martes, 12 de agosto de 2008

En la piel de otros.

La verdad es que siempre me han gustado las biografias. Cuando era mucho mas jovencita que ahora :) me cayo entre las manos una biografia de Fouche escrita por Stephan Sweig, y quede fascinada. Desde entonces todo lo que encuentro de este genero es bien recibido, y leido con ansias.
Las biografias, a diferencia de la historia que solo te ofrece un vistazo a vuelo de pajaro sobre un mundo que fue y ya no es, te permiten meterte en la piel de alguien y vivir una epoca desde adentro. Puedes vibrar con el personaje, descubrir sus rutinas diarias, conocer nuevas ciudades, recorrer las calles a su paso, aprender como maneja sus relaciones, sonrojarte ante la primera declaracion de amor, indignarte con su furia ante las injusticias... En fin, puedes vivir otra vida a plenitud, pero en un sentido diferente al que se experimenta en el cine. Alli puedes identificarte con el personaje, pero desde el mismo momento en que su rostro esta bien definido en la pantalla y no puedes colorearlo - y rellenarle las mejillas- a tu gusto, la vivencia no deja de tener un cierto toque de alienacion.
Las novelas, incluso las historicas, te dan el gusto de recrear los personajes a tu conveniencia, sintiendote co-creador de la obra -aqui es donde agradezco que autores como J.K. Rowling le devuelvan la magia a los volumenes impresos-, pero nunca dejas de sentir la ficcion detras de las lineas. Y esto es apasionante mas, en comparacion con las biografias -las bien escritas, claro esta- donde la veracidad del personaje no te deja lugar a dudas y solo puedes dejarte envolver por su aura, es en cierto sentido limitante si lo que se busca con la lectura es revivir el pasado, conocer etapas ya idas en las que el hombre vivio de forma diferente a la actualidad, en las que tuvo que enfrentar el mundo y sus retos con muchos menos recursos que aquellos con los que hoy contamos.
Por eso creo que lo mejor, antes de sentarse a ver una peli o leer un libro, es tener claro que se quiere encontrar en esas horas que dedicaremos a estos placeres. De otro modo, mejor seria que perdieran su tiempo sentados frente a la TV, dejandose drenar el cerebro por lo que otro ha escogido para ustedes.
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Y claro que estoy leyendo una biografia, y de las mejores que he encontrado en mucho tiempo. Estoy devorando la vida de Virginia Woolf, contada magistralmente por James King... Ya les contare sobre esto cuando avance mas en la lectura.

lunes, 11 de agosto de 2008

Las telenovelas no siempre hacen perder el tiempo.

Ayer estuve hasta tarde viendo una novela japonesa en TV. La verdad, no es la primera vez que me siento a ver este tipo de programas. Cuando ya terminamos todos los deberes del dia, nos sentamos un rato frente a la tele -sin importar que este en pantalla-, en parte para refrescar de lecturas y estudios, en parte para tratar de entender este idioma tan dificil (y tambien un poco de ingles, porque para ser completamente honestos tengo que decir que se pasan un poco los japoneses en cuanto a gusto por el ingles se trata, poniendo todo tipo de peliculas y series televisivas -ninguna inglesa, todas americanas- y dandole muchos mas espacios a las lecciones de este idioma que a ninguna otra).
Pero, volviendo al tema, la telenovela de ayer era japonesa, aunque por la forma de vestir y los escenarios hubiera podido asegurar que era americana. El tema era clasico de punta a cabo: la muchacha pobre, objeto de burlas en la escuela por el resto de los estudiantes (mucho mas ricos que ella), enamorada en secreto de uno de los mas populares y bien posicionados partidos por el que suspiraban todas las demas niñitas ricas. El desarrollo, aristotelico hasta la medula, cuenta como el muchacho poco a poco se va dando cuenta de la existencia de ella hasta que finalmente -peleas con otro niñito bien por el medio- terminan en una relacion.
El vestuario era por completo occidental, ostentoso y con un exceso de joyas todo el tiempo en una exhibicion de mal gusto muy alejado de la tradicional cultura japonesa, uno de cuyos valores siempre ha sido la humildad. Lo mismo puedo contarles de los escenarios: mansiones con enormes habitaciones, piscinas, terrazas (ni asomo de la vanagloriada austeridad de las casas de te). Ninguno de los protagonistas iba en un auto menor a una limousina y todos sin excepcion ponian reparos antes de entrar a un cafe comun o al comprar aunque fuera un dulce en una tienda en plena calle.
Como les digo, clasico tema de telenovela -al menos en mi pais vimos varias lo mismo cubanas que brasileñas que seguian esta misma linea.
Lo unico raro -para mi- en todo esto era que la trama se desarrollaba en Japon, la escuela era muy parecida a la Universidad de Tokyo, las citas eran en los lugares mas populosos de la ciudad... Y lo considero raro porque hasta ahora Japon habia permanecido fuera de este tipo de diferencias sociales -por lo menos en apariencia. Todos crecian a la par, todos tenian casi el mismo poder adquisitivo... ¿Que paso entonces? De pronto aparece una telenovela para jovencitos donde plantean abiertamente este tipo de problemas, lo cual es una alerta enorme y me aterriza en una realidad muy diferente de la que creia vivir.
En mi experiencia, pasear por cualquier calle de cualquier ciudad japonesa (por alejada del centro que este) era como estar caminando dentro de una pelicula. Todas las personas van elegantemente vestidas, cada una de las piezas de ropa que traen puestas puede costar mas de lo que ganaba yo trabajando en Mexico un mes entero, y las bolsas que usan me costarian todo el salario de un año!! Si alguna diferencia palpable veia yo no era entre japoneses, sino entre japoneses y extranjeros. Pero parece que lo que uno alcanza a ver no reporta ni el minimo de lo que existe realmente.
En todo caso, dedicar mi tiempo a ver esta novelita con jovencitas chillonas y jovencitos groseros, hijitos de quien-sabe-que-apoderado que tienen todo el dinero del mundo en sus tarjetas de credito para gastar en cualquier tonteria, me dejo alguna enseñanza.
En las calles japonesas todos son diligentes y trabajadores, amables en extremo, sin importar la edad o el sexo, pero poco a poco se han ido contagiando con el resto del mundo y cada vez encuentras menos expresiones inteligentes. En TV aparecen cada vez mas "talentos" -asi les llaman- cuyas habilidades consisten en la medida exagerada de sus pechos o, como la que esta en el bombo ultimamente, en la capacidad de tragar diez platos de comida sin que su abdomen aumente ni un centimetro. Eso si, todos a la ultima moda y mientras mas raras y rebuscada sus combinaciones, mejor.
Siempre me he preguntado que hay detras de esos -cada vez mas frecuentes- ojitos maquillados con pestañas postizas y expresion perdida, que hay bajo esos cabellos de colores. Una posible respuesta habia sido "el vacio", pero ayer -gracias a esta telenovela que, lejos de hacerles ver al grupo generacional al que va dirigida que ese tipo de diferencias sociales no son para nada importantes y son, por el contrario, hasta execrables, provoca una especie de histeria colectiva cada vez que sus protagonistas aparecen en publico- pude ver que no, que no han logrado precisamente la maxima aspiracion de quienes buscan trascender esta existencia burda. Y no me gusto lo que vi.

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No obstante, vale la pena aclarar que, incluso con todo esto, en mi opinion los problemas a los que se enfrenta el comun de los japoneses -un estudiante, por ejemplo, puede hacer un trabajo a medio tiempo durante uno o dos meses y con lo que gane comprarse una computadora ultra moderna o pagarse un viaje de 15 dias o un mes a Europa- son mucho menores a los del resto del mundo.

sábado, 9 de agosto de 2008

Como disfrutar -en grande- de un buen te.

Las mesas buffet o las barras de bebidas gratis o con tarifa fija funcionan, creo yo, basandose en la idea de que en general los comensales no pueden consumir mas de lo que realmente han pagado y, por lo tanto, al final del dia, habra ganancias mas que perdidas en las cuentas.
Lo que siempre he pensado es que ese no es un sistema ideado precisamente para los cubanos. Las poquisimas veces que me he visto -y a mis acompañantes- frente a una de esas mesas o barras, hemos comido y bebido tanto y tan a gusto que seguramente ese dia, al cierre, las cuentas han estado rozando los numeros rojos.
En Kyoto, por ejemplo, en el hotelito que solemos usar para pernoctar por su bajo costo y buena ubicacion, el desayuno ofrece en mesa buffet dos opciones: desayuno occidental (tostadas, huevo, bacon, cereal con leche, jugos...) y desayuno tradicional japones (arroz, pescado, sopa, vegetales, huevo revuelto, te...). Estoy completamente segura de que los muchachos que fungen como camareros ya nos reconocen entre los tantos clientes que deben tener, porque quizas somos los unicos que, luego de comer el desayuno occidental, nos damos una vueltecita -y hasta dos- por la mesa del tradicional tambien. Es que son tan sabrosos!!
Pues hace unos dias, en Tokyo, descubrimos en una de las cafeterias de la cadena Jonathan's que ofrecen barra de bebidas no alcoholicas con auto-servicio por la muy modica cantidad de 253 yenes (esto equivale a unos 2 dolares y es menos que lo que cuesta un simple cafe americano o una taza de te en cualquier otro lugar). Afortunadamente para los dueños de la cadena, no tenemos uno de sus establecimientos cerca de casa y, para colmo, cada vez vamos con menos frecuencia a Tokyo (la gran ciudad con todos sus carros, aglomeraciones, rascacielos, etc., ha llegado a provocarnos grandes deseos de quedarnos tranquilitos en nuestra pequeña Tsukuba en la que, por suerte, no hay nada de eso), porque encontramos un te verde entre la oferta que nos encanto!
No les voy a aburrir hoy con mis cuentos. Los dejo con las fotos que tome en el lugar de los hechos. Ellas les contaran mejor que mil palabras lo sucedido ese dia.

Jonathan's por dentro:











La barra de bebidas, de izquierda a derecha: refrescos, jugos, tes, cafes.


La barra de Te, nuestro objetivo.























Esperamos unos minutos para que el te nos de lo mejor de si:























El conveniente sistema del tea-maker: Se quita la tapa...























Se saca el filtro:
























Se coloca en la tapa (diseñada para eso):
























Y se disfruta... nunca mejor que con una buena lectura!

¡No nos culpen si el te estaba tan sabroso!
Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)