nada llega a serme útil si no lo proceso hasta entenderlo por mi misma.

Eso puede que sobreviva a un naufragio, si yo misma lo hago.

The Ninth Wave (Ivan Aivazovsky, 1850)

(Imagen tomada de Wikipedia)

lunes, 17 de agosto de 2009

De los pretextos que surgen cuando de placeres se habla (INVITACION)

Proyecto 365, dia 182

Leer a Martí siempre ha sido una de mis tareas pendientes. A pesar de haber disfrutado tanto en mi infancia con los textos de La Edad de Oro –regalo de mi padrino, hombre sabio, cuando cumplí 7 años- y de haber admirado en algún que otro artículo su talentosa pluma y su uso impecable del idioma, he leído bien poco de él. Sucede que cuando se es adolescente, se adolece precisamente de tolerancia y todo aquello que la escuela te obliga a leer se convierte en una tortura que queda olvidada una vez pasados los exámenes, y esa fue la triste suerte que corrieron la prosa de Martí y sus versos en mi historia personal.

Con el tiempo he aprendido lo fácil que es hablar bien o mal sobre la obra de otros, pero también he podido comprobar lo difícil que resulta pensar con nuestra propia cabeza y crear una obra sólida y duradera a partir de uno mismo. Así que, a poquitos, he ido retomando su lectura, dejándome fascinar por sus imágenes, por la claridad y originalidad de sus ideas y por la largueza de su visión que llega hasta nuestros días y se proyecta mas allá.

Surgió entonces la idea de hacer un blog para compartir con otros lo que leo y, en general, para ir compilando y archivando su obra y la de otros que han hablado alguna vez sobre él. Luego se me unió el Hombre del Campo con su energía siempre rebosante que por su parte ya había tenido su propio acercamiento a Martí durante años, y también María que ha logrado procesar creativamente de una forma muy hermosa su relación con la obra y el hombre detrás de ella. Sin ellos, a este proyecto le faltaría magia.

Hoy vengo a invitarlos a echar un vistazo a este espacio colectivo en tanto que personal, de buenas letras y temas inagotables, de pasados y presentes, de profundidades externas e internas.

Vengo, pues, a invitarlos a leer con calma, a degustar y repensar el mundo a través de estos textos, de lunes en lunes.

Vengo, en fin, a regalarles un pretexto para comenzar bien toda semana.


domingo, 16 de agosto de 2009

Reflexiones sobre las ciudades

(Escribí estos dos textos a propósito del primer encuentro del taller Zunzún-Dónguri, celebrado en Trinidad, Cuba, en el año 2002 por iniciativa de la pintora japonesa Owaki Chizuko y con la participación de profesores de la Facultad de Artes Plásticas del ISA.)

La Filosofía y La Habana

La Filosofía y La Habana. ¿Qué relación puede haber entre ellas? Como habanero y como hombre uno siempre se ha sentido tentado a indagar en este tema que no es otro, por cierto, que el de la relación entre el alma y el espacio y el del lugar del espíritu. Pero parece ser un hecho que el espíritu no tiene otra ubicación espacial que la del topos o sitio - sedes animae - en el que el hombre piensa. (1) Así, la relación primera entre la Filosofía y La Habana la establece, por lo visto, el hombre pensante, esos hombres que incluso en La Habana han pensado pese a su largo verano y su corta historia. Hay en esta ciudad diversos espacios que sirvieron de sede al pensamiento, aunque ya hoy no los conozcan más que los habaneros que piensan...
Y como habanero uno vuelve a preguntarse cómo puede haber escogido el pensamiento semejante horno para establecerse, y recuerda que ya antes Descartes había tenido la extravagancia de encerrarse en una estufa (poêle) para pensar, aunque es verdad que lo hizo a inicios de un invierno y en una estufa alemana "a medio encender" o quizás del todo apagada. (2)
Si no el clima, ¿cuál de los componentes geográficos de nuestra ciudad puede haber estimulado el pensamiento filosófico?
Y en este punto, uno llega de manera natural al segundo aspecto de la relación entre la filosofía y La Habana, porque toda ciudad tiene como ente su propia filosofía implícita y su propia intencionalidad arquitectónica, y en el caso de La Habana esta es evidentemente el mar. Hay ciudades que han crecido y viven ignorando, o acaso olvidando, el mar. Uno recuerda la maravillosa Barcelona, tan centrada en sí misma. Hay que llegar al Montjuic o a la cruz del Parque Guell, para reparar en el elemento móvil que nos tiene que recordar el dedo de Colón, retirado como un anacoreta a la cima de una columna inalcanzable, de espaldas al movimiento y la veleidad de las Ramblas. Allí, Santa María del Mar ha dejado de ser la asequible playa de arena que todo habanero disfruta y añora, para convertirse en la hermosa iglesia gótica, que – cuentan – visitó el audaz almirante antes de lanzarse a su aventura transoceánica y que se halla ubicada muy cerca de la Barceloneta. A propósito, ¿no es esta la playa en la que según Cervantes fue derrotado el Quijote por el Caballero de la Blanca Luna? Y uno recuerda que, en efecto, sus andanzas terminan en Barcelona, ciudad acaso demasiado carnal y terrena, como para ver el cielo reflejado en las aguas, y se asombra de la parquedad con que describe Don Miguel el primer encuentro de sus personajes con el mar que "parecióles - dice - espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera, que en La Mancha habían visto" (3). ¡Que me perdonen el Manco de Lepanto y el Ingenioso Hidalgo, pero como habanero no puedo entender que al mar se le compare con una laguna manchega!...
Pero La Habana, en cambio, es una ciudad vuelta al mar. Se mete uno en sus calles y se siente como asfixiado hasta que no percibe con alivio el azul elemento. Y uno se da cuenta de que el mar es en el fondo el propósito real de todo paseo, el fin último de toda visita, el criterio definitivo de toda mudada, el escenario ideal de toda siesta. (4) En La Habana, busque uno lo que busque, está siempre buscando el mar. Novias, amigos, mandados, libros o películas no son más que un pretexto para que la vista encuentre por fin descanso en las aguas, el olfato disfrute del aroma marítimo o la piel se ruborice con el sensual abrazo de las olas. Para el habanero, que come chicharrones de puerco en las arenas de sus playas, el mar no ha existido nunca en su sentido utilitario, sino más bien contemplativo-sensual.
Pero es que, por otra parte, si uno quisiera describir el movimiento de su propia ciudad, tendría que decir que también La Habana se ha movido del mar al mar: del mar a su centro, de este a Mira-mar y, de nuevo, a Ala-mar..., es decir, que la ciudad - La bella Habana - se ha movido como siguiendo a su hombre.
Y reflexionando sobre la intencionalidad urbana, uno como hombre y habanero vuelve por tercera vez a preguntarse sobre la ubicación del pensamiento y sobre cómo puede haber influido esta en las formas o patrones del pensar, y se cuestiona si acaso no tiene el propio pensamiento habanero algún rasgo, por así decirlo, marítimo... Y como en una visión viene a la mente la imagen de cuando el mar en la Cortina de Valdés tocaba casi la misma puerta del Seminario de San Carlos y la imaginación nos muestra una escena en la que el mar deja depositados en la orilla manuscritos que ha venido arrastrando desde muy lejos: Aristóteles, Bacon, Descartes, Hegel, Comte, Marx, Husserl, Heidegger... En sucesivas marejadas han llegado las ideas a nuestras costas y nuestros pensadores han tenido que beber con el pensamiento lo que el mar ha venido trayendo. Más que ecléctica, la filosofía en La Habana ha sido náutica. Y es una suerte que así haya sido, porque en definitiva tuyo es lo que ha podido sobrevivir a un naufragio. El mar ha sido siempre para el habanero el filtro último, el criterio final de lo que dura y, pese a todo, sigue a flote. Así la llamada electividad de la filosofía habanera es una electividad marítima... Filosofía insular elegida por las olas... Relajada filosofía del mar que "afloja o relaja las ataduras de las cosas" (5), y en la que la burla y el choteo ocupan con frecuencia el gris espacio de la duda..
Al llegar a este punto y por alguna razón íntima de cubano y habanero, al pensar en la relación de la Filosofía y La Habana no puedo dejar de recordar a Martí. Y registrando en los símbolos de mi inconsciente descubro que Martí, hombre y habanero él mismo, escoge también el mar como escenario de sus más conocidos versos:


Pero está con estos modos
Tan serios, muy triste el mar:
¡Lo alegre es allá, al doblar,
En la barranca de todos!

Dicen que suenan las olas
Mejor allá en la barranca,
Y que la arena es muy blanca
Donde están las niñas solas.


Y es que es imposible pensar, por último, en la filosofía en La Habana sin pensar en Martí, ese habanero otro que buscaba el mar...

Gustavo Pita Céspedes
(Revista Cúpulas. Instituto Superior de Arte.

Ciudad de la Habana, 2003)

Notas:

(1) Kant, Enmanuel Über das Organ der Seele. Acerca del órgano del alma. (1796)
(2) Unamuno, Miguel de Del sentimiento trágico de la vida. Espasa Calpe Argentina, 1947. Página 35.
(3) Cervantes, Miguel de Don Quijote de la Mancha II. Ediciones Cátedra. Madrid, 1992. Página 491.
(4) Recuérdese La Siesta de Guillermo Collazo.
(5) Venient annis saecula seris quibus Oceanus vincula rerum laxet... Séneca, Lucio Anneo Tragedias. Medea. Citado por Carpentier, Alejo en: El Arpa y la Sombra, Editorial Letras Cubanas, Cuba, 1979. Página 59.

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Filosofía de la Ciudad


  1. La filosofía, su surgimiento y desarrollo, se asocia al de las ciudades.
  2. No solo la comprensión del fenómeno ciudad es un elemento necesario para el desarrollo de la filosofía (por ejemplo, la filosofía no hubiera existido sin el ágora, es decir, sin un espacio urbano de comunicación, de articulación del discurso y ejercicio de la palabra) sino que también la filosofía es cada vez más necesaria para la comprensión del sentido de la vida del hombre en la ciudad.
  3. La vida en ciudad hoy se asocia a múltiples problemas, hasta el punto de que es justamente en ellas donde el hombre llega a perder el sentido del vivir. Así lo confirma un componente necesario de la vida en las ciudades contemporáneas: la neurosis y una de sus frecuentes consecuencias: el suicidio. Las ciudades de hoy están muy lejos de ser aquellas de las que se decía a finales del Medioevo que su aire hacía al hombre libre.
  4. Por otra parte, el tema fundamental de la filosofía es el mismo que el de una ciudad legítima: una filosofía es, al igual que una ciudad, tanto más auténtica cuanto más es su preocupación fundamental el problema del ser humano.
  5. La ciudad es el lugar de existencia del hombre. El ámbito en el que la esencia social del ser humano se manifiesta existencialmente. Una ciudad cumple tanto mejor su función cultural cuanto mejor logra armonizar la esencia social del hombre con su existencia bio-socio-cultural. La estructura espacio-temporal fundamental de una ciudad auténtica debe favorecer que la libertad y la singularidad de los individuos no obstaculice, sino enriquezca y matice su convivencia.
  6. Cuando las ciudades dejan de tener al hombre como criterio fundamental de su desarrollo, su dinámica social y su dinámica cultural entran en flagrante contradicción.
  7. Desde un punto de vista estrictamente culturológico, una ciudad es el espacio de convivencia de diferentes sexos, razas, etnias, generaciones. Es también, esencialmente, el punto de integración de la naturaleza (la del medio externo y la intrínseca de los individuos) y la sociedad. Es asimismo, por otra parte, el punto de confluencia del pasado, el presente y el futuro.
  8. Solo el funcionamiento cultural de una ciudad puede permitir la auténtica existencia del hombre al integrar orgánicamente los elementos arriba mencionados y equilibrar armoniosamente la presencia, en el ámbito urbano, de la sociedad y la naturaleza, el peso que tienen allí el pasado, el presente o el futuro. Cuando en la estructura espacio-temporal de las urbes predomina alguno de los extremos, bien sea el del naturalismo o el del cientificismo-tecnicista, el del tradicionalismo conservador, el creativismo ultramodernista o el utopismo futurista, las ciudades se convierten en grandes centros de alienación del hombre, en donde este, más que un fin, es un medio. Entonces, puede darse el caso, por ejemplo, de que la originalidad de una ciudad esté reñida con su vitalidad, de que su atractivo y peculiar aroma provenga no de flores vivas, sino muertas.
  9. La imagen de la ciudad es proyección de la imagen del hombre como individuo concreto. Es la combinación de los diferentes estilos de vida y vivienda la que confiere a la ciudad su peculiar semblante, su original sabor y color. Martí dice que la historia del hombre puede contarse a través de sus casas, y lo dice en un artículo de la revista que dirigía a los niños y que debía contener lo imprescindible para su formación humana.
  10. Para que una ciudad, además de original sea una ciudad viva debe cumplirse fluida e ininterrumpidamente el proceso por el cual el sujeto se objetiva en el objeto y viceversa, es decir, el hombre como individuo crea su ciudad y esta a su vez al hombre como individualidad concreta, etc. La interrupción de este metabolismo social convierte a las ciudades en cadáveres turísticos.
  11. Desde este punto de vista, Trinidad constituye un importante punto de referencia para reflexionar sobre la filosofía de la ciudad y sus problemas.

    Gustavo Pita Céspedes
    Instituto Superior de Arte
    Trinidad – Ciudad de la Habana
    2002

    Imagenes:

    Sta. Maria del Mar: Foto tomada por Pelusa, BCN 2009

    Seminario de San Carlos y San Ambrosio: Imagen tomada de Panoramio

    Trinidad: Imagen tomada de Travel for Passion

sábado, 15 de agosto de 2009

Haikus para los gallos... (y sus admiradores)

Como no estoy segura de que tengan tiempo para leer los comentarios (y para quitarme un poco el mal sabor que me dejó el tema de hoy) les copio aqui el comentario que nos dejó Jorge Braulio, uno de los mas jovenes amigos de este espacio, en el post sobre los gallos que tanto gustó.



Ojalá disfruten estos haikus con gallos:


Haikai II


El gallo se pasea.
Hinchado y rojo
un samurai parece.


Nicolás Guillén
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¿A quién saluda el gallo cuando en el alba canta, lejano?


Eliseo Diego
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Los gallos cantan.
Miden de pico a pico
la madrugada.


Jesús Orta Ruíz
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Saludos desde Río

Yo pregunto...

Proyecto 365, dia 187


Ayer vi un programa de esos de policías y ladrones ahora tan famosos cuyo tema central, o sea, la banda criminal en persecución de turno, era un grupo de muchachas con caritas de ángeles, cuerpos delgaditos y cabecitas huecas (la típica belleza de pantalla) que, dirigidas por un hombre con muy buena oratoria y encanto para las mujeres, consiguió convencerlas de que acostarse con otras personas a cambio de dinero, si este dinero luego era usado en alguna causa justa, no era ningún tipo de prostitución sino un muy sano servicio a Dios.

Y justo ayer me enviaron una noticia relacionada con esto de la que se han hecho eco casi todos los blogs y sitios en la web, aunque no he encontrado ninguna fuente realmente seria que corrobore su veracidad. Se trata de las monjitas pajilleras (aquí tienen el link por si quieren leerla) que, con el mismo objeto que las típicas bellezas del programa policiaco, masturban a los soldados heridos. ¿Casualidad? Noooo.

Es un tema viejo y complicado. Saltándonos el caso de las monjitas, siempre han existido personajes con facilidad de palabras y malas intenciones que han sabido aprovecharse de gente joven, inmadura, inconforme, para fines no del todo buenos. El sexo ha sido uno de los objetivos mas frecuentes entre estos casos; el dinero el otro… Y las mujeres, quizás las victimas mas frecuentes. Y lo más raro es que tanto las victimas como los embaucadores suelen creerse su papel y no comprenden cuando alguien les dice que no es del todo correcto lo que hacen.

¿Será que tenemos cierta predisposición para este tipo de rarezas mentales?


Imagen tomada de: De noche con Manny

viernes, 14 de agosto de 2009

De los efectos inmediatos de la buena literatura o por qué no leo a Coelho.

Proyecto 365, dia 186


Estaba yo todavía disfrutando el saborcillo de la idea de los frascos de Navidad y pensando en que a nosotros mismos no nos vendría nada mal comenzar a juntar moneditas con cualquier propósito, cuando abrí el segundo de los libros que encontré en la lavandería y comencé a leer:

“Los últimos sonidos del ensayo final con vestuario dejó a la Compañía Laurel sin nada que hacer mas que quedarse allí parados, en silencio e indefensos, lanzando miradas sobre las luces de un vacío auditorio. Difícilmente se atrevieron a respirar cuando la pequeña, solemne figura de su director emergió de entre los desnudos asientos para unírseles en el escenario, cuando arrastró ruidosamente una escalerilla desde el costado y subió la mitad de sus peldaños y cuando se giró para decirles, aclarándose repetidas veces la garganta, que eran un grupo endemoniadamente talentoso y un maravilloso grupo de personas con las que trabajar.”
(…)
“¡Nos vemos mañana!- gritaban felices como niños y, manejando de regreso a casa bajo la luna, descubrieron que podían bajar las ventanillas de sus coches y dejar entrar el aire con su saludable olor a barro y flores jóvenes. Era la primera vez que muchos de la Compañía Laurel se permitieron a sí mismos darse cuenta de la llegada de la primavera.”


-¡Qué diferencia! ¡Esto sí es saber escribir! -me estremecí ante la comparación de los dos libros. Con estos dos simples párrafos pude vivir varios meses de trabajo, preparación y tensiones de los miembros de esa compañía de teatro para su primera puesta en escena… Con estos dos simples párrafos el ligero saborcillo de los frascos de Navidad desapareció por completo…

Sin darme tiempo a leer más, cerré el libro dispuesta a averiguar algo sobre la obra: Richard Yates es el autor, Revolutionary Road el título. Como único dato extra, la portada, con una foto entre seria y romántica de Kate Winslet y Leo DiCaprio, gritaba que Hollywood lo había convertido en una película que yo no he visto aun –y que por tener a DiCaprio como protagonista NO me molestare especialmente en buscar. Pero ni una pequeña seña sobre el autor –a fin de cuentas, después de pasar por Hollywood, el autor no es lo más importante, ¿verdad?

Pero resulta que sí lo es; que –según Wikipedia- Richard Yates fue uno de esos talentos oscuros, con una vida llena de alcohol y cumbres y abismos, aclamado por otros escritores de la epoca (mediados del s. XX), amado por su público y finalmente olvidado. Y Revolutionary Road es una historia de depresión, frustración, opresión, resignación… Me pregunto entonces, ¿Qué secreto mensaje quiere Hollywood transmitir en estos tiempos de crisis y cambios?

Moraleja 1: No se dejen asustar por las portadas hollywoodenses. A veces pueden esconder tesoros.

Moraleja 2: Hay quienes escriben páginas y páginas para hacer llegar una sola idea –como Jason Wright, Dan Brown o Pablo Coelho, por ejemplo- pero en el mundo también hay buena literatura.

jueves, 13 de agosto de 2009

Una Navidad traída por los pelos...

Proyecto 365, día 185


Mil disculpas por la ausencia. Ya sé que si sigo a este paso mis 365 días van a durar un par de años, pero les aseguro que fueron circunstancias de fuerza mayor las que me mantuvieron alejada de aquí un par de días. Ya estoy de vuelta y espero que sin mas interrupciones por un buen tiempo.

Sin mas y retomando el ritmo que traíamos, les cuento que ando leyendo a Thomas Mann, sus cuentos. Son –lo aseguro- verdaderamente interesantes pero un poco oscuros y densos para el momento que estoy viviendo por lo que, conciente de que ameritan una lectura cuidadosa para no perder ni una pizca de lo mucho que ofrecen, adelanto muy poco cada día.

Es precisamente esta densidad la que me ha llevado a encontrar e insertar otras lecturas más ligeras en el camino.

Hace un par de días, en la mesa de la lavandería donde suelen haber solo revistas de moda o de coches (razón por la que siempre cargo con mi libro cuando voy a lavar), encontré un par de novelas en inglés. Si algo bueno tienen los norteamericanos es que cuando viajan prefieren dejar los libros que han leído durante el viaje y no cargarlos de vuelta. Lo malo es que casi nunca leen algo serio y se limitan a poblar el mundo mayormente de novelitas rosa y libros sin consistencia. Es esta la forma en la que fue creciendo la biblioteca de Ninomiya House (el edificio donde vivía en Japón) en la que pude hallar entre mucha ligereza verdaderos tesoros. Y es así también cómo estos dos nuevos libros se cruzaron en mi camino.

El primero de ellos –que comencé a leer ese mismo día- se titula Christmas Jars de Jason F. Wright. La verdad es que de no ser porque Mann me estaba recargando la cabeza y porque era un buena oportunidad para mejorar un poco mi lectura en este idioma, no hubiera insistido mucho en leer un libro que desde las primeras líneas hacia desfilar ante mi los mas usados y requete-usados clichés literarios: huerfanita abandonada, violencia doméstica, pobreza digna, esfuerzo remunerado y hasta la familia modelo propia del ideal americano.

Pero todo esfuerzo tiene su recompensa. La idea central del libro –que se encontraba justo a la mitad más o menos- no tenía desperdicio: hay cierta magia en dar y hacer felices a otros desinteresadamente.

La historia habla de un matrimonio que decide ir reuniendo monedas en un frasco de mermelada vacío durante todo el año con el objetivo de usar lo ahorrado en comprarse regalos mutuamente para hacer mas brillante su mañana navideña, y así lo hacen durante varios años hasta que una vez, cuando iban a cambiar las monedas por billetes para hacer las compras, la hija pequeña decide regalar aquel frasco a una desconocida que encuentra en su camino llorando desconsoladamente. Y surgió entonces la tradición de ahorrar para hacer más brillante la navidad de otros… Y la idea se fue extendiendo porque cada persona que estaba pasando por un mal momento, cuando recibía aquel frasco se llenaba de agradecimiento y al no poder devolver el gesto a sus anónimos benefactores, se decidía a llenar por si mismo un frasco y entregarlo a quien lo necesitase… Y la Navidad fue recobrando su verdadero sentido.

Pocas páginas después, el libro volvía a explotar los tan manidos clichés y terminaba sin más gloria que esa simple idea, pero solo por ella me alegro de haberlo encontrado…

Del otro libro les contaré mañana. Por hoy… ¡Buenas noches!

lunes, 10 de agosto de 2009

De gallos y mas gallos.

Proyecto 365, dia 184

En Cuba –supongo que como en otros lugares- solemos utilizar los nombres de ciertos animales para ilustrar algunas cualidades que de otra forma serían muy difíciles de explicar en pocas palabras. Así, para nosotros un puerco o un cochino es alguien muy sucio; un burro es alguien bruto; una bijirita es una mujer de cuerpo menudo; un ladilla es aquel que molesta frecuentemente; un gallina, un jutía, un conejo o un ratón es un cobarde; una coneja o una curiela es la mujer que tiene muchos hijos; un caballo es alguien fuerte y decidido –incluso medio salvaje-; un perro es alguien detestable; un maja es un vago; un gato es alguien con habilidad para saltar muros o moverse sin que le escuchen; un lirón es un dormilón …

Pero por alguna razón que no logro explicarme, quizás por sus vistosos colores, por su utilidad como despertador o por su omnipresencia en todo campo –y casi en toda ciudad- cubano, tenemos una especie de predilección en refranes y dichos populares con el gallo:





“Este es como el gallo: ni canta ni come frutas” –es nuestra versión del refrán del perro del hortelano.











“Saca la mano que te pica el gallo” –me lo decía mi madre cada vez que trataba de robarle una papita acabada de freír en la cocina…














“Se cuida como gallo fino” –se dice del melindroso, que le da demasiada importancia a su aspecto personal y a su salud.











“Es un gallo tapa’o” – se usa cuando no se sabe qué es lo que depara el destino en una empresa… Al parecer, la frase viene de la acción de ocultar a un gallo antes de una pelea –tristemente comunes en mi pais-, para que los otros no sepan con qué se van a enfrentar.











“Eso esta ahí mismo, al cantío de un gallo” –dicen los guajiros para indicar que algo no esta muy lejos del lugar donde se encuentran. Pero como la apreciación de las medidas en el campo y en la ciudad son tan diferentes, y lo que para un guajiro es poco al citadino se le hace muchísimo, en las ciudades se usa esta expresión en son de burla para expresar que la distancia puede resultar muy larga.












“Es un gallito”- se dice del que siempre anda buscando pelea, del que salta a la menor provocación…








“Quedó como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando”- este refrán, a pesar de ser mas que usado entre los cubanos, no tiene nada que ver con la ciudad de Morón, en Camagüey, donde se le ha erigido incluso una estatua, sino que tiene sus raíces en la Morón de Granada, España, adonde llegó por el año 1500 un juez que solía decir de si mismo: “donde canta este gallo no canta otro”, y al que los ciudadanos, cansados de él, desnudaron y propinaron una paliza (o al menos eso es lo que dice la leyenda).


Claro que no podía faltar la presencia de tan querido animal en el arte, tanto en la plástica –dignos representantes son estos gallos que les muestro hoy del pintor Mariano Rodríguez- como en la música. Lo encontramos en la más callejera, como esta tonadilla que aun se puede escuchar en boca de los niños en las escuelas:


Quisiera tener la suerte cuchún-cuchún que tiene el gallo
Que cuando ve la gallina cuchún-cuchún monta a caballo
La gallina sale corriendo cuchún-cuchún y el gallo sube
Le mete su ramalazo cuchún-cuchún y se sacude…

Y también en esta otra que les pongo a continuación -el video tiene mas de 20 años, y recomiendo dedicar unos pocos minutos a verlo para alegrar aun mas el lunes-, de la autoría de Niño Saquito, tan popular como la anterior pero mundialmente conocida:

Cuidaito Compay Gallo

sábado, 8 de agosto de 2009

¿Bizarro o Bizarre?

Últimamente he leído algunas noticias en las que usan la palabra “bizarro”, como aquella en la que tildan de bizarro el vestuario de Lady Gaga o, la ultima, en la que hablan de la bizarra propuesta de conceder un Nóbel póstumo a Michael Jackson.
Yo siempre había entendido la palabrita en el mismo sentido en que la usaron en este articulo, o sea, como sinónimo de raro o extraño, pero leyendo los comentarios me encuentro con uno en el que critican el uso de la palabra porque en realidad, si consultamos el diccionario, bizarro quiere decir valiente, generoso, lucido y hasta esplendido. Como nunca me conformo con lo que me dicen 100%, me fui yo misma a consultar el mataburros de la RAE, y si, efectivamente, el comentarista tenia completa razon.

¡Horror! Entonces, ¿he estado utilizando mal la palabreja toda mi vida? Y pregunte, porque tampoco me conformo mucho con lo que dicen a secas los libros, y me explicaron que en realidad, en francés “bizarre” si tiene esa connotación de rareza y que probablemente haya llegado a nuestro idioma gracias al uso que se le da en ese sentido en Psicología cuando se habla de una conducta bizarra: “Por ejemplo, una conducta bizarra es la que tenia cierta señora que, a pesar de su absoluta normalidad en todos los aspectos de su vida, guardaba una extensa colección de pasteles en su armario, o aquel señor que coleccionaba vellos púbicos de todas las mujeres con las que se acostaba”…
Supongo que esta lista de ejemplos seria interminable… ¿conocen ustedes alguna conducta bizarra o bizarre?


viernes, 7 de agosto de 2009

Lecciones de Vida para todos.

Proyecto 365, dia 181
Hoy me reenviaron uno de esos correos que le dan la vuelta al mundo en segundos y que yo suelo echar a la papelera sin miramientos, pero por venir de una buena amiga que conozco lo suficiente como para saber que no envía tonterías, le eché un vistazo. Era un listado de “45 Lecciones de Vida” escrito alguna vez por una señora que ya alcanzó los 90 años… Y como las 5 primeras me parecieron interesantes, ni corta ni perezosa me puse a buscar en Internet información sobre la señora, y lo que encontré me sorprendió.

La autora, Regina Brett, es una columnista en activo del diario The Plane Dealer, de Ohio, EU, finalista por dos años consecutivos (2008 y 2009) para el Premio Pullitzer, y dista mucho de tener 90 años. Acaba de cumplir 53, pero su historia personal –que pasa por experiencias tan difíciles como el cáncer de mama- y su capacidad para poner en palabras la cotidianidad la llevaron a escribir esas “45 Lecciones de Vida” con mucho tino cuando cumplió los 50 en el 2006, que poco después completó con otras “5 Lecciones para crecer”.

Después de un buen rato de protestas, arremetiendo contra esas fraseologías inglesas sin sentido, la ambigüedad de un idioma tan poco concreto y mi propia vagancia para su estudio (mi querido Ivanius con su facilidad para este idioma hubiera terminado esto en un dos por tres), aquí les publico mi imperfecta pero bien-intencionada traducción de estas lecciones que, como ya dije, me parecen atinadísimas.


“45 Lecciones de Vida y 5 para crecer”

1. La vida no es justa, pero aun asi es buena.
2. Cuando tengas dudas, basta con dar el siguiente paso cautelosamente.
3. La vida es demasiado corta para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.
4. No te tomes demasiado en serio. Nadie mas lo hace.
5. Paga tus tarjetas de credito cada mes.
6. No tienes que ganar cada discussion. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.
7. Llora con alguien. Alivia mas que llorar a solas.
8. Esta bien enojarse con Dios. El puede soportarlo.
9. Ahorra para el retiro desde tu primer cobro.
10. Cuando se trata del chocolate, la resistencia es inutil.
11. Haz las paces con tu pasado, asi no arruinara el presente.
12. Esta bien dejar que tus niños te vean llorar.
13. No compares tu vida con la de otros. No tienes idea de como ha sido su viaje.
14. Si una relacion debe ser secreta, no debes estar en ella.
15. Todo puede cambiar en un parpadeo. Pero no te preocupes; Dios nunca parpadea.
16. La vida es demasiado corta para largas penalidades. Ocupate en vivir o en morir.
17. Puedes lograr cualquier cosa si te dedicas a ello hoy.
18. Un escritor escribe. Si quieres ser un escritor, escribe.
19. Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz. Pero la segunda depende de ti y de nadie mas.
20. Cuando se trata de ir en pos de lo que amas en la vida, no aceptes un no por respuesta.
21. Enciende las velas, usa las sabanas bonitas, ponte la lenceria de lujo. No las guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.
22. Preparate especialmente, y luego dejate llevar.
23. Se excentrico ahora. No esperes a ser mayor para vestirte de purpura.
24. El organo sexual mas importante es el cerebro.
25. Nadie esta a cargo de tu felicidad, excepto tu.
26. Ante cada asi llamado “desastre” preguntate: “Dentro de cinco años, ¿sera esto importante?
27. Siempre escoge vivir.
28. Perdona todo a todos.
29. No te incumbe lo que los demas piensan de ti.
30. El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.
31. Sea buena o mala la situacion, cambiara.
32. Tu trabajo no cuidara de ti cuando te enfermes. Tus amigos lo haran. Mantente en contacto.
33. Cree en los milagros.
34. Dios te ama por lo que Dios es, no por lo que hayas hecho o dejado de hacer.
35. Lo que no te mata, te hace mas fuerte.
36. Hacerse mayor es mejor alternativa que morir joven.
37. Tus hijos tienen solo una infancia. Hazla memorable.
38. Lee los Salmos. Tocan cada emocion.
39. Sal de casa todos los dias. Los milagros te esperan en todas partes.
40. Si apilaramos nuestros problemas y vieramos las de los demas, recogeriamos (rapidamente) los nuestros.
41. No audites (fiscalices) la vida. Aparece y saca el maximo de ella ahora.
42. Elimina todo lo que no sea util, hermoso o alegre.
43. Al final, lo realmente importante es lo que has amado.
44. La envidia es una perdida de tiempo. Ya tienes todo lo que necesitas.
45. Lo mejor esta aun por venir.
46.. No importa como te sientas, levantate, vistete y sal.
47. Respira profundamente. Esto calma la mente.
48. Si no pides, no obtienes.
49. Cede.
50. La vida no viene con un lazo, pero incluso asi es un reglo.
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Y aprovecho para agradecerle a La Malquerida que se hace querer bien y mucho por todos los que tenemos la fortuna de leerla, el haber premiado este blog. ¡Gracias, Malque!!
(Se supone que se lo pase a otros, asi que, ya saben... Aqui lo dejo para todos mis amigos!)

miércoles, 5 de agosto de 2009

De los astros y la espera

Proyecto 365, dia 180

A veces surgen ciertas tendencias repentinas que se extienden como un virus entre nosotros. Es común escuchar a varios amigos (que pueden no conocerse entre sí) contarnos problemas similares al mismo tiempo, recibir noticias semejantes (no necesariamente buenas) en un pequeño lapso temporal: todos comenzamos a sentirnos de una manera determinada, o a hablar de lo mismo…
La explicación mas coherente que he escuchado sobre estas “modas” tiene que ver con los astros. Yo poco –o nada- sé de eso, pero me parece muy lógico que el simple movimiento o la tensión que puede generarse de un acercamiento entre cuerpos tan grandes como estrellas y planetas que comparten nuestro mismo espacio pueda llegar a afectarnos de alguna manera a nosotros -tal y como sucede con las mareas-, seres naturalmente sensibles.
Estamos pasando por uno de esos periodos evidentemente: primero fueron Marichuy con su Agosto terrible y Palomita con su regreso Apocalíptico, luego mi Malque sufriendo los azotes de un alter-ego liberado por ella misma y mi querida NTQVCA abandonando sus armas sin haber presentado aun batalla… Pero no fueron las únicas. Del lado de acá de la pantalla me llegan una amiga preocupada, otra a punto de la depresión y un amigo que de tanto flirtear con su pasado ahora teme que le de alcance…
¿Qué hacer en momentos así, cuando sentimos que el poder que tenemos sobre nuestra propia vida es cada vez menor, cuando le vemos escaparse por entre nuestros dedos sin poder hacer nada?
Esperar. Todo pasa. Las determinaciones apresuradas nunca han dado buenos resultados.

martes, 4 de agosto de 2009

De como agenciarse un Hermano Mayor

Proyecto 365, dia 179


Hace unos días, mientras terminaba de leer “El Recurso del Método”, le escribía a un hermano recomendándole –imperiosamente- que debía leer a Carpentier sin falta: “Yo me he sentido como en casa entre sus páginas –le decía-. Una vez que te acostumbras a las larguísimas ideas, la abundancia de divagaciones entre comas y los párrafos que a veces ocupan capítulos enteros, el lenguaje que usa se te va haciendo cada vez mas conocido, como si lo recordaras, como si lo trajeras bajo la piel desde tiempos inmemoriales y solo ahora saliera a la superficie. Me siento orgullosa de que ese genio haya sido cubano como nosotros, aunque de educación mayormente rusa y francesa, y contemporáneo.”

No es un problema de nacionalidad –artificial diferencia- sino de cercanía, de saber al alcance de la mano a un hombre de su talla y no sentirlo allá lejos, tras muchos siglos y kilómetros, separados por lengua y cultura, inalcanzable, como me sucede con Dostoievski u otros grandes. Carpentier esta ahí, como el vecino de la puerta de al lado, compartiendo sus vivencias con nosotros, derrochando imaginación para divertirnos, emanando simpatía y erudición para maravillarnos, y todo sin dejar de ser un hombre tan de carne y hueso como yo. Es mi igual… solo que nació un poco antes.

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Y si, seguí leyendo a Carpentier, ahora sus cuentos –después de vencer mis propios prejuicios (que si prefiero leer novelas, que si los cuentos son un placer demasiado corto, que si me quedaré como en el aire suplicando por mas…)- y lejos de dejarme esa temida sensación de vacío en el pecho, como cuando te dan solo una probadita de un delicioso helado de pistacho, me soltaban llena y podía quedarme por horas inmersa en esos mundos insondables de apenas cuatro páginas…


Acabo de leer, sin temor a equivocarme, los mejores cuentos que alguna vez han pasado por mis ojos.

lunes, 3 de agosto de 2009

De la extension del placer.

Proyecto 365, dia 178
Este fin de semana no he tenido mucho tiempo para el blog, por eso les puse aquella canción ucraniana el viernes sin mayores explicaciones con la esperanza de que les hiciera llegar un poco de la mucha alegría que a mi me llena cuando la escucho.

La escuché por vez primera, en una de nuestras “fiestas rusas” en voz de mi G acompañado por la entrañable guitarra de nuestro amigo Igor, a quien todos adjetivábamos como “el ruso” aunque sus raíces fueran realmente ucranianas, saboreando pan negro con mantequilla y caviar, todo rociado por unas copitas del buen vodka Stolichnaya. Desde entonces, esta melodía tan alegre y pegajosa se me quedó grabada y yo misma la tarareé mil veces, imitando voces sin saber que decía, hasta que por fin encontramos en youtube el video que les compartí.

En realidad encontramos otro también, que hoy les pongo, con una versión diferente de la misma canción (interpretada por un grupo de tres guapisimas ucranianas, sugestivamente llamado Via Gra), pero el primero (presentación en la final del concurso del show televisivo de participación KVN –Club de los Alegres e Ingeniosos- del 2007) fue el que se robó mi estima con todos sus colores, los trajes y peinados tradicionales, los militares tan dignamente alegres y los otros hombres, los trajeados, disfrutando con tanto gusto de esta canción –supongo que los militares y los trajeados fueran los dos equipos participantes.

Hoy los dejo con la traducción de la canción (en el original canta solo un hombre, pero en estas versiones de los videos, aparece el personaje femenino que dice algunos de los versos en primera persona, sobre todo la letanía) y la versión de las Via Gra.
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Tú me dijiste que el lunes iríamos a pasear juntos por el campo de Pervinka (hierba doncella). Yo fui pero tú no estabas. Tú me engañaste. Tú me fallaste. Y a mi, tan joven, me volviste loco de una vez.

Tú me dijiste que el martes me besarías unas cien veces. Te esperé pero no viniste. Tú me engañaste. Tú me fallaste. Y a mi, tan joven, me volviste loco de una vez.

Tu me dijiste que el miércoles iríamos a pasear juntos por el campo de (hierba) Bidente. Yo fui pero tú no estabas. Tú me engañaste. Tú me fallaste. Y a mi, tan joven, me volviste loco de una vez.

Tú me dijiste que el jueves iríamos juntos a un concierto. Yo fui pero tú no estabas. Tú me engañaste. Tú me fallaste. Y a mi, tan joven, me volviste loco de una vez.

Tú me dijiste que el viernes iríamos a pasear juntos por el campo de Trigo. Yo fui pero tú no estabas. Tú me engañaste. Tú me fallaste. Y a mi, tan joven, me volviste loco de una vez.

Tú me dijiste que el sábado iríamos juntos al trabajo. Yo fui pero tú no estabas. Tú me engañaste. Tú me fallaste. Y a mi, tan joven, me volviste loco de una vez.

Tú me dijiste que el domingo iríamos juntos a una boda. Yo fui pero tú no estabas. Tú me engañaste. Tú me fallaste. Y a mi, tan joven, me volviste loco de una vez.
Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)