viernes, 27 de abril de 2007

One

Estuvimos, por primera vez desde que estamos en México, en una cine de los que aquí llaman "Salas de Arte". Al fin nos decidimos porque, a pesar de que está ubicado dentro de nuestra querida Plaza Loreto, siempre preferimos irnos a un cine de los super-cines... , los de las palomitas y la Coca Cola. ¿Por qué? ¡¿Quién sabe?!
Esta Sala de Arte es un tanto diferente, mucho más humilde, pero hermosa, tranquila, menos comercial -para decirlo de una buena vez. El cine como tal contaba con unas tres o cuatro salas de proyección (los super cines no bajan de 10 salas), y cada sala no tendría más de 50 lunetas. Nosotros entramos en la sala 1, con los pies empapados gracias al aguacero que se desató justo cuando nos dirigíamos a la Plaza, y con mucha espectativa en cuanto a la película que veríamos.
Era un documental, titulado "One", y es fruto de una idea bien interesante: tres amigos norteamericanos compraron una cámara, enlistaron 20 preguntas que consideraron interesantes, y, armados con esto, salieron a entrevistar a todo aquel que se encontraran en la calle. Un día se dieron cuenta de que estaban recibiendo respuestas bien sugerentes, y decidieron que -¿por qué no?- podrían probar a contactar a alguna de las grandes personalidades del mundo del pensamiento, la religión, el misticismo... Y enviaron un par de mails aventureros. Y recibieron respuesta. Y al final terminaron desfilando frente a aquella cámara personajes tales como Deepak Chopra, Mantak Chia, el Dalai Lama, y muchísimos otros de los que no conozco ni el nombre, pensadores, líderes religiosos... Y, por supuesto, las respuestas fueron super super interesantes...
¡Claro que lo recomiendo! ¡Y mucho!

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)