martes, 27 de noviembre de 2007

Yo también me pronuncio en contra de la caza de cetáceos.


Recién fue ayer que, a través de los comentarios de un ruso compañero de clases, me enteré del tema de la caza de las ballenas en Japón, y de la controversia que ha venido generando. Hoy, una amiga muy querida me manda un mail preguntándome sobre ésto, porque -y tiene toda la razón ella al pensar de ésta manera- es ilógico que un pueblo que protege a su naturaleza, como he venido yo diciendo en estas páginas, haga cosas semejantes.
Así que, sin más, me puse a averiguar en Internet -ese mundo mágico lleno de respuestas- sobre el tema y es realmente espantoso lo que he visto. El mundo entero está en contra de la caza de ballenas, hay instituciones para protegerlas, se crean santuarios con este fin, la gente frecuenta las costas de Australia y de cualquier otro país para admirar su paso y dejarse encantar si alguno de esos seres tiene a bien hacer una pirueta sobre las aguas... y aún así, Japón lucha durante años por conseguir la aprobación de la caza de ballenas y, para colmo, lo consigue!!!!!
Argumentan fines científicos para esto pero, al mismo tiempo, comercializan la carne... No logro entender.
En realidad creo que no los entenderé nunca. Las tradiciones son fuertes en este país, pero también lo es su conciencia ambiental... ¿cómo entonces la tradición puede ir por encima de la conciencia ambiental? ¿Será que para ellos no hay contradicción entre estas cosas?
Ayer me decía el amigo ruso que los americanos alegaban, en ese sentido, que ellos también son un pueblo con fuertes tradiciones, por ejemplo, la del esclavismo, y no por eso podrían permitir semejante práctica. No es que mi corazón se incline mucho hacia las opiniones de los americanos (entiéndase estadounidenses) en general, pero en estos momentos, me parece hasta lógico su argumento.
Sería bueno que alguien me explicara todo esto.
Por lo pronto, y siendo fiel a mis recuerdos, aqui les comparto la letra de una canción de Roberto Carlos (se acuerdan de él?), cuyo video -en el que se veían imágenes de un barco ballenero en plena faena, rodeado de aguas rojas- marcó hondamente mi infancia.

LAS BALLENAS

Como es posible que soporte tu conciencia
Mirar los ojos de quien muere frente a ti
Y ver al mar que se debate suplicante
Y hasta sentirte un vencedor en ese instante

No es posible que en el fondo de tu pecho
Tu corazón no tenga lágrimas guardadas
Que derramar sobre ese rojo derramado
En esas aguas que has dejado tu manchadas

Tus nietos te preguntaran que es lo que sabes
De las ballenas que cruzaban viejos mares
Que las vieron en los libros, o en imágenes de archivo
De un programa vespertino de televisión

Responderás con el silencio de tu boca
Recordaras parte del mar con furia loca
Una cola expuesta al viento en sus últimos momentos
Tu recuerdo es un trofeo en forma de arpón

Como es posible que tú tengas el coraje
De no dejar nacer la vida que surgió
En otra vida que no tiene hogar seguro
Y solo pide su existencia en el futuro
Cambiar tu rumbo y buscar tus sentimientos
Te hará sentir un verdadero vencedor
Estas a tiempo de escuchar cantar al viento
Una canción que te habla mucho más de amor

Tus nietos te preguntaran que es lo que sabes
De las ballenas que cruzaban viejos mares
Que las vieron en los libros, o en imágenes de archivo
De un programa vespertino de televisión

Responderás con el silencio de tu boca
Recordaras parte del mar con furia loca
Una cola expuesta al viento en sus últimos momentos
Tu recuerdo es un trofeo en forma de arpón

Como es posible que soporte tu conciencia…

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)