lunes, 8 de enero de 2007

Cafe-mania


En realidad ha sido una muy linda historia la de nuestra paulatina e irrevocable adiccion a los cafes. Les cuento...

En mi pais, lamentablemente, aunque tenemos una de las mejores calidad en el grano del cafe y aunque la compañia es inmejorable e insustituible, no tenemos espacios para compartir como en el resto del mundo tomandonos una buena taza de esta deliciosa bebida, mas que nuestra propia casa, nuestro cuarto y las buenas intenciones. Estoy de acuerdo en que eso es mas que suficiente, pero aqui, a fuerza de visitarlos y dejarnos consentir por el ambiente, la musica, el olor del cafe... nos hemos hecho adictos a estos lugares.

Todo comenzo por culpa de Bardia... Bueno, hay que ser justos... la culpa la tuvo aquella pelicula "El diablo viste a la moda" que me dejo tan bien impresionada. En una de las escenas llega Meryl Streep a su oficina pidiendo a gritos "¡¿Donde esta mi cafe de Starbucks?!" Y, viniendo la recomendacion de alguien tan especial en gustos como ella, ya me moria yo por conocer ese cafe. Se lo comente a mi esposo, sin que dicha insinuacion llegara nunca a tocar fondo y, viendo tal resultado, se lo comente tambien a Bardia, nuestro amigo, cuando paso por aca. "En cuanto tengamos oportunidad, entramos y te tomas un cafe en Starbucks", prometio el. Pero la oportunidad nunca llego, teniamos muy poco tiempo.

El dia en que se iba, yo apresure todo mi trabajo y sali antes de tiempo, corriendo, para intentar llegar a despedirlo antes de que abordara el avion. Cual no fue mi sorpresa cuando los encontre, a Bardia y a mi esposo, comodamente sentados y disfrutando un cafe de Starbucks dentro del aeropuerto. Ese fue el regalo de despedida de nuestro amigo para conmigo. Y no sabe bien cuanto se lo agradezco...!!

Esa experiencia nos gusto tanto que, inmediatamente, localizamos uno de estos establecimientos relativamente cerca de casa, y otro frente al Colegio donde estudia mi esposo... y otro mas dentro del Centro Cultural en el que esta el cine al que solemos ir los fines de semana. Y alli nos escapamos cada vez que tenemos una oportunidad: es decir, luego de cada clase de chino, cada vez que vamos al cine, y en esas tardes en las que, a fuerza de tener que seguir estudiando, necesitas con urgencia un cambio de ambiente para que la cabeza no te llegue a estallar.

Pese a la musica (a veces mas alta de lo aconsejable), el constante fluir de los clientes, y las inevitables distracciones, solemos leer muy a gusto en estos lugares, tomar importantes -y no tan importantes- decisiones, comentar inquietudes mutuas, o sencillamente hablar de la ultima peli que vimos o del libro que estamos leyendo... mientras degustamos un cafe y algun dulce para acompañar.

A mi me ha dado por probar variedades de cafe que nunca imagine que existieran, lo cual es logico viniendo de una isla donde cada casa huele a ese liquido fuerte, negro como la tinta, espeso y con no poca azucar -como se suele tomar alli- al que consideramos el unico tipo de cafe posible. Asi, he probado ya el cafe tradicional mexicano, al que llaman "cafe de olla" por la forma de preparacion (en una olla de barro ponen suficiente polvo de cafe, agua y ciertas especies a hervir, y el resultado es delicioso, se los aseguro, y muy agradable de beber en las tazas de barro tradicionales); cafe capuccino (con leche, crema batida y un toque de canela); moka ( que no es mas que un capuccino con chocolate); caramel macchiato (con crema, chocolate y caramelo); frapuccino (esto es con hielo frappe y con los mas diversos sabores -chocolate, mango, fresa, licores...- que le agregan a tu gusto).... mientras mi esposo disfruta su americano doble sin siquiera ponerle azucar "porque los adicionales le quitan su sabor y su efecto al cafe", afirma.

Lo cierto es que nos la pasamos de maravilla cada vez que decidimos acercarnos a uno de estos lugares. Alli pase buena parte de la tarde de mi cumpleaños... y no pudo haber sido mejor seleccion. Y tambien es cierto que de vez en cuando pienso en cuan agradable seria tener a alguno de nuestros amigos cerca, para compartir momentos asi.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)