Otro descubrimiento



Esta vez le tocó su turno al baño.
Por Navidad una amiga me obsequió un jabón natural de canela. Hasta ese momento para mi el hecho de comprar un jabón para el baño se había limitado a buscar el precio más bajo y las ofertas. Con que mi cuerpo quedara limpiecito el objetivo estaba cumplido...
Pero cuando me bañé con este jabón de canela, lo primero que noté fué la "cremosidad" de la espuma, y la suavidad con que se deslizaba por la piel. Y lo segundo fue el olor... Aquel dulce olor a canela inundó todo el baño, suavemente, sin pretensiones, sin agresiones. Y yo, que nunca he tenido muy buen olfato, no tuve más remedio que rendirme a él. Me quedé allí parada, bajo el chorro de agua, extasiada por un buen rato.
Ese día había regresado del trabajo tarde, asi que cuando me bañé serían como las doce de la noche. El jabón traía una pequeña etiqueta que yo ni me tomé el trabajo de leer, pero cuando, luego de tres horas de infructuoso esfuerzo por dormirme, no lograba conciliar el sueño, me fui corriendo a revolver en la basura hasta encontrar la etiqueta dichosa. ¿Para qué será este jabón?
Efectivamente, tal y como había temido, en pequeñitas letras rojo oscuro sobre un fondo beige se leía:


Cinnamon natural soap
For tired circulation
Enjoy it!


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Después de esta experiencia, el baño ya no volvió a ser el mismo. Y cuando nos dimos cuenta de que el jabón se nos estaba terminando, mi esposo y yo nos lanzamos en estampida a buscar otros similares. Hemos encontrado unos muy sugerentes, con esponja incorporada otros, con aceite de olivo, con olor a citricos... Pero hasta ahora no hemos encontrado otro como aquel.

Hace poco pasamos por una farmacia cerca de casa que no habíamos visto. Entramos por el puro gusto del descubrimiento, y encontramos allí jabones naturales, ninguno de canela, pero prometedores todos. Poco a poco los iremos probando sin falta.

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