martes, 8 de mayo de 2007

Mexico desnudo

Desde hace un tiempo empezaron a aparecer en los periódicos noticias sobre una foto que haría aquí, en Mexico, donde la Iglesia Católica tiene un poder aún enorme, el famoso fotógrafo americano Spencer Tunick. como ya lo había hecho en otros países, Tunick se proponía fotografiar a los mexicanos desnudos y en masa... (nunca mejor dicho lo de masa).

Yo lo dudé desde el primer momento, cuando estaban promocionando la inscripción para participar en dicha foto. "Con lo pajuatos que son los mexicanos, tendrá a lo mejor un poquito de excéntricos... "-pensaba yo.

Luego, más noticias: Tunick mantiene en secreto el lugar en el que tomará la foto..., se comenta que la foto será en el Zócalo capitalino... "Están todos locos! Cómo esperan que un solo mexicano vaya a fotografiarse desnudo frente a la histórica Catedral de México, desde cuyo púlpito hace poco amenazaron con excomulgar al gobernador del DF 'sólo' porque apoyó la ley para despenalizar el aborto."

Y olvidé el asunto, hasta que ayer comienzo a ver en los kioskos de venta de periódicos enormes fotos de una multitudinaria reunión de mexicanos ¡desnudos... en el Zócalo! "Lo logró!"- pensé aún incrédula, y sorprendida... "¿Cuál es el misterioso mecanismo que funciona detrás de la frente de estos seres?"

El hecho es que, en la noche, de vuelta a casa, en un transporte público, el muchacho que venía sentado detrás de nosotros, venía contándole a su compañera de asiento sobre el evento. El mismo había participado, y me llamaron la atención sus comentarios al respecto:

"Lo más impactante para mí no fue el hecho de estar desnudo delante de tanta gente... En realidad, cuando recibimos la orden de desnudarnos, todos lo hicimos con celeridad y sin miramientos... Lo impresionante fue la cantidad de gente que se reunió allí... ¿Sabes? Al principio era un poco incómodo, los hombres te miraban y uno respondía como si todos hubieramos estado a la defensiva... Y pude darme cuenta de el papel que juega la ropa en la imagen que tenemos de nosotros mismos... cuando mirabas alrededor, te dabas cuenta de que, sin ropa, todos somos más o menos lo mismo..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)