viernes, 26 de enero de 2007

Mas sobre perros

Hoy acabo de ver una foto horrible. Había cientos de lindos perritos, sin vida, amontonados unos sobre otros, y al lado un par de hombres matando a otro que recién habían sacado de una jaula. Esto, me enteré ahora, ocurre normalmente en las "perreras" mexicanas. Es el único método que han encontrado para "controlar" la sobre población de estos animales.
Me imagino que así sea en casi todos los países. No quiero ni imaginarme cómo sucede esto en mi propio país.
Me pregunto, ¿cómo pueden esos dos hombres (y todos los que hacen este trabajo) irse a dormir tranquilamente a casa cada noche?????
¿Qué hago yo por los perros y, en general, por los animales?
De momento, en el edificio donde vivo no nos permiten tener mascotas, pero alimentamos (mi esposo y yo) cada vez que podemos a los perros de la calle. Incluso si no tenemos nada que darles de comida en el momento en que los encuentramos, no podemos negarnos aunque sea a darles un poco de cariño. ¡Hay que ver cuánto lo agradecen! Y también alimentamos a las palomas, les ponemos arroz en la ventana y un poco de agua a diario... Y para los colibríes compramos un aparatico para darles de beber...
Parece mucho, pero en realidad el gasto es mínimo y hacemos felices a estos pobres animales. Decía el Dalai Lama en sus preceptos para comenzar el milenio que había que ayudar a la Madre Naturaleza en su labor... y eso hacemos como podemos.
La foto horrible que ví hoy venía acompañada por un invitación a una rifa. El dinero recaudado por la venta de los boletos sería dedicado a publicar en los diarios mexicanos este tipo de noticias con el fin de sensibilizar a la población... La idea surgió de un grupo que ayuda a los animales callejeros con medicinas, comida, atención...
Aqui, en mi blog, puse un link con el sitio de este grupo en internet. Es mi manera de ayudarlos.
Todavía hay gente buena en el mundo, y eso es una gran alegría.

lunes, 8 de enero de 2007

Cafe-mania


En realidad ha sido una muy linda historia la de nuestra paulatina e irrevocable adiccion a los cafes. Les cuento...

En mi pais, lamentablemente, aunque tenemos una de las mejores calidad en el grano del cafe y aunque la compañia es inmejorable e insustituible, no tenemos espacios para compartir como en el resto del mundo tomandonos una buena taza de esta deliciosa bebida, mas que nuestra propia casa, nuestro cuarto y las buenas intenciones. Estoy de acuerdo en que eso es mas que suficiente, pero aqui, a fuerza de visitarlos y dejarnos consentir por el ambiente, la musica, el olor del cafe... nos hemos hecho adictos a estos lugares.

Todo comenzo por culpa de Bardia... Bueno, hay que ser justos... la culpa la tuvo aquella pelicula "El diablo viste a la moda" que me dejo tan bien impresionada. En una de las escenas llega Meryl Streep a su oficina pidiendo a gritos "¡¿Donde esta mi cafe de Starbucks?!" Y, viniendo la recomendacion de alguien tan especial en gustos como ella, ya me moria yo por conocer ese cafe. Se lo comente a mi esposo, sin que dicha insinuacion llegara nunca a tocar fondo y, viendo tal resultado, se lo comente tambien a Bardia, nuestro amigo, cuando paso por aca. "En cuanto tengamos oportunidad, entramos y te tomas un cafe en Starbucks", prometio el. Pero la oportunidad nunca llego, teniamos muy poco tiempo.

El dia en que se iba, yo apresure todo mi trabajo y sali antes de tiempo, corriendo, para intentar llegar a despedirlo antes de que abordara el avion. Cual no fue mi sorpresa cuando los encontre, a Bardia y a mi esposo, comodamente sentados y disfrutando un cafe de Starbucks dentro del aeropuerto. Ese fue el regalo de despedida de nuestro amigo para conmigo. Y no sabe bien cuanto se lo agradezco...!!

Esa experiencia nos gusto tanto que, inmediatamente, localizamos uno de estos establecimientos relativamente cerca de casa, y otro frente al Colegio donde estudia mi esposo... y otro mas dentro del Centro Cultural en el que esta el cine al que solemos ir los fines de semana. Y alli nos escapamos cada vez que tenemos una oportunidad: es decir, luego de cada clase de chino, cada vez que vamos al cine, y en esas tardes en las que, a fuerza de tener que seguir estudiando, necesitas con urgencia un cambio de ambiente para que la cabeza no te llegue a estallar.

Pese a la musica (a veces mas alta de lo aconsejable), el constante fluir de los clientes, y las inevitables distracciones, solemos leer muy a gusto en estos lugares, tomar importantes -y no tan importantes- decisiones, comentar inquietudes mutuas, o sencillamente hablar de la ultima peli que vimos o del libro que estamos leyendo... mientras degustamos un cafe y algun dulce para acompañar.

A mi me ha dado por probar variedades de cafe que nunca imagine que existieran, lo cual es logico viniendo de una isla donde cada casa huele a ese liquido fuerte, negro como la tinta, espeso y con no poca azucar -como se suele tomar alli- al que consideramos el unico tipo de cafe posible. Asi, he probado ya el cafe tradicional mexicano, al que llaman "cafe de olla" por la forma de preparacion (en una olla de barro ponen suficiente polvo de cafe, agua y ciertas especies a hervir, y el resultado es delicioso, se los aseguro, y muy agradable de beber en las tazas de barro tradicionales); cafe capuccino (con leche, crema batida y un toque de canela); moka ( que no es mas que un capuccino con chocolate); caramel macchiato (con crema, chocolate y caramelo); frapuccino (esto es con hielo frappe y con los mas diversos sabores -chocolate, mango, fresa, licores...- que le agregan a tu gusto).... mientras mi esposo disfruta su americano doble sin siquiera ponerle azucar "porque los adicionales le quitan su sabor y su efecto al cafe", afirma.

Lo cierto es que nos la pasamos de maravilla cada vez que decidimos acercarnos a uno de estos lugares. Alli pase buena parte de la tarde de mi cumpleaños... y no pudo haber sido mejor seleccion. Y tambien es cierto que de vez en cuando pienso en cuan agradable seria tener a alguno de nuestros amigos cerca, para compartir momentos asi.

viernes, 5 de enero de 2007

La Sombra del Viento

¿Que sucede cuando se acaba un libro? ¿Que hacer con el vacio que nos deja en el pecho?


Cuando lo empiezas y por la segunda pagina puedes imaginarte el deleite que te proporcionara su lectura, agradeces ver el grosor del libro. "Tengo disfrute para rato", piensas.


Te dejas atrapar por las palabras, las imagenes... Te detienes para comer, y entre bocado y bocado le lanzas miraditas de soslayo a la carátula, y apuras lo que te queda en el plato para poder volver a abrirlo y sumergirte en él. No imaginas otra mejor manera de encontrar el sueño que entre sus páginas. Y despiertas, pocas horas más tarde rememorando todo lo que has encontrado en él, admirándote por el buen oficio con que el autor te hace llegar las imagenes, utiliza ciertas frases, hilvana historias...


Un buen dia -o quizas sea mas justo decir, unas horas mas tarde- te das cuenta que ya has pasado la mitad del libro. ¡Horror! Desde ese momento te devates entre la ansiedad feroz que te consume por leer la siguiente página y el deseo de aminorar el ritmo de lectura para evitar encontrarte con esa triste palabra: FIN. Empiezas a sentir de antemano cuánto vas a extrañar este mundo que ya has convertido en parte de ti. Es en ese instante en el que le dedicas mucha mas atencion a cada palabra que pasa por delante de tus ojos, ya ni los articulos te pasan desapercibidos; no quieres perderte nada, pero nada que pueda llegar a ti desde esas paginas. Casualmente es justo ese el momento en que la trama esta en su climax y te tiene atrapado con todos sus hilos. No puedes moverte, estás atado sin remedio...


Y por fin terminas el libro. "Se me acabó", le comentas tristemente a tu pareja que te mira con un cierto matiz de incomprension en los ojos y te pregunta "Pero, ¿no decias que era el mejor libro con el que habias tropezado?". "Precisamente por eso...", respondes, queriendo ocultar inutilmente el tono delator... Si, te sientes traicionado: por el autor, por los personajes, por la imprenta... Y, para colmo, ahi esta, irreductible, el vacio que al que tanto temias ha llegado.


¿Que te haces entonces? ¿Que haces con los deseo de seguir leyendo? ¿Como encuentras un sustituto par ese amigo, si ni siquiera es realmente eso lo que quieres? ¿Que te haces con ese conocido temblor que sientes en los dedos, pidiendo a gritos pluma y papel?


Eso me acaba de suceder, con un libro. Una novela contemporánea (que no ha venido más que para hacerme tragar mis propias palabras, aquellas con las que afirmé una vez que de la contemporaneidad no podría salir nada bueno):


La sombra del viento


Y por supuesto que se las recomiendo mucho, si es que acaso son tan masoquistas como yo y aceptan todo el dolor de la despedida por unas maravillosas horas de lectura.


Ahora entiendo a aquel (hay quien dice que fue el bueno de Marti y no lo dudaria) que decia: Tonto es el que presta los libros, pero doblemente tonto es el que los devuelve...


¿Como me hago ahora para devolver esta joya a su dueña?
Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)