Pelusa... cocinera??!!

Pues sí, como les cuento, mi última afición es ... ¡la cocina! Resulta que tengo -lamentablemente no por mucho tiempo- una vecina argentina por estos lares. Vive justo sobre mi depa, y poco a poco -mates de por medio- nos hemos hecho muy buenas amigas.
A ella, entre otras cosas, le gusta mucho cocinar, y de jueves en jueves, en nuestras "ceremonias del mate", hemos terminado por hablar también de este tema. Salgo de su casa frecuentemente con muchas ideas en la cabeza y alguna receta anotada al vuelo en un papelito quemándome las manos.
Todo comenzo porque un diía, degustando un panquecito (muffin) delicioso que había hecho para mí, se me ocurrió comentarle que a mí trabajar con harina me daba pánico, me parecía cosa de magos, y que, incluso, desde niña me quedaba parada mirando como tonta frente a cualquier lugar en el que estuvieran amasando pan o haciendo dulces... "Alguna vez una amiga me dio una receta "infalible" para hacer una panetela -le comenté, recordando tristemente la escena-: "No importa si la preparas bien o mal, si la colocas con cuidado o si simplemente la tiras en una bandeja al horno... esta receta no te puede salir mal", me había dicho aquella rusa-amiga-entrañable, y yo, confiada e ilusa como siempre preparé con mucho cariño aquella masa, la puse en mi mejor bandeja, gradué el horno como me habían recomendado, metí la bandeja y esperé, esperé, esperé... y la masa de la panetela nunca creció, se quedó pegada al fondo desafiando mi paciencia. En algun momento decidí sacarla del horno -a riesgo de incendiar la casa si no lo hacía ya- y no puedo decir que estuviera mala, en realidad quedó bien sabrosa... mi galleta.
Esa fue la experiencia más traumática de mi vida en la cocina. Nunca más me atreví a tocar un paquete de harina, y ni siquiera me acordaba de que la levadura existía... Hasta ese dia en que bajé de casa de la argentina con el papelito temblándome en las manos, temiendo que mi esposo escuchara el latir de mi pecho... No le dije nada, "por si no me sale bien" -pensé y cuando logré reunir los ingredientes, me lancé una noche a hacer mis galletitas griegas...

Aquí ven el resultado:


















Desde entonces he probado ya varias recetas, algunas que me ha dado mi amiga, otras que encontré en internet en un sitio maravilloso, muy bien llevado por -casualmente- unas argentinas (http://lacocinadeile-nuestrasrecetas.blogspot.com/). De un modo u otro todas me han salido bastante bien: piononos, galletitas, pancitos dulces, tarta de fresa... Excepto unas rosquitas que intenté hacer hace dos dias. Pero incluso estas terminaron como pequeños y deliciosos pancitos que, remojaditos en mermelada o almíbar, acompañan divinamente al té.

Pionono:




















Tarta de fresa:




















Galletitas con masa de pasta frola:




















Pancitos dulces (intento de rosquitas):

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