jueves, 24 de enero de 2008

Y se hizo la paz

La maravilla de un solo copo de nieve
supera la sabiduría de un millón de meteorologistas
(Sir Francis Bacon)

Pues si, estuve esperando la nieve todo el invierno, y en la TV no hacen mas que incentivar mi interes en este fenomeno.
Desde el sabado pasado estuvieron anunciando que en esta zona nevaria el lunes temprano, todos los noticieros se hicieron eco de la novedad -segun el parte del tiempo, comenzaria a nevar a las tres de la madrugada y se mantendria hasta el mediodia - y yo estuve toda la santa noche del domingo en vela esperando ver la nieve... A las tres de la madrugada en punto empezaron a transmitir por TV imagenes de grandes nevadas, montañas completamente blancas, arboles inclinados por el peso de la nieve, animales acurrucados unos junto a otros tiritando de frio... En
TV nevo, y mucho, a la hora que habian pronosticado, pero en mi ciudad no cayo ni un copito. Frio si hubo. Ha bajado la temperatura muchisimo, el lago del parque que nos gusta visitar amanece congelado completamente y los pobres patos se limitan a mirar tristemente el agua desde la orilla. Pero ni rastro de una nevada, por pequeña que fuera.
El martes comenzaron de nuevo con la historia de la nevada que se aproximaba, que ahora si que nadie nos la quitaba de encima, mostraban imagenes satelitales de la inmensa masa nubosa que se apoderaba del cielo japones y, con estas temperaturas, si hay precipitaciones, con toda seguridad se convierte en nieve... "Esta vez no les voy a hacer caso - pense- Si mi suerte es ver la nieve, ya me sorprendera un dia. Decididamente, no voy a esperarla"En efecto, el miercoles salimos de casa temprano (bien apertrechados porque el termometro marcaba un grado bajo cero) y si, hubo precipitaciones, pero no era mas que lluvia, la mas cruda lluvia invernal que llevo a Matsuo Basho (1643-94) en su momento a escribir uno de sus mas ilustrativos haikus:

Hatsu shigure,
saru no komino wo
hoshige nari.

Primera lluvia de invierno,
incluso aquel mono parece desear
una manta de paja (de arroz).

Mientras leiamos en el tren, el calor de los asientos se afanaba en quitarnos el frio que llevabamos fundido en los huesos, y llegando a Tokyo, G levanta la vista del libro y me dice: "Ahi tienes tu tan ansiada nieve"... No estaba nevando en ese momento, pero los campos y los techos de las casas estaban blancos, muy blancos... "Es lindo -pense-, como una postal" Asi es como se veia desde este lado del cristal, como una postal, inanimado.
"Kono densha ha Akihabara yuki desu" (este tren se dirige hacia la estacion Akihabara)"-resuena en los altavoces. Yuki, en japones, quiere decir "en direccion a", pero con otro ideograma, quiere decir precisamente "nieve". Y ahi comienzo yo a jugar con las palabras: "estan diciendo que hay nieve en Akihabara (Akihabara ni yuki)". Y al salir de la estacion encontramos que no solo habia nieve acumulada en el suelo sino que, ademas, estaba nevando!!
Parecian plumitas o pequeños pedacitos de algodon cayendo suavemente. Sali corriendo como una niña directo a la calle, mirando hacia el cielo y tratando de atrapar algun copito para verlo de cerquita. Los japoneses se subian el cuello de los abrigos, abrian sus sombrillas, me miraban un tanto extrañados y, con la cabeza gacha, seguian su camino. "Deben estar acostumbrados"- pensaba, pero inmediatamente mi "logica" me decia que no, que no es posible acostumbrarse a una maravilla como esta hasta el punto de no dedicarle ni siquiera una sonrisa, de no darle paso al asombro.
Llegue a pensar que en este invierno ya no veria la nieve. Senti paz al verla, algo dentro de mi se tranquilizo en armonia con la suavidad de su presencia. Ahora me pregunto si mis hijos tendran la posibilidad de ver un regalo tan especial de la naturaleza, si acaso tendremos tiempo de destruir el planeta antes de que mis hijos lleguen.





martes, 15 de enero de 2008

¡¡Revolución!!

Como les digo, de vez en cuando aparece algo interesante por la TV. Ayer justamente pasaron en las noticias algo realmente revolucionario...
Resulta que, de pronto, han salido al mercado unas computadoras que cuestan la módica suma de... 100 dólares!!! A lo mejor es noticia vieja pero yo recién me entero y aún no me recobro del asombro. En las noticias hablaban de que en no-se-qué pueblito perdido en las montañas del Perú, y también en no-se-qué aldea africana todos -repito, TODOS- los niños poseen una de estas maquinitas.
¿Es o no un nuevo y muy necesario concepto de alfabetización?

Aquí les copio el artículo de Wikipedia:



La computadora portátil de 100 dólares o una laptop por chico (ULPC, también abreviado OLPC del idioma inglés One Laptop Per Child), es una computadora portátil elaborada con el propósito de proveer a cada niño en el mundo con acceso y conocimiento de las formas modernas de educación. El proyecto cuenta con apoyo de Google, AMD, Red Hat, News Corp, Brighstar y la colaboración de otras empresas. El portátil de 100 dólares, como era conocido, a fecha de diciembre se venden cada pareja por 199.5$ cada uno.
La computadora se basa en una plataforma Linux, y es tan eficiente en la utilización de la energía que con una manivela se puede generar suficiente energía para su operación. Un dispositivo de conectividad inalámbrica permitirá que los aparatos se conecten a Internet desde cualquier sitio. Los computadores portátiles serán vendidos inicialmente a los gobiernos y entregados a los niños en las escuelas bajo el principio una computadora para cada niño.
LA OLPC está siendo desarrollado por la organización One Laptop Per Child, La OLPC es una organización sin fines de lucro con sede en Delaware, creada por catedráticos del Laboratorio de Multimedia del MIT para diseñar, manufacturar y distribuir los ordenadores portátiles. A la computadora portátil también se le conoce como La Máquina Verde. Los promotores del proyecto quieren dejar claro que no es un producto creado para vender (en principio) sino que es un proyecto educativo.

lunes, 14 de enero de 2008

¡Se paró el mundo!

Hoy tuve un sueño raro.
Sentí la voz de uno de mis hermanos llamándome, gritando mi nombre una sola vez, con una urgencia casi desesperada... Estaba solo su voz. No había nada ni nadie, ni siquiera yo misma.
Decir que me desperté sería un eufemismo, porque lo que realmente sucedió fue que pasé del sueño a la vigilia en una fracción de segundo.
Abrí los ojos y era como si aún los tuviera cerrados. Todo estaba oscuro y tranquilo. Demasiado tranquilo. Absolutamente quieto. Y eso - comprendí- es algo inquietante. No sentía nada a mi alrededor, ni dentro ni fuera de la casa, como si yo fuera el único ser vivo en la tierra. "Se paró el mundo"-pensé...
Y me acordé de Krishnamurti. A él también, en una ocasión, se le detuvo el mundo mientras caminaba por un bosque. Su cuerpo -incluso su respiración- se detuvieron por un instante y poco después, en armonía con el entorno, regresaron a su condición natural. Luego le comentaron que por esos lares habían visto rondando a un enorme tigre de Bengala.
"En Tsukuba no hay tigres de Bengala ni ningún otro animal peligroso"-me reí para mis adentros, y aunque la quietud permanecía volví a dormirme.
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Hoy fuimos al parque en la mañanita, y el lago estaba nuevamente helado. Así ha estado durante varios días, pero hoy había algo raro... ¡¡Los patos estaban caminando sobre él!! O sea, la capa de hielo ya no es más una fina película, sino que se hizo lo suficientemente gruesa y fuerte como para soportar el peso de estas aves.
Recordé la sensación de quietud extrema y entendí: el mundo, en ese instante de temperatura tan baja (creo que anoche llegó a -7ºC), realmente se detuvo.

viernes, 11 de enero de 2008

Hoy tuvimos un festival por el principio de año en el edificio... Aqui les comparto el mejor momento para mi...
Este ser mitológico se llama shishimai, y aparte de asustar a los niños, se supone que ahuyente la mala suerte y los malos espiritus en el año... Esperemos!
video

jueves, 10 de enero de 2008

El poder de un buen deseo

Tengo una buena amiga, una personita que, a fuerza de buenos tratos y cariños se fue colando en mi vida. Ahora estamos lejos, pero me escribe con frecuencia, aunque yo no le respondo casi nunca. No lo hago por maldad, ni por ser mal agradecida, sino porque sé que seguiremos estando cerca. Es de esas personas bienaventuradas que van iluminando el mundo con su paso, con su sonrisa, que disfrutan saludando, enviando un buen deseo... Es dueña de uno de los mayores tesoros del mundo: la alegría. Y lo sabe. Y lo usa constante y concientemente para hacer feliz a los demás.
Hoy no era precisamente mi mejor día. Fué una mañana clásica de principios de año en las que uno, se para frente al espejo y reconoce que estas fiestas dejaron huella en el cuerpo, que la pancita creció más de lo permisible... Y entonces el cabello no quiere acomodarse -nunca lo hace pero hoy molesta especialmente-, me descubro ojeras, cara de cansancio, mala postura... Respondo mal, con desgano, a los buenos días dichos con cariño... No tengo deseos de salir de casa aunque el sol gloriosamente esté invadiendo el mundo... Me dejo caer, pesadamente, frente a la compu, dispuesta a dejarme arrastrar y de pronto, entre todos los spam y reenvíos encuentro Su mensaje que, incluso antes de abrir, siento lleno de buena vibra. Lo dejo para el final, quiero degustar un poco más todas esas malas sensaciones que, de pronto, se me descubren como algo que ha estado ahí por que así lo he elegido...
Efectivamente, su mensaje -que al fin he abierto- me llena de alegría. Me ha escrito esta buena persona tres líneas solo para decirme que me considera su amiga y que por eso está agradecida. Su luz me llega, me llena... El cuerpo cambia de postura, se endereza, el sol comienza a calentar mis pies, los pulmones se espanden, el cerebro se oxigena y el mundo -literalmente- cambia de color.
Y yo, que hasta ahora había sentido que estaba sola, sin amigas de confidencias, de esas que son, en efecto, curativas, veo mi error... Si, tengo una amiga.
Es más, vuelvo a leer los otros mensajes y descubro que tengo much@s amig@s, que cada cual a su manera me manda su cariño, me dice que sigue pensando en mi aunque yo haya decidido irme al otro lado del universo...
Gracias.

domingo, 6 de enero de 2008

Para entender(nos) un poquito más

En estas fechas, por supuesto, me he estado preguntando de dónde salieron todas estas "tradiciones", de las que los cubanos un buen día prescindimos y hoy, al intentar retomarlas dejándonos arrastrar por el espíritu de otros pueblos (poniendo arbolitos de Navidad en nuestras casas, enviando postales de felicitación, haciendo regalos a los más cercanos, participando en las posadas mexicanas y rompiendo las piñatas -estuve en un par de estas fiestas en México-, celebrando la llegada de los Reyes Magos), nos damos cuenta de que, en realidad, no entendemos nada de lo que está pasando.
Por ejemplo, en estas navidades yo envié cerca de 60 postales en total, a amigos y familiares -lo cual fue un gasto importante de tiempo y de dinero para mi- y, cuando terminé de escribir la útlima, me quedé pensando seriamente para qué había yo hecho todo esto... Al final encontré mi justificación: quiero expresar mi agradecimiento a los que me han brindado su ayuda y su cariño desinteresado en todo este tiempo (por supuesto, ni aunque hubiera tenido toda la fortuna de la tonta de Paris Hilton y la hubiera empleado con éste propósito, creo que nunca hubiera llegado a agradecerle, aunque sea con una simple postal, a todos lo que ha puesto su granito en mi vida). Claro, no dejo de reconocer que es una justificación que vino a cubrir justo a tiempo lo que habría sido un duro reconocimiento: me dejé arrastrar por la corriente.
En el fondo siempre he defendido la idea de que aquellas almas que encontramos en el camino y que realmente tienen una función en nuestro desarrollo, siempre van a estar cerca, incluso si están cruzando los oceános, incluso si no se comunican en mucho tiempo... cuando un día retoman la comunicación lo hacen sin reproches, sin regaños, como si todo el tiempo sin hablarse y la distancia no existiesen, sin necesidad de andar rindiendo pleitesía con postales o felicitaciones en las fechas "señaladas" para hacerlo, ni tener que estar respondiendo reenvíos con mensajitos tiernos, que te aclaran al final: si me lo reenvías, sabré que eres mi amigo. ¡Noooo! Yo, al menos, no necesito de esas pruebas para seguirlos sintiendo cerquita de mi corazón...
Pero bueno, a lo que iba. Encontré en una página del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la explicación de palabras claves de estas fechas como "Navidad", "Papa Noel", "Santos Inocentes" y "Año", y quería ponerlas aquí de modo que a todos aquellos que aún sentimos vacías estas palabras o que no nos conformamos con el sentido consumista que han ganado con el tiempo, descubramos un poco más de su historia que, a la larga, es también la nuestra.

Navidad

Cuando compramos los regalos de Navidad, decoramos el árbol o nos reunimos con la familia alrededor de la cena navideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esas tradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.
La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de Occidente, se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo v, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del ‘niño Dios’ de los cristianos el 6 de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latín nativitas, nativitatis (nacimiento, generación).
En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre, y dejando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.
No se conoce con certeza la razón por la cual se eligió el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña, pero los estudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieran propuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cada día más alto por encima del horizonte.
Una vez que la Iglesia oriental instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus regalos de oro, incienso y mirra.
A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola, que tenían lugar al comienzo del invierno.
Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno.
Y no hay que olvidar que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.
En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales y daban regalos a los niños y a los pobres, en un clima que hoy llamaríamos ‘navideño’ y, a pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana.
Por otra parte, con la llegada de los invasores teutónicos a la Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados.
La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.

Papá Noel

El viejecito de ropas rojas y barba blanca que vemos en vísperas de Navidad en los shoppings de todo el mundo, se ha convertido en ícono cultural de la sociedad de consumo del tercer milenio. El sonriente personaje, que encanta a los niños, fue forjado a lo largo de los últimos diecisiete siglos, basado en la historia de un obispo que vivió en el siglo IV.
La ciudad de Mira, en el antiguo reino de Licia, actual territorio de Turquía, tuvo un prelado llamado Nicolás, célebre por la generosidad que mostró con los niños y con los pobres, y que fue perseguido y encarcelado por el emperador Diocleciano. Con la llegada de Constantino al trono de Bizancio ─ciudad que con él se llamó Constantinopla─, Nicolás quedó en libertad y pudo participar en el Concilio de Nicea (325). A su muerte fue canonizado por la Iglesia católica con el nombre de San Nicolás.
Surgieron entonces innúmeras leyendas sobre milagros realizados por el santo en beneficio de los pobres y de los desamparados. Durante los primeros siglos después de su muerte, San Nicolás se tornó patrono de Rusia y de Grecia, así como de incontables sociedades benéficas y, también, de los niños, de las jóvenes solteras, de los marineros, de los mercaderes y de los prestamistas.
Ya desde el siglo VI se habían venido erigiendo numerosas iglesias dedicadas al santo, pero esta tendencia quedó interrumpida con la Reforma, cuando el culto a San Nicolás desapareció de toda la Europa protestante, excepto de Holanda, donde se lo llamaba Sinterklaas (una forma de San Nicolás en neerlandés).
En Holanda la leyenda de Sinterklaas se fusionó con antiguas historias nórdicas sobre un mítico mago que andaba en un trineo tirado por renos, que premiaba con regalos a los niños buenos y castigaba a los que se portaban mal.
En el siglo XI, mercaderes italianos que pasaban por Mira robaron reliquias de San Nicolás y las llevaron a Bari, con lo que esa ciudad italiana, donde el santo nunca había puesto los pies, se convirtió en centro de devoción y peregrinaje, al punto que hoy es conocido como San Nicolás de Bari.
En el siglo XVII, emigrantes holandeses llevaron la tradición de Sinterklaas a los Estados Unidos, cuyos habitantes anglófonos adaptaron el nombre a Santa Claus, que les resultaba más fácil de pronunciar, y crearon una nueva leyenda, que acabó de cristalizar en el siglo XIX, sobre un anciano alegre y bonachón que en Navidad recorría el mundo en su trineo, distribuyendo regalos.
En los Estados Unidos, Santa Claus se convirtió rápidamente en símbolo de la Navidad, en estímulo de las fantasías infantiles y, sobre todo, en ícono del comercio de regalos navideños, que anualmente moviliza miles de millones de dólares.
Esta tradición no demoró en cruzar nuevamente el Atlántico, ahora remozada, y en extenderse hacia varios países europeos, en algunos de los cuales Santa Claus cambió de nombre. En el Reino Unido se le llamó Father Christmas (papá Navidad); en Francia fue traducido a Père Noël (con el mismo significado), nombre del cual los españoles tradujeron sólo la mitad, para adoptar Papá Noel, que se extendió rápidamente a la América Latina.

Santos Inocentes

En los países católicos se celebra el 28 de diciembre el Día de los Santos Inocentes, en memoria de los recién nacidos que fueron degollados por orden de Herodes con la intención de matar a Jesús, porque se sintió amenazado cuando los arúspices le dijeron que había nacido un rey.

Año

En las primitivas sociedades agrarias, el curso de las estaciones, desde la temporada de la siembra hasta la cosecha anual, revestía una significación mucho más considerable que la de hoy, puesto que era la actividad principal de la comunidad, que trabajaba casi exclusivamente para asegurar la supervivencia de sus miembros.
Los antiguos prestaban especial atención a la época que consideraban el inicio del ciclo, cuando la duración de los días empezaba a aumentar en el hemisferio norte alrededor de la fecha que hoy llamamos 21 de diciembre hasta alcanzar su máxima duración, seis meses más tarde.
El inicio de un nuevo año ha sido desde siempre para los hombres una ocasión de renovar aspiraciones, esperanzas y proyectos, así como una oportunidad de rogar a los dioses un tiempo propicio para sus cosechas.
A ese período de alrededor de 365 días y cuarto, que corresponde a un giro de la Tierra alrededor del Sol, las comunidades prehistóricas indoeuropeas lo llamaron at-no, palabra que dio lugar en latín a annus y en las lenguas romances a año en español, an en francés, ano en portugués, any en catalán y anno en italiano, entre otras.

jueves, 3 de enero de 2008

Primer día del año


Bueno, ya comenzamos el nuevo año. Y yo obtuve varios lindos regalos del primer día. Nos despertamos bien tempranito y con muchísima energía, de modo que nos vestimos, nos montamos en las bicis y nos fuimos a un parque que nos queda cerca para hacer un poco de taichi. En realidad esta práctica es ya una tradición para nosotros, que tratamos de comenzar el año siempre con un ejercicio de la voluntad...
Cuando llegamos al parque recibí una impresión hermosa y que me llenó de alegría: pude presenciar mi primera helada. No nevó, no ha nevado en todo el invierno aunque lo he estado esperando, como dicen los japoneses, "alargando el cuello todo lo posible", pero incluso así todo el parque estaba blanco, el césped blanco, los árboles blancos, el lago cubierto por una fina capa de hielo... ¡Qué lindo! Pocas veces he podido ver algo tan bonito como eso. Y la verdad es que quería compartirlo con ustedes.






Y por último, quería presentarles a uno de nuestros nuevos amigos...




video

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)