jueves, 29 de noviembre de 2007

¿Qué ver en TV?

Siempre me jacté de decir, a voz en cuello: "yo no veo televisión".
Primero, cuando me quedé viviendo sola y no pasaba aún los 17 añitos, me quedé -al mismo tiempo- sin televisor. Sufrí entonces una pequeñísima crisis al enfrentarme a todo el tiempo libre que de pronto apareció en mi vida... Es curiosa esta reflexión, porque en realidad el tiempo que generalmente se pasa frente a la TV es considerado "tiempo libre". Sin embargo, hasta que no tienes la oportunidad de verte sin ese absorbente equipo frente a ti, no te das cuenta de cuán ocupado has tenido todo tu tiempo libre hasta ese momento.
Aquella crisis, como digo, fue brevísima. No tardé ni dos días en descubrir la radio, y recuerdo -no sin horror- mis muy escondidas noches escuchando "Nocturno", regodeándome con la voz apastorfelipada (adjetivo propiamente cubano -en homenaje a nuestro locutor por excelencia Pastor Felipe- que describe a las voces masculinas almibaradas, engoladas y, hasta cierto punto, repugnantes, que en cierta penosa edad nos pueden llegar a parecer, incluso, románticas) de aquel que, entre balada y balada, leía algún que otro cursi poema de amor. Por suerte, y como sosiego para mi conciencia, poco rato después aparecía aquel programa salvador, "La casa de cristal", donde escuchaba frases no menos cursis pero con temas más sublimes...
Poco a poco fuí adentrándome en el mundo de los idiomas y, por suerte para mi, me fui quedando sin tiempo ni siquiera para escuchar aquellos programas de radio. Esta situación duró bastante. Cambié de novio, de círculo de amistades y de barrio más de una vez, y mis días terminaron por llenarse felizmente con conciertos, exposiciones, paseos y excursiones nocturnas. La TV nunca tuvo oportunidad de volverme a atrapar, sobre todo después de que alguien me dijera que aquellos que terminan sus días frente a ella, no lo hacen más que por falta de energía y voluntad, porque no tienen poder suficiente como para escoger qué hacer o qué ver, y se conforman con dejarse llenar la cabeza de todo tipo de tonterías.
Un buen día me casé, y eso marcó un punto de giro en mi vida. Mis pocas noches sin paseos, amigos o prácticas, mucho más divertidas que antes, terminaban en pareja frente a la TV, pero, esta vez, escogiendo qué pasaba frente a mis ojos (es decir, alquilando videos a bancos privados, o sea, ilegales pero bienaventurados).
Luego, en México, volví a mi etapa sin TV. Yo ni la extrañé, la verdad, pero me tentaban constantemente con la idea: que si una TV de uso te cuesta una bagatela, que si alguien te la puede prestar, que si no solo hay programas tontos, para tí que adoras los animales hay programas muy bonitos... Lo mexicanos en general, con muy buenas intenciones, no podían concebir que alguien viviera sin ese artefacto. Allí también encontramos sustituto: el cine. De nuevo un buen sustituto, en el que uno puede escoger qué ver, de qué calidad, en qué compañía, sobre qué tema, con qué actores...
Ahora, en Japón, lamentablemente, no hemos ni querido asomarnos a un cine. ¿Cuánto puede costar? No sé. Eso era algo que, al principio, también en México nos dió miedo pero que luego superamos.
Aquí tenemos TV en el depa. Y lamento decir que he visto en estos meses mucha más TV que en muchos años. Vemos TV todas las noches. Lo cual nos plantea un problema: ¿qué ver de manera que podamos ejercer, aunque sea un poco, nuestra voluntad?
En la televisión propiamente japonesa, los programas son casi todos iguales: un 50% de programas de participación con un tipo de japoneses por protagonistas que yo no elegiría como amigos NUNCA: muchachos de cabellos de colores, ropas extravagantes y pocas ideas , y muchachitas, con un tono de voz bastante elevado -que suelen decir Kawaii (precioso!!) y Oishii (qué rico!!) cada dos palabras y de manera exagerada- que poco tienen que ver con la cultura que sostiene este país. Dudo que la maestra de té -aquella señora elegante y moderada que encontramos en Kyoto en el 2004-, o la maestra Oowaki, o cualquiera de las muchachas del grupo de aikido de Kyoto (por jóvenes que puedan ser), usen tan frecuentemente esas palabras, y mucho menos en esos tonos tan estridentes y faltos de medida. Un 40% más compuesto por programas de comida, de ventas, noticiarios, telenovelas coreanas... Un 5% de deportes (golf, beisball, tenis, gimnasia, patinaje artistico... y, por suerte, mucho sumo) , y otro 5% (en el que incluyo a la NHK) de programas educativos y de viajes.
Estos últimos, los programas de viajes, son los más interesantes para nosotros. Ya sean viajes al extranjero o al interior del país, logran transmitir bastante bien (aunque el presentador sea un gay -sin ofender a los homosexuales- que se vuelve loquita cuando encuentra un grupo de americanos jugando futbol rugbi) la tranquilidad, curiosidad y mesura que uno siente más cercanos a la cultura japonesa. Entre los de viajes al extranjero, hay un programa en especial bien interesante, "Sekai no machi (ciudades del mundo)", de muy bajos recursos, en el que, con una cámara sencilla en la mano y los mejores deseos, un muchacho te va guiando por calles poco conocidas de las más conocidas ciudades del mundo. Entre aquellos que te muestran Japón por dentro, hay una muchacha (tenista profesional) que salió a recorrer a pie, aprovechando el cambio de estación (porque el otoño es, según ellos, la mejor época para los viajes) uno de los caminos más comunes en el período Edo, y que atraviesa varias prefecturas de la zona de Kanto. Un día a la semana, bien entrada la noche, van mostrando imágenes del trayecto que va haciendo la muchacha, y es muy lindo ver cómo la gente se ha ido enterando del proyecto y en algunos puntos la esperan a los lados de la carretera solo para saludarla, darle ánimos o para ofrecerle algo de comida... Algunos de estos encuentros se ve que han sido preparados con antelación, pero hay otros que la toman completamente por sorpresa.
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Como, a la larga, lo que más nos interesa de la TV japonesa es la posibilidad de la práctica del idioma (en este caso la comprensión auditiva), nuestro lema es que cualquier programa viene bien para nuestro propósito... Pero qué tristes noches cuando pasas de canal en canal y no encuentras más que Kawaii y Oishii por doquier!!!

martes, 27 de noviembre de 2007

Yo también me pronuncio en contra de la caza de cetáceos.


Recién fue ayer que, a través de los comentarios de un ruso compañero de clases, me enteré del tema de la caza de las ballenas en Japón, y de la controversia que ha venido generando. Hoy, una amiga muy querida me manda un mail preguntándome sobre ésto, porque -y tiene toda la razón ella al pensar de ésta manera- es ilógico que un pueblo que protege a su naturaleza, como he venido yo diciendo en estas páginas, haga cosas semejantes.
Así que, sin más, me puse a averiguar en Internet -ese mundo mágico lleno de respuestas- sobre el tema y es realmente espantoso lo que he visto. El mundo entero está en contra de la caza de ballenas, hay instituciones para protegerlas, se crean santuarios con este fin, la gente frecuenta las costas de Australia y de cualquier otro país para admirar su paso y dejarse encantar si alguno de esos seres tiene a bien hacer una pirueta sobre las aguas... y aún así, Japón lucha durante años por conseguir la aprobación de la caza de ballenas y, para colmo, lo consigue!!!!!
Argumentan fines científicos para esto pero, al mismo tiempo, comercializan la carne... No logro entender.
En realidad creo que no los entenderé nunca. Las tradiciones son fuertes en este país, pero también lo es su conciencia ambiental... ¿cómo entonces la tradición puede ir por encima de la conciencia ambiental? ¿Será que para ellos no hay contradicción entre estas cosas?
Ayer me decía el amigo ruso que los americanos alegaban, en ese sentido, que ellos también son un pueblo con fuertes tradiciones, por ejemplo, la del esclavismo, y no por eso podrían permitir semejante práctica. No es que mi corazón se incline mucho hacia las opiniones de los americanos (entiéndase estadounidenses) en general, pero en estos momentos, me parece hasta lógico su argumento.
Sería bueno que alguien me explicara todo esto.
Por lo pronto, y siendo fiel a mis recuerdos, aqui les comparto la letra de una canción de Roberto Carlos (se acuerdan de él?), cuyo video -en el que se veían imágenes de un barco ballenero en plena faena, rodeado de aguas rojas- marcó hondamente mi infancia.

LAS BALLENAS

Como es posible que soporte tu conciencia
Mirar los ojos de quien muere frente a ti
Y ver al mar que se debate suplicante
Y hasta sentirte un vencedor en ese instante

No es posible que en el fondo de tu pecho
Tu corazón no tenga lágrimas guardadas
Que derramar sobre ese rojo derramado
En esas aguas que has dejado tu manchadas

Tus nietos te preguntaran que es lo que sabes
De las ballenas que cruzaban viejos mares
Que las vieron en los libros, o en imágenes de archivo
De un programa vespertino de televisión

Responderás con el silencio de tu boca
Recordaras parte del mar con furia loca
Una cola expuesta al viento en sus últimos momentos
Tu recuerdo es un trofeo en forma de arpón

Como es posible que tú tengas el coraje
De no dejar nacer la vida que surgió
En otra vida que no tiene hogar seguro
Y solo pide su existencia en el futuro
Cambiar tu rumbo y buscar tus sentimientos
Te hará sentir un verdadero vencedor
Estas a tiempo de escuchar cantar al viento
Una canción que te habla mucho más de amor

Tus nietos te preguntaran que es lo que sabes
De las ballenas que cruzaban viejos mares
Que las vieron en los libros, o en imágenes de archivo
De un programa vespertino de televisión

Responderás con el silencio de tu boca
Recordaras parte del mar con furia loca
Una cola expuesta al viento en sus últimos momentos
Tu recuerdo es un trofeo en forma de arpón

Como es posible que soporte tu conciencia…

viernes, 23 de noviembre de 2007

Noh

Hemos tenido la suerte de ver ya varias representaciones de Teatro Noh.

La primera vez, invitados por la maestra Oowaki y nuestro amigo Masahiro, fuimos a ver una de las obras clásicas del otoño... (porque hay que decir que el amor de este pueblo por su naturaleza se ve reflejado en todo). La obra en cuestión se titula "Tatsuta" y cuenta la historia de un monje budista que viaja por todo el país junto con dos asistentes para hacerle ofrendas a los dioses y budas que encuentre en el camino... Así llega hasta un río, de nombre Tatsuta, cruzando el cual se encuentra un santuario dedicado a la diosa que protege el lugar. El monje se dispone a atravesar el río en un bote cuando aparece una sirvienta y les previene contra la ira de la diosa, que será desatada si alguien cruza el río cuando sobre él flotan las rojas hojas del Momiji... La sirvienta se ofrece a llevarlos bordeando el río hasta el santuario, y al llegar a él los deja.

El monje hace su ofrenda a la diosa y se dispone a cruzar el río de vuelta cuando ya la mayoría de las hojas se han ido, y está cubierto por una ligera capa de hielo... Entonces se aparece nuevamente la sirvienta, que no es otra que la propia diosa, ataviada en toda su magnificencia, y les entretiene con un baile hasta el amanecer, cuando ya el hielo se ha derretido y las pocas hojas que quedaron atrapadas en él se han ido completamente. La diosa les cuenta que se ha quedado a vivir en este lugar, precisamente por su amor a las rojas hojas del Momiji, y que le duele que alguien las rompa ya sea cruzando el río en bote cuando estas flotan, o incluso cuando, al romper el hielo, las hojas atrapadas en él se quiebran.


Luego, hemos visto un par de obras más: Sanemori (donde el espíritu del guerrero Sanemori cuenta su última batalla) y Aoi no Ue (Lady Aoi), un extracto de "Los cuentos de Genji", en el cual Lady Aoi, la amante del principe Genji yace convaleciente (representada en la obra por un kimono tendido en el suelo) y un sacerdote trata de quitar el hechizo que la mantiene enferma. Al convocar el espíritu que ha provocado el hechizo, aparece la fallecida esposa de Genji, quien, celosa, ha enfermado a la amante. Al ser este espíritu tan fuerte, el sacerdote no puede con él y llama a otro monje más poderoso, quien combate esta vez con el espíritu de la esposa -que ya se ha transformado en un demonio- y logra vencerlo....


¿Qué les puede decir esta simple mortal de algo tan impresionante como esto? Los actores, sobre el escenario, sin gestos faciales ni entonaciones en la voz y con movimientos predeterminados hace siglos, logran generar un mundo ajeno al mundo cotidiano, en el que el público no es más que eso: simples espectadores que se asoman por una ventanita a ese otro mundo misterioso en el que los monjes conviven con los espíritus y la belleza de las hojas de un árbol puede cautivar a los dioses... Y ni siquiera los aplausos finales, las ovaciones, logran llegar a los actores ni a los músicos, quienes se retiran del escenario silenciosamente, sin mirar ni de reojo hacia nosotros, para desaparecer detrás de una cortina que se cierra de sopetón, sin dejarte ver ni un ápice del más allá.




















Por otra parte, está el mundo de todos los días, en el que la tecnología es reina y señora, y el muy tradicional Teatro Nacional de Noh, con su escenario que recuerda un puente y una caseta sobre un lago rodeado de árboles, ha logrado montar todo un sistema de pequeños televisores frente a cada asiento, en los que se puede ir leyendo la obra a medida que va siendo cantada, lo mismo en inglés que en japonés... ¿Será acaso un intento de acercarnos a ese mundo ajeno y hacernos creer que estamos entendiendo algo de lo que se nos muestra en cada ocasión?


lunes, 19 de noviembre de 2007

Otoño

Yo sigo compartiéndoles mis imágenes del otoño, porque la verdad es que lo estoy disfrutando muchisimo... , y según algunos amigos japoneses, ésta es la mejor etapa del año en cuanto a paisajística se refiere... No obstante, hay otros que afirman que es la primavera quien se lleva este reconocimiento. Si tengo la suerte de poder continuar compartiendo con ustedes todo esto, ya podrán valorarlo por ustedes mismos.









martes, 13 de noviembre de 2007

Cambio de Estacion

Esta foto fue tomada en septiembre...

Esta en Octubre...
Y esta en Noviembre...

Lamentablemente, el cambio de temperatura no lo pude captar con la camara, pero, para que tengan una idea, mientras mas verdes los arboles, mas calor, y mientras mas rojos mas frio...
No es fascinante??? Sobre todo para quien, como yo, ve esta maravilla por primera vez.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Visita Inesperada


Hace unos minutos acaba de salir de mi depa Kume sensei, la profesora de japonés del curso que recién terminó el mes pasado. Esta visita fue toda una sorpresa.
Es una excelente persona y siempre tiene muchos deseos de ayudar a los estudiantes... En mi caso, como el curso que ella daba era bastante básico y no se correspondía con mi nivel, ella me ofreció que podía revisarme de vez en cuando alguna composición que yo escribiera, para que fuera practicando el idioma... Y eso hemos estado haciendo, a veces por mail, a veces le entrego algún escrito...
Hoy, justamente, pasó por el edificio a traerme uno de estos escritos ya corregido. Dió la casualidad de que yo estaba aquí y la invité a tomar algo de té.
El depa, por supuesto, estaba hecho un desastre... Yo trato de mantenerlo limpio y recogido, pero justo hoy -por no estar mi esposo en casa- es el día de limpieza y todo estaba patas arriba, pero, creo yo, así debe haber sido mucho más interesante para ella.
Kume es una mujercita maravillosa con un corazón bien grande, y el reguero no le importó para nada, al contrario, enseguida se sentó cómodamente en un cojín y comenzó a conversar conmigo (en japonés) y a escuchar pacientemente mis intentos de comunicación... Llegó el momento en que hasta yo misma me olvidé del reguero y disfrutamos plenamente el ratito que pasamos juntas. Es practicamente la única amiga que tengo aqui, y agradezco profundamente haberla encontrado.
Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)