jueves, 18 de septiembre de 2008

Pretty Woman

Internet es un mundo maravilloso, sin dudas. Hoy me ha hecho regresar unso 15 años atras.

Buscando otras cosas, encontre por casualidad en Youtube la pelicula Pretty Woman, aquella misma que hizo famosa a Julia Roberts, que nos enamoro a todas de Richard Gere, que nos hizo soñar con la posibilidad de que un dia alguien descubriera la princesa que llevamos dentro... La misma que vi miles de veces cuando era adolescente, sin cansarme, y que aun sigue haciendome saltar las lagrimas... Pues, la encontre en Youtube y me dije: "voy a ver solo un poco, quizas los primeros 5 o 10 minutos", pero es como un vicio, como cuando empiezas a comer helado y sientes que no puedes parar, ni siquiera te lo cuestionas... Fui pulsando uno tras otro los cuadros de video hasta que, hora y media mas tarde, estaba de nuevo -como hace 15 años- llorando y riendome al mismo tiempo y lamentando que la peli fuera tan corta.




En realidad, sucede que no se cuando vuelva a escribir en este diario. No se si mañana regresare por aqui o no lo vuelva a hacer en un buen tiempo, asi que decidi que una manera muy linda de dejarlo en la web seria con un recuerdo tan especial como el que me ha traido esta peli... .

Lo cierto es que mas o menos en la epoca en que vi esta peli por primera vez, comence mi diario de papel... Asi que no es menos justo que ella me acompañe tambien en esta nueva version digital. Ya se que soy una romantica incurable, pero... que le voy a hacer! Espero no perder nunca ese pedacito romantico y adolescente de mi ser.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Cosas no solo de niños...

Romance de Don Gato.
Estaba el señor Don Gato
en silla de oro sentado,
calzando media de seda
y zapatito calado,
cuando llegó la noticia
que había de ser casado
con una gatita rubia
hija de un gato dorado.
Don Gato, con la alegría,
subió a bailar al tejado;
tropezó con la veleta,
y rodando vino abajo;
se rompió siete costillas
y la puntita del rabo.
Ya llaman a los doctores,
sangrador y cirujano;
unos le toman el pulso,
otros le miran el rabo;
todos dicen a una voz:
-¡Muy malo está el Señor Gato!
A la mañana siguiente
ya van todos a enterrarlo.
Los ratones, de contentos,
se visten de colorado;
las gatas se ponen luto;
los gatos capotes pardos,
y los gatitos pequeños
lloraban: ¡miau! ¡miau! ¡miau!
Ya lo llevan a enterrar
por la calle del pescado.
al olor de las sardinas
Don Gato ha resucitado.
Los ratones corren, corren.....
Detrás de ellos corre el Gato.
(Anónimo)
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Si han leido este romance hasta el final es porque seguramente les trajo gratos recuerdos, o les parecio simpatico...
Yo, les soy sincera, no lo conocia. Mi madre nunca lo canto para mi ni tuve en mis manos ningun librito ilustrado con estos versos que jamas entraron en mi mundo personal. Pero ya a estas alturas no me asombra descubrir "nuevas tradiciones" pertenecientes a la cultura de mi pais natal que, por uno u otro motivo, nunca llegaron a mi generacion, aunque -como este romance- si acunaron varias generaciones anteriores.
¿Por que se pierden estas tradiciones?-me pregunto. Intuyo un manejo oscuro de la entropia que los tiempos modernos tienden sobre el mundo, el aplastante avance de multitudes inconcientes, la primacia de medios de comunicacion -como la Radio o la TV- que dictaminan que debe o no estar de moda... Y asi, en lugar de este hermoso e ingenuo romance, en bocas de las novisimas generaciones escuchamos -no sin cierto escalofrio- los ultimos temas del grupo de salsa o de reguetton que se oye a todas horas en las calles...
Sin embargo y por suerte hemos tenido grandes hombres, orgullosos de usar su propia cabeza para pensar, que se han ocupado de investigar y rescatar estas vetas de nuestra cultura, en un intento de inmortalizarlas -como el fragmento que les copio a continuacion-. Lo preocupante es que aun su propia obra yace, intocada, en los empolvados estantes de las bibliotecas.
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"Con bastante amplitud se refiere Fernando Ortiz al romance de Don Gato, bien conocido en Cuba y en Canarias, (...). El autor lo considera como un romancillo del siglo XVIII, siguiendo idéntico criterio que Alejo Carpentier en su valiosa obra La música en Cuba (Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979), cuando dice que "Don Gato es primitivamente un romance francés, contemporáneo de Mambrú, que no figura en ninguna de las recopilaciones primeras de romances españoles. Es un romance de mediados del siglo XVIII, pasado a España en los días del Mambrú". Tras referirse a varias versiones de este romance, encontradas en diferentes países latinoamericanos (particularmente en la República Dominicana), Ortiz fija su atención en una variante localizada en La Palma por Luis Cobiella, que la dio a conocer en su magnífico estudio publicado en la Revista de Historia, de la Universidad de La Laguna (1947, Tomo XIII, pág. 483), sobre el folclore de su isla palmera. Dice Fernando Ortiz: "Otra versión, en este caso sólo la música sin la letra, hemos visto en una breve colección de música popular de las Islas Canarias, pero difiere de la dominicana, por lo que se puede inferir, quizás, que dicho folclórico cuento gatuno se revistió de diferentes melodías al ir saltando por mares y naciones".
(Fragmento tomado del articulo "Relaciones folcloricas Canarias-Cuba" escrito por Elfidio Alonso para La Opinion de Tenerife. El articulo completo se puede leer en el siguiente link: http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2950_5_113083__Opinion-Relaciones-folcloricas-CanariasCuba)

martes, 12 de agosto de 2008

En la piel de otros.

La verdad es que siempre me han gustado las biografias. Cuando era mucho mas jovencita que ahora :) me cayo entre las manos una biografia de Fouche escrita por Stephan Sweig, y quede fascinada. Desde entonces todo lo que encuentro de este genero es bien recibido, y leido con ansias.
Las biografias, a diferencia de la historia que solo te ofrece un vistazo a vuelo de pajaro sobre un mundo que fue y ya no es, te permiten meterte en la piel de alguien y vivir una epoca desde adentro. Puedes vibrar con el personaje, descubrir sus rutinas diarias, conocer nuevas ciudades, recorrer las calles a su paso, aprender como maneja sus relaciones, sonrojarte ante la primera declaracion de amor, indignarte con su furia ante las injusticias... En fin, puedes vivir otra vida a plenitud, pero en un sentido diferente al que se experimenta en el cine. Alli puedes identificarte con el personaje, pero desde el mismo momento en que su rostro esta bien definido en la pantalla y no puedes colorearlo - y rellenarle las mejillas- a tu gusto, la vivencia no deja de tener un cierto toque de alienacion.
Las novelas, incluso las historicas, te dan el gusto de recrear los personajes a tu conveniencia, sintiendote co-creador de la obra -aqui es donde agradezco que autores como J.K. Rowling le devuelvan la magia a los volumenes impresos-, pero nunca dejas de sentir la ficcion detras de las lineas. Y esto es apasionante mas, en comparacion con las biografias -las bien escritas, claro esta- donde la veracidad del personaje no te deja lugar a dudas y solo puedes dejarte envolver por su aura, es en cierto sentido limitante si lo que se busca con la lectura es revivir el pasado, conocer etapas ya idas en las que el hombre vivio de forma diferente a la actualidad, en las que tuvo que enfrentar el mundo y sus retos con muchos menos recursos que aquellos con los que hoy contamos.
Por eso creo que lo mejor, antes de sentarse a ver una peli o leer un libro, es tener claro que se quiere encontrar en esas horas que dedicaremos a estos placeres. De otro modo, mejor seria que perdieran su tiempo sentados frente a la TV, dejandose drenar el cerebro por lo que otro ha escogido para ustedes.
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Y claro que estoy leyendo una biografia, y de las mejores que he encontrado en mucho tiempo. Estoy devorando la vida de Virginia Woolf, contada magistralmente por James King... Ya les contare sobre esto cuando avance mas en la lectura.

lunes, 11 de agosto de 2008

Las telenovelas no siempre hacen perder el tiempo.

Ayer estuve hasta tarde viendo una novela japonesa en TV. La verdad, no es la primera vez que me siento a ver este tipo de programas. Cuando ya terminamos todos los deberes del dia, nos sentamos un rato frente a la tele -sin importar que este en pantalla-, en parte para refrescar de lecturas y estudios, en parte para tratar de entender este idioma tan dificil (y tambien un poco de ingles, porque para ser completamente honestos tengo que decir que se pasan un poco los japoneses en cuanto a gusto por el ingles se trata, poniendo todo tipo de peliculas y series televisivas -ninguna inglesa, todas americanas- y dandole muchos mas espacios a las lecciones de este idioma que a ninguna otra).
Pero, volviendo al tema, la telenovela de ayer era japonesa, aunque por la forma de vestir y los escenarios hubiera podido asegurar que era americana. El tema era clasico de punta a cabo: la muchacha pobre, objeto de burlas en la escuela por el resto de los estudiantes (mucho mas ricos que ella), enamorada en secreto de uno de los mas populares y bien posicionados partidos por el que suspiraban todas las demas niñitas ricas. El desarrollo, aristotelico hasta la medula, cuenta como el muchacho poco a poco se va dando cuenta de la existencia de ella hasta que finalmente -peleas con otro niñito bien por el medio- terminan en una relacion.
El vestuario era por completo occidental, ostentoso y con un exceso de joyas todo el tiempo en una exhibicion de mal gusto muy alejado de la tradicional cultura japonesa, uno de cuyos valores siempre ha sido la humildad. Lo mismo puedo contarles de los escenarios: mansiones con enormes habitaciones, piscinas, terrazas (ni asomo de la vanagloriada austeridad de las casas de te). Ninguno de los protagonistas iba en un auto menor a una limousina y todos sin excepcion ponian reparos antes de entrar a un cafe comun o al comprar aunque fuera un dulce en una tienda en plena calle.
Como les digo, clasico tema de telenovela -al menos en mi pais vimos varias lo mismo cubanas que brasileñas que seguian esta misma linea.
Lo unico raro -para mi- en todo esto era que la trama se desarrollaba en Japon, la escuela era muy parecida a la Universidad de Tokyo, las citas eran en los lugares mas populosos de la ciudad... Y lo considero raro porque hasta ahora Japon habia permanecido fuera de este tipo de diferencias sociales -por lo menos en apariencia. Todos crecian a la par, todos tenian casi el mismo poder adquisitivo... ¿Que paso entonces? De pronto aparece una telenovela para jovencitos donde plantean abiertamente este tipo de problemas, lo cual es una alerta enorme y me aterriza en una realidad muy diferente de la que creia vivir.
En mi experiencia, pasear por cualquier calle de cualquier ciudad japonesa (por alejada del centro que este) era como estar caminando dentro de una pelicula. Todas las personas van elegantemente vestidas, cada una de las piezas de ropa que traen puestas puede costar mas de lo que ganaba yo trabajando en Mexico un mes entero, y las bolsas que usan me costarian todo el salario de un año!! Si alguna diferencia palpable veia yo no era entre japoneses, sino entre japoneses y extranjeros. Pero parece que lo que uno alcanza a ver no reporta ni el minimo de lo que existe realmente.
En todo caso, dedicar mi tiempo a ver esta novelita con jovencitas chillonas y jovencitos groseros, hijitos de quien-sabe-que-apoderado que tienen todo el dinero del mundo en sus tarjetas de credito para gastar en cualquier tonteria, me dejo alguna enseñanza.
En las calles japonesas todos son diligentes y trabajadores, amables en extremo, sin importar la edad o el sexo, pero poco a poco se han ido contagiando con el resto del mundo y cada vez encuentras menos expresiones inteligentes. En TV aparecen cada vez mas "talentos" -asi les llaman- cuyas habilidades consisten en la medida exagerada de sus pechos o, como la que esta en el bombo ultimamente, en la capacidad de tragar diez platos de comida sin que su abdomen aumente ni un centimetro. Eso si, todos a la ultima moda y mientras mas raras y rebuscada sus combinaciones, mejor.
Siempre me he preguntado que hay detras de esos -cada vez mas frecuentes- ojitos maquillados con pestañas postizas y expresion perdida, que hay bajo esos cabellos de colores. Una posible respuesta habia sido "el vacio", pero ayer -gracias a esta telenovela que, lejos de hacerles ver al grupo generacional al que va dirigida que ese tipo de diferencias sociales no son para nada importantes y son, por el contrario, hasta execrables, provoca una especie de histeria colectiva cada vez que sus protagonistas aparecen en publico- pude ver que no, que no han logrado precisamente la maxima aspiracion de quienes buscan trascender esta existencia burda. Y no me gusto lo que vi.

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No obstante, vale la pena aclarar que, incluso con todo esto, en mi opinion los problemas a los que se enfrenta el comun de los japoneses -un estudiante, por ejemplo, puede hacer un trabajo a medio tiempo durante uno o dos meses y con lo que gane comprarse una computadora ultra moderna o pagarse un viaje de 15 dias o un mes a Europa- son mucho menores a los del resto del mundo.

sábado, 9 de agosto de 2008

Como disfrutar -en grande- de un buen te.

Las mesas buffet o las barras de bebidas gratis o con tarifa fija funcionan, creo yo, basandose en la idea de que en general los comensales no pueden consumir mas de lo que realmente han pagado y, por lo tanto, al final del dia, habra ganancias mas que perdidas en las cuentas.
Lo que siempre he pensado es que ese no es un sistema ideado precisamente para los cubanos. Las poquisimas veces que me he visto -y a mis acompañantes- frente a una de esas mesas o barras, hemos comido y bebido tanto y tan a gusto que seguramente ese dia, al cierre, las cuentas han estado rozando los numeros rojos.
En Kyoto, por ejemplo, en el hotelito que solemos usar para pernoctar por su bajo costo y buena ubicacion, el desayuno ofrece en mesa buffet dos opciones: desayuno occidental (tostadas, huevo, bacon, cereal con leche, jugos...) y desayuno tradicional japones (arroz, pescado, sopa, vegetales, huevo revuelto, te...). Estoy completamente segura de que los muchachos que fungen como camareros ya nos reconocen entre los tantos clientes que deben tener, porque quizas somos los unicos que, luego de comer el desayuno occidental, nos damos una vueltecita -y hasta dos- por la mesa del tradicional tambien. Es que son tan sabrosos!!
Pues hace unos dias, en Tokyo, descubrimos en una de las cafeterias de la cadena Jonathan's que ofrecen barra de bebidas no alcoholicas con auto-servicio por la muy modica cantidad de 253 yenes (esto equivale a unos 2 dolares y es menos que lo que cuesta un simple cafe americano o una taza de te en cualquier otro lugar). Afortunadamente para los dueños de la cadena, no tenemos uno de sus establecimientos cerca de casa y, para colmo, cada vez vamos con menos frecuencia a Tokyo (la gran ciudad con todos sus carros, aglomeraciones, rascacielos, etc., ha llegado a provocarnos grandes deseos de quedarnos tranquilitos en nuestra pequeña Tsukuba en la que, por suerte, no hay nada de eso), porque encontramos un te verde entre la oferta que nos encanto!
No les voy a aburrir hoy con mis cuentos. Los dejo con las fotos que tome en el lugar de los hechos. Ellas les contaran mejor que mil palabras lo sucedido ese dia.

Jonathan's por dentro:











La barra de bebidas, de izquierda a derecha: refrescos, jugos, tes, cafes.


La barra de Te, nuestro objetivo.























Esperamos unos minutos para que el te nos de lo mejor de si:























El conveniente sistema del tea-maker: Se quita la tapa...























Se saca el filtro:
























Se coloca en la tapa (diseñada para eso):
























Y se disfruta... nunca mejor que con una buena lectura!

¡No nos culpen si el te estaba tan sabroso!

miércoles, 30 de julio de 2008

Por los caminos de Anne.

A pesar de haber terminado el libro hace unos días, he tardado en sacarme de la cabeza todas las aventuras de Anne o sus interminables parrafadas. Sigo metida en su mundo, sonriendo a ratos por el recuerdo de algún que otro pasaje que me vuelve a la memoria, como si se tratara de un recuerdo propio…
Por eso, decidí buscar en Internet algo sobre ella y encontré mucho más de lo que esperaba. Por supuesto, sus historias ya han sido llevadas al cine y a la TV en varias ocasiones –la serie televisiva la pueden encontrar integra en You Tube-, y es motivo casi de culto entre las angloparlantes que tuvieron la grandísima suerte de tener sus libros como lectura básica desde la adolescencia.
La historia de Anne se desarrolla en Avonlea, un pueblo perdido en los terrenos de la isla del Príncipe Edward, en Canadá. Y hasta allá me llegue yo, gracias a la magia de Internet, llena de curiosidad por ver aquellos parajes que tan bien son descritos en estas paginas. Allí están y siguen siendo tan idílicos como eran seguramente a principios del siglo XX cuando Anne daba sus primeros pasos en ellos, deslumbrada por la portentosa naturaleza que lograba dejarla sin palabras, que llegaba a retar los limites de su imaginación.
Pero, aunque me hubiera conformado con ver las verdes colinas, el Lago de las Aguas Centelleantes, la Vereda de los Amantes o el Blanco Camino de las Delicias, había mas –muchas mas- imágenes con que regalar mi vista y mi alma, cautivada ya por ese paraíso. Green Gables, la legendaria casa en la que Marilla logro orientar por buen camino a la huérfana Anne, aun se yergue en el campo rodeada por su blanca cerquita de madera, exhibiendo sus bien cuidadas macetas llenas de flores junto al porche. Es mas, pude entrar incluso a la cocina en la que Anne aprendió que un pastel no puede lograrse si no le ponemos harina, y –por si fuera poco- pude pasearme por la habitación que albergo sus sueños, tal y como era cuando ella la usaba: con un empapelado de pequeñas flores, cortinitas en la ventana, la cama de fierro y el tocador pasado de moda…
Ya estaba yo casi respirando el perfume de los manzanos en flor que tanto gustaban a mi heroína, cuando de pronto detuve en seco todas mis ensoñaciones para preguntarme en que momento esta niña dejo de ser un personaje ficticio –evidentemente no solo en mi imaginación. ¿Cómo afirmar que Anne no es real si comparto sus recuerdos, si he visto su casa, sus cosas? La frontera entre lo real y lo imaginario, si es que aun existe, se ha vuelto demasiado débil frente a mis ojos. (Para mi tranquilidad, comparto una locura colectiva: hay miles de personas que van hasta aquel lugar que ahora es un museo, con el mismo espíritu con que se visita la casa natal de algún poeta o pintor famoso.)

martes, 29 de julio de 2008

Anne of Green Gables

Si yo hubiera conocido a una chica como Anne Shirley, de seguro hubiera sido su mejor amiga. Es del tipo de persona que yo tuviera siempre a mi lado, para compartir experiencias, para llenarme de su optimismo, para prestarnos libros y luego sentarnos a soñar con los imaginarios mundos que descubrimos en ellos.
Nunca me burlaría de su cabello rojo ni de sus mejillas llenas de pecas. No tendría tiempo de hacerlo seguramente, inmersa en el brillante universo que –de fallar mi imaginación- ella tejería para mi.
Por supuesto que seria la primera en formar parte de su Club de Historias, y escribiríamos todas las semanas una historia diferente, para luego leerla en voz alta y llorar o reír según fuera el caso.
Y, ¡que hermosas representaciones haríamos de los clásicos románticos! Yo no temería tumbarme en un bote, imaginando que soy Lady Elaine, y dejarme llevar río abajo hasta llegar a Camelot, solo si ella estuviera en la otra orilla esperando para rescatarme.
Podría pasar tardes enteras escuchándola hablar hasta el agotamiento, tumbadas en el césped de una colina de cara al cielo, o estudiando juntas para los exámenes, porque de seguro compartiríamos las mismas ambiciones de conocimiento.
Entendería la congoja de su corazoncito cuando los adultos quieran separarla de sus amigas, llamándola huérfana-salida-sabrá-dios-de-donde, porque a mi misma alguna vez me denominaron “amiga no muy bien escogida” por ser una chiquilla-salida-de-un-solar.
Mis vestidos, como los de ella, serian hechos amorosamente en casa, y no confeccionados por los mejores diseñadores; y ni el destello de los diamantes podría eclipsar el deleite de sentirnos como reinas al contemplar el mar –todo plata y sombras y visiones de cosas desconocidas
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“¡Que espléndido día! – dijo Anne, inspirando largamente - ¿No es ya excelente estar vivos en un día como este? Me compadezco de aquellos que no han nacido aun, porque no pueden verlo. Ellos seguramente tendrán buenos días, por supuesto, pero nunca podrán tener este. Y es aun mas esplendido tener un camino tan hermoso para ir a la escuela, ¿no crees?”
***
No, querida Anne. Yo me compadezco de aquellos que no te conocen aun, de aquellos que no han tenido mi suerte de encontrar un espíritu afín.

sábado, 26 de julio de 2008

Desagravio

Hace dias que no escribo nada, y no creo que por ahora lo pueda hacer. Sigo leyendo mucho y, como estoy fascinada con lo que leo, no tengo cabeza para hilvanar ideas propias ni ajenas...
Asi que, en desagravio, los dejo por esta vez con algo que un amigo nos regalo en un muy buen dia. Son unos mandamientos escritos por el Sr. Gurdjieff. Estoy segura de que si pudieramos vivir de acuerdo con ellos, o al menos con algunos pocos de ellos, nuestra calidad de vida aumentaria considerablemente.
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1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que
piensas,sientes, deseas y haces.

2. Termina siempre lo que comenzaste.

3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.

4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.

5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.

6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.

7. Ordena lo que has desordenado.

8. Aprende a recibir, agradece cada don.

9. Cesa de autodefinirte.

10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.

11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.

12. No desees ser imitado.

13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.

14. No ocupes demasiado espacio.

15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.

16. Si no la tienes, imita la fe.

17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.

18. No te apropies de nada ni de nadie.

19. Reparte equitativamente.

20. No seduzcas.

21. Come y duerme lo estrictamente necesario.

22. No hables de tus problemas personales.

23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.

24. No establezcas amistades inútiles.

25. No sigas modas.

26. No te vendas.

27. Respeta los contratos que has firmado.

28. Sé puntual.

29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.

30. Habla sólo lo necesario.

31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.

32. Nunca amenaces.

33. Realiza tus promesas.

34. En una discusión ponte en el lugar del otro.

35. Admite que alguien te supere.

36. No elimines, sino transforma.

37. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla.

38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.

39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.

40. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.

41. Transforma tu orgullo en dignidad.

42. Transforma tu cólera en creatividad.

43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.

44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.

45. Transforma tu odio en caridad.

46. No te alabes ni te insultes.

47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.

48. No te quejes.

49. Desarrolla tu imaginación.

50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.

51. Paga los servicios que te dan.

52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.

53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.

54. No trates de distinguirte por tu apariencia.

55. Nunca contradigas, sólo calla.

56. No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.

57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.

58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.

59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.

60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.

61. No conserves objetos inútiles.

62. No te adornes con ideas ajenas.

63. No te fotografíes junto a personajes famosos.

64. No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.

65. Nunca te definas por lo que posees.

66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.

67. Acepta que nada es tuyo.

68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.

69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.

70. No mires con disimulo, mira fijamente.

71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.

72. En el lugar en que habites consagra siempre un sitio a lo sagrado.

73. Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.

74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.

75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.

76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.

77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.

78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.

79. No te jactes de aventuras amorosas.

80. No te vanaglories de tus debilidades.

81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.

82. Obtén para repartir.

83. Si estás meditando y llega un diablo, pon ese diablo a meditar...

jueves, 17 de julio de 2008

Truman en Cuba

“Marshall, The title story is a delightful one, but I offer you this for the last story in the collection: “A Christmas Memory”. Thanks for making a new Christmas Memory with me. Love, Jude. (12/99)” 

Sin embargo, Marshall olvidó pronto su regalo, y quién sabe cómo este ejemplar dedicado de Breakfast at Tiffany’s and Three Stories vino a parar casi diez años después a la biblioteca del edificio donde vivo –que se ha convertido en los últimos tiempos en una de mis fuentes favoritas donde voy buscando saciar mi sed de “clásicos ligeros” que, por una u otra razón, nunca llegué a leer hasta ahora. Allí lo encontré –porque si buscas con empeño entre todos los títulos insulsos, tétricos, tremendistas o románticos que se alinean en sus estantes, algo bueno hallarás de seguro- y, aunque tuvo que esperar su turno en la fila de pendientes a leer, al fin y para mi infinito deleite, cayó entre mis manos. 

Nunca había leído antes nada de Truman Capote, ni siquiera tenía referencias de qué tan bien o mal había escrito, pero recordaba que bajo ese mismo título (Breakfast…) existe una película de 1961 –que aun no he visto- protagonizada por Audrey Hepburn. Y esto sí era para mí una excelente carta de recomendación. No soy crítica de cine, por lo tanto no puedo opinar profesionalmente sobre la actuación de Audrey, pero lo cierto es que lo que he visto de ella siempre me ha parecido muy refrescante, y su perenne elegancia no dejó nunca de cautivarme. “Si puedo imaginar a Audrey actuando bajo los parlamentos del personaje de este libro, de seguro lo voy a disfrutar”. 

Y no me sentí decepcionada en lo más mínimo. Audrey revoloteó incansablemente para mí por entre las páginas mientras me duró la lectura de esta novela corta –mas corta de lo que hubiera deseado-, en la que ni una palabra estaba fuera de lugar… Y no siendo, afortunadamente, el único texto dentro de este ejemplar, retomé un viejo “mal-hábito” de mi infancia –que llevó a mi padre, mi proveedor oficial de libros, a comprarme cada vez ediciones más y más gruesas en un intento de que lograran demorarme un poco más en su lectura antes de que me levantara del asiento y reclamara un nuevo texto para devorar- y me senté, con una taza de té delante (de niña solía comerme todo un paquete de galletitas dulces), a leer sin detenerme apenas ni un instante hasta que hube terminado el libro. 

Guiada por la tierna dedicatoria de Jude, me sentí tentada a leer a continuación la última historia del libro, pero decidí que sería mejor no saltarme nada, ir paso por paso, porque en definitiva intuía que no encontraría allí nada que pudiera desencantarme. Sin embargo, a medida que avanzaba en las páginas de House of Flowers comencé a sentirme ligeramente molesta y sorprendida. No es que estuviese mal escrito el cuento, al contrario, es que logró meterme tan a fondo en el ambiente que cuando mi esposo me preguntó qué tal el cuento, mi respuesta fue: “Truman debió haber conocido alguna vez el campo cubano”. 

La pequeñísima referencia en Breakfast… a la Cuba pre-revolucionaria, como un lugar de divertimento ideal para pasar un fin de semana de vacaciones, se había convertido para mi sorpresa en el propio trasfondo de este nuevo cuento. La pobre Ottilie de Port-au-Prince oscilaba en mi imaginación entre lo que pudo haber sido Haití y mis propios recuerdos del campo de mi país. Su vida en un bohío, con una suegra brujera que gustaba de ponerle cabezas de gatos entre sus pertenencias más queridas a modo de hechizos, conviviendo con aparecidos y con un marido machista que la dejaba sola en casa por días enteros –a quien conoció además en una pelea de gallos-, podía haber transcurrido perfectamente cerca de la villa de Puerto Príncipe, uno de los primeros asentamientos españoles en Cuba (¡y luego se aparece García-Márquez con su “realismo mágico”!) 

Llegué al final del cuento solo por la magistralidad de sus líneas. No fueron buenos recuerdos los evocados entonces, no era lo mejor de mi nación lo que veía allí reflejado pero estaba muy bien matizado por la ingenuidad de la protagonista que, en contraste con la Holly-Audrey vestida por Givenchy, se ponía sus únicos zapatitos de raso como muestra de la alegría que hacia bailar su alma enamorada. 

La siguiente historia, A Diamond Guitar, llegó al colmo de las evocaciones: el personaje secundario que logra desestabilizar la bien montada rutina de un viejo condenado a pasar el resto de sus días en prisión era nada más y nada menos que un mentiroso, calculador y soñador emigrante ¡cubano! “Esto ya pasa de castaño oscuro”-rescaté el viejo dicho de mi madre, y me metí en Internet para averiguar algo de este Truman, cuyo apellido “Capote” ya me resultaba sospechoso. 

Pero lo que encontré -aquel rostro perturbado, su lista de éxitos y escándalos constantes, su historia de depresiones y muerte por sobredosis- no me hablaba en lo absoluto de la vitalidad de sus palabras ni de la cuidadosa exquisitez de su estilo. Otra falsa creencia que se rompe en pedazos para mí, que siempre había pensado que un espíritu tan desorientado nunca podría dar buenos frutos. El misterio de la cubanidad de sus textos quedó, por el contrario, despejado. Su padrastro, de quien toma el apellido y a cuyo lado seguramente paso varios años, era mi coterráneo. 

En el último cuento, A Christmas Memory, no había ni un soplo de cubanía. Los personajes eran arquetipos, la vieja pobre y el niño huérfano, pensados expresamente para mover la sensibilidad del lector, y Truman los usa a conciencia, presentándote sus facetas más gastadas, las mismas que Hollywood explota en cada producción. Lo supe en cuanto comencé a leerlo, pero ya estaba yo misma tan dolida –tantos altibajos y cambios bruscos dejan, sin falta, sus huellas- que me dejé llevar por los predecibles pasajes de la historia y no pude evitar llorar a mares por todo lo que se me había removido dentro.
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Volví entonces a las fotos del autor en Internet: Truman perturbado, Truman bailando con Marilyn, Truman con un habano en la mano, Truman afeminado, Truman sarcástico, Truman abanicándose al lado de una lámpara –quizás de Tiffany… Pero ahora me fijé un poco más y en sus ojos pude ver por fin al autor de este libro que ahora yace en mi mesa, sin que aun haya decidido si lo devuelvo o no a su estante…

sábado, 12 de julio de 2008

Moda, tradicion y consumismo en Japon

El tema de cómo visten los japoneses, en especial las mujeres, es un tanto peliagudo. A veces he mencionado algo sobre esto en otros textos, pero como mi apreciación ha ido cambiando nunca me he atrevido a ahondar en el asunto. Este es un intento inicial de acercamiento.
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Mi primera impresión cuando llegue aquí fue que la elegancia es una constante en cualquier lugar a donde vayas. Mientras los hombres visten de traje a toda hora, las mujeres que trabajan –la mayoría- también van con traje sastre y calzado con tacones. Nunca los vas a ver desarreglados: cada cabello esta siempre en su lugar; los zapatos y las bolsas relucientes; la ropa impecablemente limpia y sin una sola arruguita; los accesorios, abundantes.
Los hombres –en temas como este siempre es mas fácil hablar de ellos en primera instancia- en días laborales y como tendencia general son mas bien sobrios en el vestir, pero esto se flexibiliza bastante de acuerdo a la libertad individual de cada uno. Así pues, puedes encontrar quienes combinan su traje con calzado de punta fina; otros que llevan una atrevida mezcla de colores –aunque siempre discretos-, y hasta aquellos que cambian el clásico portafolio por bolsas de diferentes tipos, que podrían considerarse incluso femeninas. (En las tiendas, el límite entre las bolsas de mujer y las de hombre no queda para nada claro).
Cuando andan de descanso es otra cosa completamente diferente. Cada cual viste a su aire y no es posible definir una tendencia especifica en la ropa masculina. Los hay que van en jeans –rotos, nuevos, pintados, con accesorios de metal, ajustados…-, sandalias o calzado deportivo, camisas amplias cubriendo casi siempre uno o dos pullovers de colores… Como en todas partes, digo yo, aunque con las peculiaridades de este lugar y su clima en específico.
Sin embargo, algo que salta a la vista inmediatamente es la falta de competitividad entre ellos. Visten cada cual a su forma, con lo que les gusta y con aquello que les es cómodo, pero –evidentemente- no se comparan mucho con los demás, no compiten para resaltar… como lo hacen constantemente las mujeres.
En ellas no hay límites para la imaginación a la hora de vestir. Se ponen capas sobre capas de ropa –incluso en verano- y si tienen algún objetivo para esto yo aun no lo he podido descubrir. No todas, lamentablemente, pero muchas tienen bastante buen tino en combinar todas las prendas que esta moda necesita. Usan varias blusitas ligeras, unas sobre otras, de las que solo alcanzas a ver algún detallito, como los tirantes y alguna cinta o encaje, y sobre ella generalmente una túnica –cuyos modelos van desde la simple tipo hindú hasta las estilo retro con el talle ajustado a la cadera y grandes lazos satinados- gruesa o ligera de acuerdo a la temporada, y aun sobre ella alguna chaqueta; todo combinado con unos pantalones ajustados, sombrero, medias, calzado y cartera; mas las bufandas, abrigos y guantes en invierno, las sombrillas en temporada de lluvia; las gafas en el verano… La lista, en fin, podría ser interminable.
Cuando uso la palabra “combinado”, no dejo de sentirme un poco extraña. He tenido que admitir que sus parámetros de combinación de colores, estampados y estilo superan por mucho a los míos. He aprendido a ver como algo “normal” tantas piezas de ropa juntas –y convencerme de que no corren riesgo de asfixia llevándolas-, y que hay colores que, contra todo pronostico, es posible llevar juntos en un solo atuendo, aunque a veces no hay modo de explicar porque lleva una muchacha unos zapatos de un color verde brillante cuando el resto de su “outfit” oscila entre el rojo y el violeta, con algunas notas de negro.
A pesar de lo que podría pensarse, todo lo anterior cuando se ve en conjunto, cubriendo la imposible delgadez de las japonesas, no deja de ser agradable a la vista. Todas las piezas que llevan (también cada pequeño elemento que portan en sus bolsas) son invariablemente hermosas. Todas tienen algún detalle que las hace especiales e, incluso, únicas. Y este pueblo tiene arte para lograr que lo incombinable –dentro de mis parámetros- combine.
Tratando de explicarme este “detalle” que no es fácilmente asimilable por el ojo occidental –como he podido comprobar cuando alguna extranjera trata de imitar el “estilo” japonés en el vestir, casi nunca con buenos resultados-, he llegado a una primera conclusión: se trata de una percepción muy particular desarrollada a nivel nacional durante mucho tiempo, en todos los siglos de su historia cultural.
Y pienso esto basándome en lo que he podido ver de la vestimenta tradicional: los lujosos kimonos de sedas de colores y diseños tan diversos, que van acompañados por un obi o cinturón grueso cuyos colores y estampados, que difieren por completo con los del kimono, combinan con este de una manera muy peculiar, y bajo los cuales se usan no pocas túnicas ligeras, unas para recoger el sudor, otras para lograr un fondo neutro y que asoman solo un tantito por el cuello del kimono, y sobre todo esto una capa que los protege del frío cuando es necesario. Un ejemplo extremo de esto es el atuendo que tradicionalmente usan los Emperadores en su boda, y que consta como mínimo de siete capas visibles de kimonos, cada uno de un color diferente, cada uno con un significado místico diferente, cada uno con una función imprescindible.
Habría mucho que investigar en este tema. Hubo un fenómeno, por ejemplo, que se desarrollo en el periodo Edo (1603-1867) denominado “el arte de la belleza oculta”, y que tenia varias manifestaciones interesantes, como llevar colores intensos en el reverso de las capas de colores oscuros. Nadie mas que el que las portaba sabia de este “color oculto”. No era visible por lo general a ojos ajenos. Era una especie de belleza para la contemplación y el disfrute personal, no para compartir. Otra variante de este estilo de Edo, era que un tejido a simple vista de color uniforme, al ser observado con detenimiento revelaba una riqueza de matices y hasta de diseño que quedaba oculta por una especie de “ilusión óptica” a pocos metros de distancia.
Este estilo ha llegado hasta hoy, aplicado en los usos mas cotidianos. Un amigo nos mostró una vez el reverso del reloj que llevaba puesto en la muñeca. Estaba por completo cubierto con una tela roja muy bonita que, al tiempo que lo protegía contra el sudor, lo convertía en un accesorio muy interesante. Sin embargo, quedaba oculta a la vista. Y supongo que sea este mismo fenómeno el que este detrás de todas las cositas que ocultan las muchachas en sus bolsas: celulares con incrustaciones de piedritas brillantes, libretitas con forros de seda bordada, bolígrafos con colgantes dorados cuya tinta es de un color original y centelleante…
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Con todo lo anterior, como se imaginaran, salir de compras en Japón puede llegar a convertirse en una pesadilla. En cada centro comercial se alinean miles de tienditas pequeñas cada una con ofertas diferentes, sin repetir ni uno solo de los artículos de la tienda vecina. Y todo, absolutamente todo, es muy bonito y de muy buena calidad. Allí donde hay tanta variedad es muy difícil escoger algo. Puedes estar horas caminando de un establecimiento al otro, mirando cada una de las ofertas, sin decidirte a comprar nada. El cerebro –les juro- pasa del asombro al agotamiento por tantas impresiones recibidas y termina bloqueándose.
Un dato curioso sobre este punto es que han pasado por TV varios programas en los que estudian las reacciones de los consumidores. Han colocado cámaras ocultas en ciertas tiendas y comprobado que, en aquellas en las que se expone una mayor cantidad de productos, la mayoría de los clientes salen sin haber comprado nada. También han hecho encuestas para intentar comprender por que se venden unos productos y otros no, y han llegado a la conclusión de que no hay mucho que concluir en este tema: las mujeres, que son por lo general las que van de compra, cambian de parecer instantáneamente y, aunque van a las tiendas con una idea preconcebida de lo que necesitan, terminan comprando las rebajas, lo que compro una amiga, o el ultimo modelito de lo que sea que se haya puesto de moda.
El consumismo es una epidemia peligrosa y, a menos que seas alguien muy particular que no se deja tentar fácilmente, hay que estar muy atento para no caer atrapado en sus redes. El mercado te crea necesidades que nunca has tenido y ni siquiera habías notado que lo eran, y te pone al alcance el articulo pensado para satisfacerlas. No solo eso, sino que te da a escoger entre una gama de formas y colores del mismo producto…
Mi primer choque con este mundo fue en México, donde por primera vez en mi vida pude pararme frente a un stand de 50 tipos diferentes de shampoo y encontrar el adecuado para mi tipo de cabello. Esto me costo tiempo, por supuesto, y conozco casos en los que ha costado incluso ataques de pánico..
En México aprendí no solo a apreciar y defender mi derecho a la elección, sino también a valorar altamente el hecho de estar entre los afortunados con acceso a ese mundo. Mi relación con los objetos cambio: cada cosa que me rodeaba había sido escogida con sumo cuidado –esa en particular y no otra- para formar parte de mi entorno, y esto ya le aportaba un cierto hálito, una cierta “personalidad”.
La posibilidad de escoger –y no conformarte con lo que otro escoja por ti-, como entendí mucho mas tarde, te brinda una perspectiva de ti mismo como ser humano que de otra forma no conocerías. Te desarrolla en cierta medida y en una dirección que, por humana, es también muy valida.
Para mi es este un tema interesante y no dejo de preguntarme, habiendo nacido en un país en el que no es precisamente variedad lo que encuentras en las tiendas y conociendo la escasez extrema que viven tantos pueblos en el mundo, si acaso este exceso de ofertas que llega a embotar tu capacidad racional, que es a fin de cuentas lo que te coloca en la cumbre de la pirámide evolutiva, es realmente necesario.

viernes, 4 de julio de 2008

Errar es de humanos, reconocerlo...

Pues, hacia mucho rato ya que no les hacia ninguna “reseña” literaria, pero no ha sido por falta de lectura, todo lo contrario. He estado leyendo bastante y de la mejor literatura. Por mis ojos –o mis oídos- han pasado ya varias obras de Dostoievski y de Tolstoi, aquellos clásicos rusos que siempre habían estado ocultos para mi tras un velo circunstancial-socio-cultural que me susurraba, al acercarme accidentalmente a alguno de estos ejemplares, que esa lectura era cosa de viejos, literatura ya caduca... (falsos conceptos con pretensión de valores implantados en mi espíritu a tan temprana edad, o provenientes de “amigos” en algún momento tan cercanos, que nunca me había detenido a cuestionar su veracidad, dándolos por una adquisición propia y voluntaria).
Lo cierto es que he descubierto, para mi bien y gracias sobre todo a mi esposo, que estaba completamente equivocada. Sin embargo, considero que descubrir a maestros de esta talla –cuyos nombres flotan a nuestro alrededor perennemente sin que se haga necesaria una indicación al respecto- es un tema muy personal, en el que nadie que no sea a su vez un genio o un conocedor a fondo del tema puede intentar influir o terminara provocando el efecto contrario al deseado.
Este es precisamente el peligro al que se somete el lector de The Jane Austen Book Club, obra de la autora-de-bestsellers-con-ventas-millonarias Karen Joy Fowler. Un lomo con este titulo tan sugerente –para mi, admiradora de Austen-, escrito además en letras doradas sobre un fondo rosa, no podía pasar desapercibido entre el resto de los bien alineados libros de la biblioteca del edificio en que vivimos. Lo tome inmediatamente y ya en el elevador camino a mi departamento iba leyendo las primeras líneas.
La idea me cautivo: seis personas completamente diferentes, cuyo único enlace real es su gusto por los libros de Jane Austen, se reúnen una vez al mes para comentar cada vez una de sus novelas. Cada personaje tiene algo en común con una de las obras, y la autora intenta narrarte ambas historias a la vez, entrelazándolas de cierta forma y encontrando paralelos entre ellas. (La idea de la trama, como les digo, es tan interesante que incluso un director de cine se sintió movido a llevar este libro a la gran pantalla.) Algo así, ligero pero con trasfondo sólido, era justamente lo que yo andaba necesitando leer en esos momentos, pensé y me sumergí inmediatamente en su lectura.
Dos días después, intercambiando impresiones con mi esposo, le comento que el libro, en realidad, no me parece del todo bien escrito, un poco incoherente a veces, con personajes flojos llenos de conflictos –para nada existenciales- que les dan ese tono exasperante tan de moda últimamente, y muy pocas (poquísimas) referencias reales a los libros de la Austen. “Pero dejemos que se desarrolle un poco - dije, dándome ánimos a mi misma-, apenas esta comenzando”.
En pocas páginas se me desdibujo la primera referencia que da la autora sobre dos de los personajes principales, dos mujeres (una soltera y otra a punto de divorciarse) que recién entraban en los 50, y me encontré a mi misma imaginándolas como dos señoras ya mayores, de cabellos blancos y andar pausado, cuya mejor compañía eran sus perros. Los otros miembros del club no me dieron una mejor impresión: una lesbiana recién separada; una afrancesada maestra de escuela media que entre los calores y el cambio hormonal casi cae en un affaire con uno de sus alumnos (¿alguna semejanza con Notes on a Scandal?) de cuyo esposo tenemos como dato "psicológico" básico que prefiere las mujeres del tipo de Miranda, una de las ninfomanas de Sex and The City; un hombre –el único del grupo- marcado profundamente por la fuerte influencia de sus tres hermanas mayores, por las constantes alusiones de su madre a su posible afeminamiento y por la evidente infelicidad de su padre que, aplastado por la presencia femenina, se vio relegado la mitad de su vida a un cuartucho oscuro fuera de la casa; y, por ultimo, una señora –la mayor del grupo con 67 años- cuya infancia paso bajo el dominio de su madre y de ahí fue pasando de dominio en dominio de los hombres con los que alguna vez se caso.
“Aun pueden arreglarse”- pensé yo, viendo que les quedaba mas de medio libro para esto. Pero a poco de leer me convencí de que no, que el problema no era de los personajes, ni de la pobre de Jane Austen que hasta entonces solo había hecho un par de tímidas apariciones, ni siquiera de la propia autora. Ella solo me estaba mostrando con palabras entrecortadas e ideas mal enlazadas el estado de su sociedad…
Pensé que no iba a poder terminar de leer el libro, al que ya para ese entonces daba el calificativo de “infame”. Pero, por el contrario, encontraba cierta satisfacción en poder leer por primera vez bastante fluidamente un texto escrito en el ingles mas coloquial. Eso me hizo insistir. Para cuando lo termine, mi impresión había cambiado un poco. El regusto final del libro no era malo. Termine un poco (bastante) harta de los “tontos conflictos” que afectaban a los personajes, pero preguntándome al mismo tiempo si los míos eran acaso menos tontos que esos.
Luego busque un poco en Internet. Encontré miles de opiniones sobre el libro, casi ninguna buena, y encontré también el sitio oficial de la película. Viendo las fotos de los personajes y alguna que otra escena en el trailer, me sentí mejor respecto al desafortunado texto. Entendí que había esperado mucho mas de lo que realmente podía aportarme. Pude vislumbrar que las millonarias ventas que lo convirtieron en best-seller no fueron precisamente motivadas por la brillantez de sus paginas, sino por lo llamativo y sugerente de su titulo. Me regodee en la idea de irme algún día al cine a disfrutar de esta película, que se anunciaba tan refrescante y estimulante, del tipo de las que mas me han gustado… (como aquella de La casa de cristal, con Sandra Bullock, y que no se si llegue a comentarles).
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Epilogo:
Ayer estuve caminando por Maruzen, la enorme librería que esta frente a la estación de Tokio. Tenia en mis manos una tarjeta para comprar libros que me regalo una amiga con valor de 3000 yenes, y estaba yo como la Cucarachita Martina preguntándome “¿Qué me comprare? ¿Qué me comprare?” mientras me paseaba entre las estanterías repletas de libros… cuando de pronto algo me paro en seco. Regrese un par de metros y me fije en una foto en la portada de un libro que había pasado casi desapercibido bajo mi vista. Ahí estaban, radiantes de felicidad, los caracteres principales de Orgullo y Prejuicio, en la ultima versión para el cine (2005) protagonizada por Keira Knightley como Lizzie Bennet. Era una edición de las obras completas de Jane Austen, que son solo seis novelas y una séptima inconclusa, por el tentador precio de 2998 yenes…
Y salí feliz de la librería, pensando en que en ese preciso momento me parecía quizás un poco a Grigg –el único miembro masculino del club, ferviente lector de ciencia-ficción (como yo en mi adolescencia)- cuando se presento en la primera reunión ante la mirada fustigante de aquellas mujeres con su flamante y nuevo ejemplar de obras completas…

sábado, 28 de junio de 2008

Conciencia social

A veces me paso varios días sin escribir y, de a poquitos, la realidad me va dando un nuevo tema –allí donde me parece que no tendré nada mas que contarles en un rato-, que se va acumulando hasta que me explota dentro y no puedo hacer otra cosa que sacarle tiempo al tiempo para sentarme.
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Justo ayer le contaba a un amigo sobre otro, al que conocí alguna vez en mi país, a quien considere el ser mas desarrollado entre mis iguales (entiéndase pertenecientes al mismo grupo etario) en aquel momento –y aun hoy lo sigo considerando así por muchas otras razones que se han sumado a aquellas que logre asir cuando compartíamos experiencias juntos.
“Recuerdo una vez en la que íbamos juntos en bicicleta –el, al “volante”, padealeando y esquivando los baches, y yo haciendo mi mejor esfuerzo por no caer de las minúsculas e incomodas varillas de su parrilla que malamente sostenían mi peso a sus espaldas- bajando creo que la loma de la calle Zapata (¿o era la avenida G?) a toda velocidad, apurados para no llegar tarde a un curso que nos interesaba, y mi amigo, de repente y contra todo pronostico, detuvo con un seco chirrido la bici y sin una palabra aclaratoria se bajo de ella y salio caminando loma arriba unos 50 metros. Desde mis torturantes varillas le vi agacharse por un momento, recoger lo que luego supe era un pedazo de madera de la que sobresalía un clavo, y ponerlo cuidadosamente en la cuneta, allí donde ninguna rueda desprevenida pudiera alcanzarlo.”

Algo así escribía yo ayer y, mientras lo hacia, aquel recuerdo imborrable para mi tomaba un nuevo matiz que nunca antes había notado. Lo que mi amigo en aquel momento había hecho –y que yo considere un signo evidente de su desarrollo integral como ser humano- lo he visto hacer aquí en Japón muchísimas veces, y en personas de todas clases, desde las mas humildes hasta los jovencitos estos de cabellos de colores de los que les he hablado otras veces. Y no solo cosas tan sencillas como esta, no.
En TV con frecuencia pasan programas “sociales” en los que presentan movimientos nacidos entre la gente del pueblo que explican en parte el desarrollo que ha alcanzado este país. De estos programas también les he contado en otras ocasiones…
El último, por ejemplo, tenía como personaje central a un hombre, simple trabajador de una empresa, quien luego de terminar su horario laboral salía a las calles, allí donde se reúnen los jóvenes –despectivos, probablemente drogados y hasta violentos- en las crecientes “pandillas” de su ciudad, y trataba de conversar con ellos y mostrarles que otra vida también es posible. Algunos lo escuchaban, pero en la mayoría de los casos terminaba siendo ofendido, blanco de burlas y sarcasmos, e incluso, de insistir, podía ganarse hasta alguna amenaza. El sencillamente sonreía y volvía al día siguiente. “Si alguien no se preocupa de estos muchachos, se perderán”- decía mientras averiguaba sus direcciones y se llegaba a hablar con los padres o profesores de escuela…
Era feliz el señor. Sufría mucho por los jóvenes, pero se alegraba inmensamente cuando alguno le prestaba atención, o cuando se encontraba con aquel al que había logrado sacar de ese mundillo. “Solo por el –afirmaba sonriente-, porque pude salvarlo, ya vale la pena todo el esfuerzo que estoy haciendo”.
Bajo estos ejemplos mas recientes, me replanteo el recuerdo que tengo de mi amigo. ¿Por qué si lo que el hizo es la muestra mas simple de humanidad, de conciencia social, me pareció siempre algo tan elevado? La respuesta, pese a todo, no es difícil en lo absoluto: porque era la primera vez que veía un comportamiento diferente, sobre todo entre la gente de mi generación.
Japón y mi país tienen muchas cosas en común, mas de las que podría imaginarse, pero tienen una gran diferencia. Las cosas que allá son fruto de un condicionamiento social impuesto e involuntario, aquí nacen espontáneamente de la conciencia social desarrollada en los larguisimos siglos de historia que pesan sobre los hombros de sus ciudadanos.
Aquí la gente aprecia la propiedad social, entienden que es un espacio de todos y que todos deben colaborar para mantenerlo en el mejor estado, sino por tu propio esfuerzo, al menos respetando el esfuerzo que otros han puesto en el. Allá existe igualmente la propiedad social “que hay que cuidar porque es de todos y para todos”, como reza la consigna que nos han inculcado desde pequeños, pero lo que no es tuyo, en realidad, ¿para que mirarlo, para que cuidarlo, si luego llegara otro y lo ensuciara a su gusto y sin miramientos? Hay cierto respeto por lo ajeno, pero raramente por lo social.
Por eso el comportamiento inexplicable y sobre-natural de mi amigo en aquel momento me sorprendió tanto. Se salía de la norma, de lo que yo misma había vivido. Yo, por ejemplo, no ensuciaba el entorno –porque en mi casa nunca vi hacer cosa semejante- pero nunca se me ocurrió limpiar lo que otro había ensuciado, levantar un papel que otro había tirado, o pensar –como mi amigo- mas allá de las ruedas de mi propia bicicleta.
México, el único otro lugar en el que he estado aparte de Japón, esta a mitad de camino entre mi país y este. Hay quienes tienen conciencia social y hay quienes no. Hay quienes limpian y hay quienes no. En ese medio, el recuerdo de mi amigo seguía estando entre las excepciones, cuando yo misma me conformaba con no contribuir a la suciedad y la entropía, pero no hacia nada efectivo por remediar la que veía a mi paso.
De mi amigo guardo no solo este recuerdo, atesoro cada uno de los momentos que compartimos porque se que, cada una a su tiempo, sus enseñanzas se me abrirán como ha sucedido con esta, y sigo pensando que su desarrollo personal va mucho mas allá de lo que pudiera yo soñar alguna vez. A el le agradezco profundamente por haberme mostrado en aquel momento que el mundo no terminaba en mis narices, y que la conciencia que buscábamos –y buscamos- alcanzar incluye también esa otra parte, o que, quizás, comienza por ella.

domingo, 22 de junio de 2008

La Exposicion de Paris

Les habia contado que hace poco estuve leyendo (releyendo, para ser exactos) La
edad de oro de Marti. Es de esos libros que nunca cansan, en los que siempre encuentro algo nuevo. Esta vez mi hallazgo tuvo que ver con su texto sobre la Exposicion de Paris.
Dias antes de recibir el libro que ahora tengo en mi poder -regalo de un entrañable amigo-, vi en TV un programa sobre algunas muestras de ceramicas que viajaron desde Japon a Paris en aquella ocasion. Luego, en Kyoto, tuve varios encuentros con esos jinrikisha (hombres que halan -como caballos- los palanquines) de los que tanto habla Marti en este articulo porque, a juzgar por lo que cuenta en sus paginas, habia muchos en la Exposicion.
De esto ya les habia contado. Lo que no he tenido tiempo de contarles es que hace unos dias tuve frente a mi varios de los objetos que en 1867 fueron exhibidos en la Exposicion Internacional de Paris. Esta no fue precisamente aquella que relata Marti en su libro, y que ocurrio en 1889 como celebracion del Centenario de la Revolucion Francesa, pero no deja de ser interesante que todos estos "encuentros casuales" hayan ocurrido para mi mas o menos simultaneamente.
Yo, que nunca he sido muy buena para las fechas, cuando lei en el museo que algunos de esos objetos habian viajado a Paris para la Exposicion, que los otros (como un microscopio o algunos billetes) los habian traido de muestra los representantes japoneses que asistieron a ella, y que las figuras que aparecian en la foto que estaba viendo eran las de aquellos enviados a Occidente para mostrar las maravillas de las que este pueblo ha sido siempre capaz, no puedo negar que la piel se me puso de gallina. Mi imaginacion se lanzo a volar y me invente toda una historia excitante en la que veia a Marti andando como de puntillas frente a estos cristales tan delicados, y quizas a uno de aquellos señores tan serios, que ahora veia yo en la foto, deteniendole con una reverencia y poniendole en las manos alguna de aquellas vasijas, para que aquel hombrecito de ojos profundos lograra aquilatar la joya que tenia ante si...
Pero no, por supuesto, en cuanto llegue a casa estuve revisando fechas y hechos, y toda mi linda historia se desmorono. Marti no hablaba de esa exposicion, sino de otra que ocurrio varios años despues, y, para colmo, Marti ni siquiera estuvo en Paris en esa ocasion, como el mismo se encargo de aclarar en el ultimo numero de su revista:

Una señora buena le armo una trampa al hombre de La Edad de Oro. Iban hablando del articulo, y ella le dijo: "Yo he estado en Paris." -"¡Ah, señora, que verguenza entonces! ¡Que habra dicho del articulo!" - "No, yo he estado en Paris, porque he leido su articulo!"


Sin embargo, ¡que lindo poderme permitir soñar de esa manera!


Aqui les comparto las fotos, para regalarles una asomadita a mi sueño.

La vitrina completa dedicada a estos articulos:

Un telescopio que trajeron a Japon como muestra en aquella ocasion:
Esto es parte de la muestra que Japon llevo a Paris.
Otra parte de la muestra japonesa en paris
Folletos y billetes que trajeron de la Exposicion:
Los representantes de Japon en aquella Exposicion Internacional:
Un plano de lo que fue Paris cuando la Expo.

lunes, 16 de junio de 2008

Miedo

Quizas es la primera vez en al vida que me veo imposibilitada de hacer algo por miedo. Me quede parada a la vera de un camino, mientras mis companeros avanzaban entre la maleza, mirando fijamente la serpiente muerta a mis pies. "Hay serpientes aqui", mas que una pregunta fue una afirmacion lo que logre articular.
No entre. Luego vi las fotos del lugar al que nunca llegue por miedo, segura de que me arrepentire de no haberlo visto...
Esta noche, sin dudas, tendre pesadillas con serpientes una vez mas, la enesima vez desde que recuerdo aunque esta sea la primera vez que me encuentre frente a frente con una de ellas.

domingo, 8 de junio de 2008

Realidades paralelas

Hoy pensaba contarles que habia estado paseando ayer por Tokyo, especificamente por la zona de Ginza. Queria contarles esto, porque es uno de los puntos del plan de viaje que se quedaron sin realizar, y porque es una de las zonas mas lindas de la ciudad, por la que se disfruta caminar, sobre todo los fines de semana, cuando cierran de extremo a extremo una calle principal y la llenan de mesitas y sillas en las que siempre hay gente alegre, descansando, tomando algun cafe, riendose... Queria ponerles alguna foti que tome ayer pensando en publicarla para ustedes, porque en Ginza pululan los edificios con diseños atrevidos y fascinantes, algunos ondulantes, o con hoyos por toda la pared (como si fuera un gran queso), otros con formas sugerentes, a veces desafiando la gravedad hasta el limite de lo permisible... Queria contarles de las vidrieras de ensueño que te obligan a mantener los ojos pegados a ellas, en las que puedes ver desde enormes perlas negras o rosas, pasando por el ultimo modelo de Rolex, los fabulosos pañuelos Hermes, el ultimo diseño de bolsas Louis Vuitton... Y es que esta es la zona de las grandes marcas, el corazon de la moda en Tokyo. A mi, la verdad es que la moda no me ha interesado nunca mucho, pero no dejo de reconocer que es muy interesante moverte entre todas esas cosas que el resto del mundo valora tanto. De esas calles sale no solo la moda de Japon, sino del mundo. Los grandes diseñadores, antes de hacer sus desfiles en Paris o en otras partes, ya han probado su aceptacion en Tokyo...
Queria contarles la sorpresa que me lleve cuando entre en una de las tiendas, no una de una marca especifica sino solo un centro comercial, y al levantar -por simple curiosidad- una sandalia con un modelo muy parecido a las que yo calzaba en ese momento (que en Mexico compre por apenas 10 dolares), la etiqueta del precio se reia en blanco y negro de mi, haciendo relucir ante mis ojos aquellos numeritos: 36,400 yenes, o sea, 364 dolares!!!!!
Me complacia pensando como les iba a contar que despues de mucho caminar, al doblar de una esquina, me sorprendio la Estacion de Tokyo, cuando yo pensaba que estaba al otro lado del mundo, y que bonita me parecio en ese momento, irguiendose con el cielo azul de fondo, lo que lograba fijar tu atencion en el color rojo oscuro de los ladrillos de la fachada.
¡Que lindo me resulto ayer aquel paseo casual! No estaba planificado, estabamos en la ciudad por otras razones -no para pasear- pero decidimos regresar hasta la estacion no en metro, como siempre, sino a pie para disfrutar un poco de la zona...
Y yo pensaba contarles todo esto, intentar transmitirles con palabras todas las impresiones que recibi por cada poro en el camino, sin embargo hoy encontre una triste -y atemorizante- noticia en internet que me hizo cambiar de opinion: Ayer, justo a la hora en que nosotros haciamos el cambio de metro en la estacion de Akihabara para llegar a nuestro objetivo, fuera de la estacion, una cuadra mas adelante, un loco se bajaba de su coche y apuñaleaba a varias personas, quitandole la vida en el intento a ocho de ellas.
"Estoy cansado de la vida"-fue toda su explicacion.
¡Que diferente este japones, triste representante de la juventud actual, de aquellos otros, sus antecesores, que ante situaciones parecidas optaban por quitarse la vida ellos mismos! ¿Que ha pasado para que el cambio sea tan radical en la forma de pensar y actuar de los nipones? No pretendo explicarlo... no creo que pueda.
En todo caso, Japon ya no es lo que era.

lunes, 2 de junio de 2008

Una gotita al menos...

Pues la verdad es que mi texto anterior me ha hecho pensar mucho, no solo por el tema en si mismo, sino por las apreciaciones tan diferentes que me han hecho llegar mis amigos. Lo cierto es que es un tema muy muy complicado, con muchas mas vueltas que las que pueda dar la cinta de Moebius, y no creo que yo haya llegado ni a presentarlas todas, ni ahondado lo suficiente en las que presente, ni era mi intencion hacerlo. La idea era solo presentar el tema y provocar polemica, no por el simple gusto de hacerlo, sino precisamente para escuchar otros puntos de vista que me ayudaran a ampliar mis propias miras en el asunto. Les doy las gracias a todos los que me han ayudado en mi empeño.
Conversando con una amiga sobre el tema le comentaba que, a pesar de que mi intencion primera habia sido hacer una presentacion y luego ir ahondando poco a poco para poder exponer con mas conocimiento aquellas aristas que fuera encontrando por el camino, abandonare mi intento en el simple comienzo. Y la razon para esto ha sido un consejo que lei en "El Secreto", tarde pero aun a tiempo para evitar hacer un daño mayor:
Lo que resistes, persiste.
Asi lo dijo Jung -como aparece citado en el texto-, y lo explican de la siguiente manera: si te enfocas en lo malo, solo tendras mas de lo mismo. Asi que mas que plantear lo malo -y enfocar a los demas en eso-, es mejor tratar de hacer lo bueno que puedas a tu alrededor.
Tambien citaban en el texto a la Madre Teresa, que decia lo mismo que los demas, solo que de una manera mas acequible a todos: "Nunca participare en una manifestacion en contra de la guerra. Si tiene una manifestacion de paz, inviteme."
Tambien solia decir ella, que era toda una maestra en el arte de aplicar verdades a su realidad: "No venga Ud. hasta Calcuta para hacer el bien a mi lado. Busque la Calcuta que hay en su propia ciudad. Alli esta su lugar." Y completo la idea con otra de sus frases, a modo de justificacion para mi intento: "A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota."
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Basandome en todo esto, lo que he encontrado, lo que me han escrito a raiz de mi texto anterior, decidi no publicar mas nada al respecto y sencillamente limitarme a hacer lo que puedo, lo mejor que puedo, y hasta lo que no puedo por ayudar desde mi pequeña e ineludible posicion al planeta y todo lo que pueda haber en su superficie.
Si les interesa, a partir de ahora pueden pasar por aqui para seguir leyendo sobre las bondades que aun se pueden encontrar en el mundo, porque solo de ellas escribire. Es una de mis maneras de contribuir al bien, como lo he hecho hasta el momento. El mal existe, y esta en todas partes. No hay necesidad de seguir metiendo el dedo en la llaga ni de incentivar mas la llama de la discordia.

sábado, 31 de mayo de 2008

¿Por que esta cambiando el clima?

Últimamente he tropezado con una serie de documentales en TV muy sugerentes e informativos relacionada con el deshielo del Polo Norte. Ya se que puede sonar para muchos un tema gastado. Desde que Al Gore lo saco a la luz publica, el mundo entero ha estado hablando de esto. Palabras como “calentamiento global”, “deshielo”, “aumento del nivel del mar”, “catastrofe mundial”, “especies en peligro de extinción”… y otras semejantes dan miles de vueltas por la red, se cuelan en nuestros correos, aparecen constantemente en las noticias, en fin, que ya hasta dejaron de parecernos preocupantes. Pero, en realidad, ¿entendemos de que se trata?
Yo, lo confieso, no tenia la menor idea de que habia detrás de todo esto. Alguna vez estuve comentando con un amigo sueco, especialista en estudios del medio ambiente, y me dijo que si, que definitivamente Al Gore tiene razón, que el Apocalipsis esta apenas a medio siglo de nosotros (o menos). “Quizás no sea cierto que el agua se termine –me dijo-, pero es horrible lo que le estamos haciendo al planeta.” Yo no le entendi en aquel momento. Si les soy sincera, como tengo mi propia teoria acerca de los especialistas en cualquier cosa (siempre son demasiado exigentes con otros especialistas de su rama y tienden a exagerar la importancia de su tema), poco caso le hice.
El año pasado, cuando llegamos a Japón en pleno verano, con temperaturas horriblemente altas de las que solo escapabamos metidos en alguna habitación con aire acondicionado, circuló por los medios la alarma sobre el acelerado deshielo del Ártico. La Nasa habia tomado una fotografia de la zona, la comparó con otra tomada dos años antes y el resultado de esta comparación le dio la vuelta al mundo: el Artico se habia reducido muchisimo, quedaba poco mas de la mitad de lo que habia.
De hecho hoy, buscando datos en Internet, descubrí que en aquel momento habían calculado que en el Polo Norte quedaban poco mas de 4 kilometros de hielo permanente. Si, escucharon bien: 4 kilómetros. Y, por si fuera poco, las temperaturas habían alcanzado un record de 20 grados sobre cero. Y afirman los que saben que si aumenta un poco mas la temperatura el daño sera irreversible.
O sea, que aquella idea que tenia yo desde niña, adquirida sin dudas en las clases de geografía, de un enorme casco blanco (de hielo) cubriendo la “cabeza” (el norte) del planeta, termino desmoronándose frente a mi y fue sustituida por la imagen de una kipa (esos gorritos pequeños y ligeros que usan los judios y que les cubren solo el centro de la cabeza) sosteniéndose apenas sobre la Tierra.
No obstante, en aquel entonces, recién llegada a Japón, sin espacio en mi receptor de impresiones más que para las positivas que me llegaban a diario en este lugar, no preste atención a esta alarma. No pase mas allá de un comentario sobre el aumento de las temperaturas en Tokio –que pasaron los 40 grados en ocasiones-, y una leve especulación sobre como la ciudad se había metido en un circulo sin salida: en verano, con el calor, todos encienden sus aires acondicionados todo el dia y toda la noche; esto trae como consecuencia que los equipos expulsen al exterior aire muy caliente, lo que hace insoportable caminar por las calles a cualquier hora y provoca que la gente se cuele a sus casas o en tiendas, o en empresas y encienda (si acaso lo tenia apagado) su propio equipo de enfriamiento, lo que calienta aun mas afuera… y asi.
Luego vino el otoño, tan bonito, y el invierno con mi primera nieve. ¿Como acordarme del calentamiento global? Eso si, recuerdo una noticia que nos entristecio un tanto: en Rusia no nevo este invierno. ¿Pueden imaginarse a Rusia, la blanca, sin nieve? “Algo muy grande y malo debe estar pasando”-pense, pero en eso quedo todo. No mas un pensamiento y una mala sensación dentro a la que preferi no dar palabras.
En ninguna oportunidad anterior el tema habia logrado interesarme tanto como esta vez, gracias a estos programas, y creo que se debe a que empezaron planteando el problema de los animales, y esto me toco bien de cerca. No es que sean ellos los unicos que resultaran afectados por el deshielo, pero seran los primeros sin duda.
El problema no es sencillo. Es una gran cadena que intento explicarles a continuación.
El primer programa comenzo con la imagen de un oso polar muerto sobre el hielo. El oso en cuestion, de menos de un año de vida –que habia sobrevivido el ataque de un macho adulto de su especie (evento que nunca antes se producia porque habia suficiente espacio en el Polo para que cada oso tuviera su territorio y se moviera sin problemas)-, murio de hambre. La madre, probablemente, no consiguió suficiente comida antes de la llegada del verano para alimentarse y producir toda la leche que su cria necesitaba.
El principal alimento de los osos polares son las focas, pero ya no hay bastantes focas para alimentarlos. La foca, cuando es pequeña, es colocada por su madre en un agujero que esta hace en el hielo, para protegerla alli de los vientos frios de la intemperie. Pero sucede que el hielo ya no es ya todo lo profundo que se necesita para hacer este agujero, y cuando la foca madre lo intenta, a poco de cavar, encuentra agua.
La capa de hielo se ha hecho muy pequeña, no solo en extensión, sino tambien en profundidad. Esto sucede porque el viento ha derretido parte de la capa superior, provocando verdaderos rios que corren libremente sobre el hielo y llegan a quebrarlo. El sol llega entonces con mas fuerza al mar, de modo que el agua se calienta y se mantiene liquida.
Ahora bien, los vientos antes no eran tan frecuentes ni tan agresivos en el Polo, pero resulta que la temperatura en las tierras circundantes (que se han ido llenando de ciudades con toda la contaminación y el uso excesivo de recursos naturales que les es innato) ha aumentado, y la diferencia de temperatura que se crea en la atmosfera entre el vortice de aire caliente de la tierra y el de aire frio del Polo, produce una corriente de aire muy fuerte que se desliza entre ellos y pasa arrasando sobre la superficie del hielo.
La gente ha decidido mudarse a estas tierras circundantes al Polo, antes inhospitas, porque alli hay trabajo y buena paga, y el costo en general de los alimentos y de la vida ha aumentado mucho. Primero Noruega, y luego Rusia , decidieron explorar el Polo, las aguas circundantes, para ver si encontraban petroleo, y encontraron no solo eso, sino tambien gas natural. Instalaron gigantescas plantas de extracción de estos recursos que dan empleo a millones de personas pero, al mismo tiempo, sobrecalientan el medio ambiente.
El hombre por esas tierras ha regresado a la antigua fiebre del oro, esta vez, del oro negro, y no quisieran ustedes haber visto la actitud de aquellos hombres y mujeres que trabajan en las plantas, explotando los pozos ya conocidos, o de aquellos que exploran cada vez mas al norte de la forma mas primitiva que pueda imaginarse: abren un hoyo en el fondo marino cada cierta distancia para comprobar si alli hay petroleo o gas. Ellos solo estan cumpliendo ordenes: ¿Se esta derritiendo el hielo? ¡Mejor! ¡Asi nuestro barco puede llegar mas lejos! ¿Hay un iceberg en el camino? ¡No importa! ¡Lo movemos un poquito mas al sur y ya esta!
Detrás de ellos, para cubrirles las espaldas, estan los directivos de las grandes empresas que controlan aquellas plantas (Gazprom y compañía), afirmando que tienen metas altisimas para los proximos años que planean cumplir con la explotacion del Polo. Todo es cuestion de dinero, por supuesto. Poco les importa que esten derritiendo el Artico si cada una de esas gotas llega convertida en moneda a sus bolsillos.

Rusia, incluso, esta reclamando su propiedad sobre la cordillera Lomonosov, que recorre el Polo casi de un extremo al otro, y pasa justo por el lado del Punto 0. En el documental que vimos era entrevistado uno de los cientificos rusos encargados de demostrar que dicha cordillera esta unida bajo el mar con la plataforma rusa. “De hecho –decia el, visiblemente apenado con el asunto- ya lo hemos demostrado. Esto es muy bueno para Rusia, pero no para la Tierra.” Si consiguen que se reconozca como su propiedad y, con esto, el derecho a explotarla a su gusto y conveniencia… “¡Adiós, ultimo pedacito del Ártico!”
Pero, ¿por qué andan buscando petroleo y gas tan al norte? Porque se estan agotando las reservas conocidas en el resto planeta. Cada dia hay mas coches en el mundo, con el aumento de CO2 que esto trae. Todos quieren tener su coche, no importa si contamina o no, no importa si contribuye a la destrucción del planeta o no. Ni siquiera se lo preguntan.
Hay empresas japonesas –y supongo que en otros paises tambien- como Toyota por ejemplo, que estan buscando alternativas a los coches de gasolina. Han lanzado un nuevo tipo de coche con motor hibrido, que funciona mitad con gasolina, mitad con electricidad. Dato sorprendente es que lo coches electricos, que contaminan y gastan muchisimo menos que los otros, fueron los primeros en surgir. No les miento. El primer coche electrico lo invento Thomas Alba Edison y ya estaba listo en 1914, pero Henry Ford (ese mismo, el de los Ford) le gano la batalla y saco adelante su modelo con motor propulsado por petroleo (nuevamente, una decisión marcada por el dinero).
Cuando me entere de eso, aparte de lo perpleja que me quede por la noticia que me llegaba casi un siglo despues, me di cuenta que la teoria en que Lotman plantea que la historia se mueve por puntos explosivos es completamente cierta. Hay puntos en la historia, como este por ejemplo, en el que, como en una explosion, aparecen varias alternativas al unisono, de las cuales se escoge una y se sigue ese camino hasta que esta agotado y surge un nuevo punto de explosion. La pregunta es: ¿por qué nos hemos convertido en maestros de escoger las alternativas menos prometedoras? ¿O es acaso que las alternativas no son en si tan malas, pero las llevamos a tal extremo que se convierten en su opuesto?
Sin embargo, casi un siglo mas tarde, volvemos a los coches electricos, o aparecen alternativas como los bio-combustibles. Otro tema harto mencionado, y poco comprendido. No digo que yo lo comprenda del todo, pero me intereso en el asunto e investigo. Aquí les cuento lo que he descubierto.
Los bio-combustibles son, como les decia, una variante bastante prometedora al parecer. Contaminan mucho menos que el resto de los combustibles conocidos, porque producen un minimo de CO2, que es como elemento el principal responsable del calentamiento global. El unico problema es que para producir un barril de etanol, se necesita tanto maiz como el que alimentaria a un hombre durante todo un año. Y no hay tanto maiz (o caña de azucar o palmas, en otros casos) como para abastecer a plenitud las plantas procesadoras-productoras del biocombustible. ¿Solucion? Sembrar mas. Pero, ¿donde, si ya no quedan tierras para eso?
Aquí es donde viene el siguiente problema. Hasta ahora la respuesta que han encontrado ha sido deforestar los pocos pulmones naturales que le quedan al planeta. En Malasia ya no queda ni un centímetro de tierra sin cultivar, y en Brasil, que ahora va despuntando en la expansion agrícola que permite la producción de estas materias primas, esta desapareciendo el Amazonas, la mayor reserva verde del planeta. ¿Se acuerdan de aquellas películas de grandes anacondas en medio de una gigantesca selva tropical? Es hora de borrar esa imagen, como me paso con la del casco Artico, y sustituirla por sembrados (tan extensos como se pueden imaginar) sin un solo arbol a la redonda.
Ademas, es cierto que los bio-combustibles producen en su consumo mucho menos CO2 que otros, pero se ha calculado que la simple tala y quema de los bosques que luego se convierten en sembrados, es la mayor fuente generadora de este elemento en la actualidad. Esto es ya sin pensar en las especies animales que también se extinguirán de continuar con la deforestación como hasta ahora. Ayer decian en TV que 1 de cada 8 especies de aves estan en peligro de extinsion inminente por el aumento del CO2 en la atmosfera.
Es aquí donde entran las películas tremendistas que auguran todo tipo de catástrofes (como “El día después de mañana”, por ejemplo), todos los mails que recibimos con el tema de la deforestacion del Amazonas, todas las protestas de las tribus y los campesinos que han vivido siempre a la orilla de estos bosques y estan viendo desaparecer su modo de vida. Y tambien todas las estadisticas que nos cuentan que en estos nuevos sembrados que van apareciendo esta la esperanza de trabajo y alimentación para miles de pobres del mundo.
Es un lazo interminable, como la cinta de Moebius. De pronto parece que la realidad va a dar un giro y solo te trae nuevamente al punto de partida, quizas en otro nivel –no apostaria que mas seguro que el anterior- pero te deja como en el comienzo, es decir, sin nada concreto en las manos mas que la pena de enterarte de todo esto.
Con todas estas noticias, comprendo a cabalidad que grupos enteros de personas se dejen arrastrar por las palabras de cualquier personaje que les hable del Apocalipsis y lleguen a hacer todo tipo de barbaridades en nombre del amor a Dios o a la propia especie humana. Asi sucedió hace poco con un grupo de rusos (y es el caso de las miles de sectas que hay por ahí, escondidas o no, terroristas o no, radicales o no, liberales o no) que lograron rescatar las autoridades antes de que murieran todos de inanición en un encierro que se auto-infligieron en una cueva –bajo ordenes expresas de un loco “enviado de Dios” quien, por cierto, no llego a entrar en la cueva- temerosos del ya muy proximo fin del mundo.
Lo unico que tengo en comun con este tipo de sectarios es que no solo me bastan las malas noticias, tambien necesito ver soluciones, aunque no sean tan radicales como las de ellos. Vamos a soñar un poco.
Posibles “soluciones”:
• Dios: Una intervención divina (o extraterrestre), utopica pero posible, no es nada halagueña. La ultima vez que intervino la providencia en el asunto, según nos cuentan los libros sagrados, la inundación –¿se habran derretido los polos entonces?- termino con la raza humana.
• Conflicto belico: Una 3ra Guerra Mundial probablemente acabe con la disputa por territorios y los recursos, pero quizas acabe tambien con algo mas (¡¿nosotros?!).
• Bio-combustibles: Continuar deforestando el planeta, de modo tal que se logre una producción de bio-combustibles suficiente para que el consumo a nivel mundial cambie de orientación y disminuya poco a poco la temperatura y el cambio climatico que su aumento trae.
• Tecnología: Es posible que lo mismo que nos ha metido en el aprieto, nos saque de el. Nada excluye que el desarrollo tecnológico sea tan acelerado que encuentren una solución antes de que desaparezca la tierra por completo –con el buen decir de Kurzweil.

“De los males, el menor”-dice muy acertadamente un viejo refran. Si lo pensamos seriamente, las dos ultimas soluciones (de las que a mi se me ocurrieron, aunque puede haber miles mas, por supuesto) son las mas prometedoras: la ultima por razones evidentes, y la penúltima porque esta claro que el hombre sabe plantar árboles (aunque habría que hacer algo para salvar los animales), con lo que podria reforestar poco a poco, pero aun no hemos aprendido como “re-helar” los polos. ¿Se les ocurre algo más?
Por lo pronto, y como en esta era de la globalización el papel del individuo va cambiando y se encuentra cada vez mas cara a cara con la historia, es bueno pensar qué podemos hacer para aportar nuestro granito en esta causa. Estoy segura de que si cada uno de nosotros hace lo que esta a su alcance, sin cuestionarnos si otros lo hacen también, entendiendo que hay que disminuir el consumo (lo que implica reevaluar nuestro nivel de vida) no porque en un futuro inmediato la disminución de los recursos nos obligara a hacerlo, sino porque si lo hacemos desde hoy quizás esos recursos duren un poquito mas y se aprovechen mejor, la Tierra y nuestra propia existencia en ella podrán salvarse.

Nota:

Mencione a Rusia y a Noruega, porque eran los que aparecian en el documental (aunque tambien, por supuesto, no exoneraban de toda culpa a Japon, teniendo en cuenta que muchas de las piezas de aquellas plantas en el Polo son de factura japonesa, y que el pais ha aumentado considerablemente el consumo de gas natural que le compran, por supuesto, a Noruega). Pero estuve indagando en Internet, porque me extraño sobremanera que nada se dijera de Estados Unidos, la eterna presencia en todo conflicto mundial. Nada se dice en este caso (aunque ya dejo claro que si Rusia insiste en poseer dicho territorio, habra guerra) porque sus ojos estan lejos, sobre el Antartico, que tambien se va descongelando –aunque mas despacio- pero que por suerte, a diferencia del Polo Norte, no es un trozo de tierra de nadie. Desde hace mucho tiempo hay una junta de naciones que lo protege, que alerta y trata de encontrar soluciones para el agujero de ozono (que en esta zona es tres veces mas grande que todo el territorio de Estados Unidos) y que desde principios de los años ochenta estan trabajando –con leyes concretas- para que no desaparezcan ni las especies que alli habitan, ni el territorio en si mismo.

viernes, 4 de abril de 2008

viernes, 28 de marzo de 2008

Pelusa... cocinera??!!

Pues sí, como les cuento, mi última afición es ... ¡la cocina! Resulta que tengo -lamentablemente no por mucho tiempo- una vecina argentina por estos lares. Vive justo sobre mi depa, y poco a poco -mates de por medio- nos hemos hecho muy buenas amigas.
A ella, entre otras cosas, le gusta mucho cocinar, y de jueves en jueves, en nuestras "ceremonias del mate", hemos terminado por hablar también de este tema. Salgo de su casa frecuentemente con muchas ideas en la cabeza y alguna receta anotada al vuelo en un papelito quemándome las manos.
Todo comenzo porque un diía, degustando un panquecito (muffin) delicioso que había hecho para mí, se me ocurrió comentarle que a mí trabajar con harina me daba pánico, me parecía cosa de magos, y que, incluso, desde niña me quedaba parada mirando como tonta frente a cualquier lugar en el que estuvieran amasando pan o haciendo dulces... "Alguna vez una amiga me dio una receta "infalible" para hacer una panetela -le comenté, recordando tristemente la escena-: "No importa si la preparas bien o mal, si la colocas con cuidado o si simplemente la tiras en una bandeja al horno... esta receta no te puede salir mal", me había dicho aquella rusa-amiga-entrañable, y yo, confiada e ilusa como siempre preparé con mucho cariño aquella masa, la puse en mi mejor bandeja, gradué el horno como me habían recomendado, metí la bandeja y esperé, esperé, esperé... y la masa de la panetela nunca creció, se quedó pegada al fondo desafiando mi paciencia. En algun momento decidí sacarla del horno -a riesgo de incendiar la casa si no lo hacía ya- y no puedo decir que estuviera mala, en realidad quedó bien sabrosa... mi galleta.
Esa fue la experiencia más traumática de mi vida en la cocina. Nunca más me atreví a tocar un paquete de harina, y ni siquiera me acordaba de que la levadura existía... Hasta ese dia en que bajé de casa de la argentina con el papelito temblándome en las manos, temiendo que mi esposo escuchara el latir de mi pecho... No le dije nada, "por si no me sale bien" -pensé y cuando logré reunir los ingredientes, me lancé una noche a hacer mis galletitas griegas...

Aquí ven el resultado:


















Desde entonces he probado ya varias recetas, algunas que me ha dado mi amiga, otras que encontré en internet en un sitio maravilloso, muy bien llevado por -casualmente- unas argentinas (http://lacocinadeile-nuestrasrecetas.blogspot.com/). De un modo u otro todas me han salido bastante bien: piononos, galletitas, pancitos dulces, tarta de fresa... Excepto unas rosquitas que intenté hacer hace dos dias. Pero incluso estas terminaron como pequeños y deliciosos pancitos que, remojaditos en mermelada o almíbar, acompañan divinamente al té.

Pionono:




















Tarta de fresa:




















Galletitas con masa de pasta frola:




















Pancitos dulces (intento de rosquitas):

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)