lunes, 30 de abril de 2007

Yáng Shuò

Si les gustó Guì Lín, ahora disfruten con Yáng Shuò... ¡Y no se vayan de vacaciones sin mí!










Guìlín

Por si no les bastó el comentario que hice en mi entrada anterior sobre la belleza de Guìlín, los invito a que disfruten con calma del paraíso que les presento aqui en fotos... ¿Cuándo nos vamos de vacaciones un tiempito por allá?















The painted veil

Hoy nos contó nuestra profesora de chino que extiste un refrán en China continental que asegura: "el más hermoso paisaje del mundo (bajo los cielos) se encuentra en Guìlín, pero el de Yáng Shuò lo supera" (桂林山水甲天下,阳朔山水甲桂林)... y fué justamente allí, en Guìlín, donde filmaron esta joyita cinematográfica.

Con este precedente, imaginarán que la fotografía es impresionante; la música, encantadora; las actuaciones (Edward Norton y Naomi Wats -en ese orden), bien logradas... y no se equivocan al hacerlo.


Por eso, no entiendo qué hacen leyendo ésto cuando deberían estar corriendo hacia el cine para sentarse frente a la pantalla y dejarse transportar "Al otro lado del mundo" -como titularon a la peli en español.



¡Cubanos!

Acabamos de salir del departamento que tienen aquí un par de muchachos cubanos. Ellos recién regresaron ayer de unas vacaciones en Cuba, y nosotros fuimos a su casa a recoger algo que nos habían traído de parte de unos amigos.
Pero lo interesante de la visita es haber chocado nuevamente con esa idiosincracia cubana que nos distingue en el resto del mundo, como hace tiempo que no chocábamos.
Para empezar, quedamos con ellos en pasar a las 4 pm por su casa, y llegaron a las 4.30 (muy cubanos hasta en eso). Enseguida nos invitaron a pasar, nos brindaron algo de beber ("Cerveza, ron, whisky, hasta vodka tenemos... ¡que no se diga! Sin pena, compadre, ¿qué te sirvo?"- le decía uno a mi esposo, mientras el otro, al mismo tiempo, me decía desde la puerta de la cocina a voz en cuello: "Y tú mi niña, ¿que vas a tomar? ¿Un jugo? ¿Un cafecito...? ¡Aprovecha que está acabadito de llegar de la bodega!!") Al final nos tomamos un café "a lo cubano", esto es, fuerte y negro como la tinta, pero bien sabroso... "¿Cuánto le pongo de azúcar?... ¿Sin azúcar? ¿Pero cómo? ¡Qué va!"
Y mientras uno ponía la cafetera al fuego, el otro encendía el equipo de música, y -con el volúmen no muy bajo que digamos- comenzó a sonar Habana Abierta. Y comenzó la conversación, tratando de superar el volumen de la música, que fué pasando por todo, desde conocidos comunes, historias de barrio, el común del poco tiempo libre que te queda cuando sales de allá... "Eso no lo entienden los que se quedan, te reprochan que no escribes, pero coño compadre, es que aquí no le queda tiempo a uno ni pa' rascarse los... (con perdón de la muchacha ) Yo tengo como tres trabajos y le meto al carro como cien kilómetros diarios, llego aquí muerto...". "Lo peor es cuando regresas, porque to' el mundo se piensa que uno acá está podrí'o en dinero, y to' el mundo quiere su regalo... ¡nunca quedas bien con nadie!... ¿De verdad que no quieres un traguito'e ron?-miraban incrédulos a mi esposo- Mira que hoy compramos hasta aceitunitas..." Desde eso hasta el terrorismo, que si es o no condenable el asesinato y desde qué punto de vista... Y se acaloraban, y la conversación subía de tono, y salía otro traguito de whisky, y más aceitunas, "¿Les hago otro poquito de café? ¡Coño,asere, se te olvidaron las galleticas! Caballero, tengo galleticas de mantequilla, de las de latica!!! ¿Quieren?"


"Hace calor en la Habana vieja... Hace calor en Mi Habana"



viernes, 27 de abril de 2007

One

Estuvimos, por primera vez desde que estamos en México, en una cine de los que aquí llaman "Salas de Arte". Al fin nos decidimos porque, a pesar de que está ubicado dentro de nuestra querida Plaza Loreto, siempre preferimos irnos a un cine de los super-cines... , los de las palomitas y la Coca Cola. ¿Por qué? ¡¿Quién sabe?!
Esta Sala de Arte es un tanto diferente, mucho más humilde, pero hermosa, tranquila, menos comercial -para decirlo de una buena vez. El cine como tal contaba con unas tres o cuatro salas de proyección (los super cines no bajan de 10 salas), y cada sala no tendría más de 50 lunetas. Nosotros entramos en la sala 1, con los pies empapados gracias al aguacero que se desató justo cuando nos dirigíamos a la Plaza, y con mucha espectativa en cuanto a la película que veríamos.
Era un documental, titulado "One", y es fruto de una idea bien interesante: tres amigos norteamericanos compraron una cámara, enlistaron 20 preguntas que consideraron interesantes, y, armados con esto, salieron a entrevistar a todo aquel que se encontraran en la calle. Un día se dieron cuenta de que estaban recibiendo respuestas bien sugerentes, y decidieron que -¿por qué no?- podrían probar a contactar a alguna de las grandes personalidades del mundo del pensamiento, la religión, el misticismo... Y enviaron un par de mails aventureros. Y recibieron respuesta. Y al final terminaron desfilando frente a aquella cámara personajes tales como Deepak Chopra, Mantak Chia, el Dalai Lama, y muchísimos otros de los que no conozco ni el nombre, pensadores, líderes religiosos... Y, por supuesto, las respuestas fueron super super interesantes...
¡Claro que lo recomiendo! ¡Y mucho!

jueves, 19 de abril de 2007

El hombre que camina.

El hombre no asciende ni progresa, el hombre camina.
El hombre no necesita de una carrera ni de una historia, sino de un camino.
El hombre es cuando camina.
Caminar es entrar en el justo ritmo del vivir, entre la muerte y la aventura, entre la silla y las alas.
Es también la fuente generadora de la posibilidad, de la que emanan serenamente la fantasía y el cuento.
Basta con que el hombre tranquilamente salga a caminar para que naturalmente empiecen a ocurrir cosas.
El hombre, al echar a andar, echa a andar su mundo.
Pero en el caminar como impulso básico y natural no hay sujeto ni objeto.
El caminar real como gesto ontológico surge del equilibrio y la quietud.
El mundo existe por primera vez cuando el hombre camina y camina el hombre cuando acepta estar en su mundo.
Simular el mundo es simular al caminante.

Gustavo Pita Céspedes.
Exposición "El Hombre que camina" del escultor Andrés Montalbán.
Centro Provincial de Artes Plasticas y Diseño, Ciudad de la Habana, 1996.

domingo, 15 de abril de 2007

Disfrutes

Bueno, si las mascarillas faciales fueron un descubrimiento, no sé cómo llamarle a las mascarillas exfoliantes para pies.
Como ahora tengo una buena reserva de mascarillas faciales, ayer me decidi a comprarme una para los pies. Era a base de sandia y toronjil, aunque en los ingredientes tambien decia tener menta de varios tipos y otras cosillas mas.
Y es que ahora estamos caminando mucho. Como no tenemos ya mucho tiempo para ir a correr, aprovechamos los dias en que tenemos que ir de compras y nos vamos caminando. Las distancias aqui son muy muy diferentes a las de la Habana. Lo que es aqui un pedacito insignificante de la ciudad de Mexico, equivale a media Habana. Asi que, casi sin quererlo, estamos caminando mas de una hora... y que bien se siente!!
Pero de tanto caminar, los pies necesitan un descanso, y si tenemos una ayudita como estas mascarillas, mucho mejor.
Ayer, luego de caminar tanto, llegue a la casa y llene un recipiente con agua calentita. Me senté frente a él armada con una toalla y mi mascarilla. Estuve aplicando la mascarilla un buen rato, pues, al ser exfoliante, hay que frotarla constantemente para que haga su efecto... "Qué rico huele!!"- le comentaba a mi esposo que leía a mi lado. Y luego, sumergí los pies en el agua tibia.... ahhh! Eso ya era otra cosa. Me sentía en la gloria.
Al final del "tratamiento" -tardé solo unos quince minutos en esto- me sentía los pies tan suaves y frescos que no queria ni apoyarlos en el piso. No puedo describir la sensación tan agradable que me invadía. Es algo que tienen que sentir alguna vez.
Tenía mucha razón mi buena amiga Rocío cuando afirmaba que había miles de cosas en este mundo que no cuestan mucho ni toman tanto tiempo... pero se disfrutan muchisimo!! Solo hay que dedicarse unos minutos para sentirse completamente a gusto el resto del día, y de un excelente humor!

jueves, 12 de abril de 2007

Un fantasma!!

En estos dias me he estado acordando mucho de mi infacia, sobre todo de un hecho -o una temporada- en específico...

Y es que resulta que he descubierto las cremas, las cosméticas.

En Cuba ni soñar con las cremas. Era algo que mi mamá usaba cuando yo era una niña... Luego desaparecieron del mercado y, para cuando crecí lo suficiente como para usarlas, ya no había quién me enseñara... Tampoco es que fuera muy necesario: con el calor sofocantemente húmedo que se vive allá, usar cremas, cualquiera que sea, es una especie de suicidio. Incluso de noche, las gotas (por no decir los ríos) de sudor corren gruesos y grasientos a toda hora. Es incomodísimo, en verdad.

Pero aquí, clima reseco y más que reseco, un día me dí cuenta que a mis escasos treinta años se me estaban desarrollando demasiado a prisa las arrugas... ¿Quién tiene tiempo de preocuparse de arrugas a los treinta, verdad?? Pues imagínense qué tan alarmante era el desarrollo de los surcos alrededor de los ojos que empecé desesperadamente a buscar alguna solución.

Por suerte, se me ocurrió comentarle a mi compañera de trabajo, quien ha vivido toda su vida en esta sociedad ye stá acostumbrada a esto, y, como colofón, a sus años (no sé exactamente cuántos) no tiene ni una sola arruga. "¡¿Cómo le haces?!" "Pues -me dijo entre preocupada y divertida-, el problema es que ustedes, las cubanas, se creen que el resto del mundo es como Cuba, y que su linda piel les va a durar eternamente. Pues no... "

Y justo entonces comenzaron mis clases de cosmetología... Que si la crema revitalizante, que si la hidratante, que si la reafirmante, que si la del contorno de ojos, que si la del rostro, que si las del resto del cuerpo, que si la de dia con protector solar, que si la de noche con mas nutrientes para que trabajen en tu piel mientras duermes... "¡¡¡Stop!!!... ¿Y de dónde voy a sacar dinero para todo esto si casi ni para la renta me alcanza?" "Bueno, puedes empezar solo con..."

Y entonces fue que apareció AVON, una línea de cosméticos mucho mucho mucho mas barata que cualquier otra e igual de buena... Y por ahí ando...

Y comencé diciendo lo de mi infancia porque entre las cosas que he descubierto están las mascarillas faciales. Y recuerdo que cuando éramos solo unas niñas, mi amiga Mabel y yo nos acercábamos sigilosamente a la cocina, donde su mamá estaba planchando la ropa justo después de haberse aplicado una mascarilla, y cuando se volteaba hacia nosotras salíamos corriendo y gritando: "Ay!! Un fantasma!", mientras escuchábamos los regaños de su mamá entre risas.

Pueden parecer cosas triviales, sobre todo cuando vives en Cuba, pero aquí se vuelven necesarias... y cuanto!!
Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)