domingo, 23 de diciembre de 2007

El mejor regalo de esta Navidad

La vida da vueltas y vueltas... Ayer, para nuestra sorpresa, caímos en una de sus espirales.
Resulta que nos fuimos a visitar a un amigo de mi esposo, con el cual no se encontraba hace ya como 15 años. Este amigo turco y mi esposo estaban felices de poder volver a compartir juntos un rato, y estaban tan felices, que toda la tarde fue muy tranquila, con esa tranquilidad del reencuentro, con esa armonía de espíritus que se saben cercanos aunque haya tierra y tiempo de por medio... Era todo un gusto para mi sentirme espectadora de aquel momento, cuando parecía que los quince años de no verse no existieron, y conversaban como si se hubieran encontrado por última vez la tarde anterior...
La esposa de este amigo y yo hicimos buenas migas enseguida, y el niño de ellos -una hermosa criatura de dos años recién cumplidos-, aunque al principio estaba un poco apenado por la visita, no tardó en acostumbrarse a nuestra presencia, y nos mostró uno por uno todos sus tesoros: sus libros, sus juguetes, sus dibujos, y hasta nos tarareó su melodía favorita... que no era otra que la canción del cumpleaños que cantaba siempre el cocodrilo Guiena, el mejor amigo de Chiburaska... ¿Se acuerdan de esos animados?
Por supuesto, mi esposo -al que no hay que insistirle mucho para que saque a flote su amor por el mundo ruso- le cantó la canción de principio a fin, y el niño escuchaba muy atentamente, absorto, con los ojitos bien abiertos y sin apenas moverse. La madre quiso aprovechar aquel momento de tranquilidad para darle algo de comer, y el niño le apartó el plato y la miró por sólo un instante, aunque el mensaje quedó claro para todos: "Pero, ¿no te das cuenta que ahora no es el momento??".
El padre nos puso un fragmento de un CD con algunos episodios de la serie de Chiburaska, y surgió la idea de que en internet debían estar esos animados, quizás en You Tube... Buscamos un poco, no aparecían, y de pronto pienso: "Si yo pudiera subir estos animados a internet, ¿cómo los denominaría?... Muñequitos rusos, por supuesto..." Y así buscamos y aparecieron... ¡Y cuántos!!!
Están todos: La liebre y el lobo (Deja que te coja), Bolek y Lolek, La hija del sol, El rescate de las novias, Los músicos de Bremen, Kusa Kutusa, El cartero Fogón, Vamos a patinar, Mikrobit... ¡Todos! Todos aquellos muñequitos que me acompañaron -y a toda mi generación- durante la infancia, los muñequitos rusos que llegamos a aborrecer, diciendo que no había nada peor en el mundo, pero que poco a poco pasaron a formar parte de nuestra historia personal, y sólo hasta ahora nos damos cuenta...
Por supuesto, nadie más que un cubano pudo haberse dedicado a rescatar estas joyitas y subirlas a internet... y hay que leer los comentarios de los que los ven: Eres un genio! Me has hecho regresar treinta años atrás! Nunca podré olvidar estas canciones! qué nostalgia!....
Pero no sólo encuentras muñequitos rusos (por supuesto, no todos eran rusos, pero a nosotros nunca nos importó de dónde eran realmente), encontré fragmentos de aquel serial El electrónico, y hasta muñequitos cubanos, como aquel de las ratas que destrozaban el huerto escolar (eres un bárbaro con el hacha!!) que igualmente son parte de nuestra historia... De estos últimos, quizás por que estaban en español y respondían un poco más a nuestra idiosincracia, mi generación sacó frases completas que citábamos (y aún citamos) en las más variadas circunstancias, como si se tratara de clásicos de la literatura moderna. ¿O es que a nadie, en medio del calor infernal del verano cubano se le ha escapado aquello de: "qué país!!" (dicho por el general Resoplez, y citado por nosotros con pleno acento español, justo como aparece en el episodio de Elpidio Valdez)?? ¿O aquello de "Bueno, camaradas, nos vemos en la próxima aventura!!" al despedirse de los amigos?

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Ayer al irnos, y como estamos en estas fechas de fiestas, de agradecimientos y buenos deseos, nuestros amigos nos llenaron de regalos, pero ninguno tan valioso como éste que nos hizo el niño, gracias al cual, como bien dijo la madre en algún momento: "Hoy todos volvimos a ser niños".


jueves, 20 de diciembre de 2007

Kyoto-Yokohama

Hemos tenido la suerte de visitar un par de ciudades maravillosas en estos días: Kyoto y Yokohama.
Mientras mi esposo se afana en su investigación y va de biblioteca en biblioteca, y de maestro en maestro, yo he podido esta vez pasear un poco.
En Kyoto, los días fueron maravilloso, pero para mi sobre todo el último, cuando, gracias a un par de nuevas amigas, Azuma y Keiko, pude pasear tranquilamente por la ciudad y disfrutar de algunos entretenimientos locales.. Japonesas al fin y al cabo, desde que les avisé (hace como dos meses)que estaría por allá en estas fechas, me enviaron un mail con una primera propuesta de lugares a visitar, luego, un fax con los lugares que más seguramente visitaríamos, luego me llegó una postal con la invitación "oficial" para pasar un día juntas, y finalmente, ya en Kyoto, un par de días antes del planificado paseo, una de ellas me contactó llena de papeles mostrándome en un mapa el recorrido que daríamos, y obsequiándome folletos de cada uno de los lugares que visitaríamos y la dirección en internet de los lugares por si quería verlos ahí antes de ir en persona... Yo les decía constantemente que no se preocuparan, que para mí salir a caminar un rato con ellas y sentarnos a tomar un café ya sería suficiente, pero en realidad, no es que ellas se preocuparan en demasía, es que son japonesas... eso lo explica todo.
Aquí les pongo fotos de este paseo, que en realidad resultó mucho más divertido de lo que imaginé





En Yokohama fuimos a ver a un antiguo maestro de japonés que nos paseó por la ciudad, por la parte más turística de la ciudad: Montamos en bote (una versión futurista de la lanchita de Regla)para atravesar la famosa bahía -la puerta por la que Occidente entró en Japón a bombazos-, luego subimos en un super-rápido elevador (que alcanza los 750 mps) hasta el piso 69 del edificio más alto de Japón para disfrutar de una espectacular vista panorámica de la ciudad, y de la imponente presencia del monte Fuji... Y luego de caminar un poco más por la ciudad, terminamos en el barrio chino, conocido por ser el barrio chino más grande del mundo... Claro, nunca he visto a los chinos más organizados que aquí. Se ve que están en Japón!!




lunes, 3 de diciembre de 2007

Fuego por todas partes


¡Al fin llegó el otoño a nuestro patio! Yo pensé que no iba a llegar nunca, pero finalmente, después de mucho esperar, las hojas de estos árboles comenzaron a tornarse rojitas, y ahora parece una llamarada en el medio de nuestros departamentos. Es precioso!!
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Hablando de fuego, les cuento que el sábado tuvimos por acá un Fire Drill (lo más parecido a una movilización de las MTT que he visto fuera de Cuba)... Me explico:
A las diez de la mañana sonó una alarma contra incendio en todo el edificio, en el patio, los corredores, y dentro de cada departamento, y luego nos sacaron a todos de casa, y tuvimos que bajar corriendo por las escaleras (siete pisos) cubriéndonos la boca y la nariz con un paño. Nos evacuaron hasta un parque cercano y allí un equipo de bomberos estuvo explicándonos detalladamente cómo usar los extintores, y tuvimos una pequeña práctica bien divertida en la que hasta el jefe de seguridad terminó empapado por las hábiles y espontáneas manos de una china...
Luego, ya dentro del Salón de actos de Ninomiya House nos explicaron cómo funciona el sistema de alarmas del edificio, cómo comunicarnos rápidamente con los guardias de seguridad, los bomberos y la policía en una situación de emergencia, y qué hacer en caso de terremotos más fuertes de los que hemos tenido hasta ahora... (todo dentro del horario establecido en un plan elaborado y distribuido entre los inquilinos hace más de un mes). Al final, nos obsequiaron una sábana térmica y unas galletitas enlatadas muy muy nutritivas, de modo que, si se llegara a presentar algo como esto, tuviéramos con qué protegernos del frío y la lluvia y qué comer.
(Conocimos esta vez a un escocés, que recién llegó el jueves, y nos contó entre risas que ha sido para él muy buen comienzo en Japón: aún no desempaca y ya el viernes un temblor bastante fuerte sacudió su apartamento y el sábado le alertan contra catástrofes... )
En términos generales, y dado el carácter realmente voluntario del evento, considero que fue muy bueno. Aprendimos muchas cosas, entre ellas que en caso de un temblor de los fuertes, de los que tumban edificios, existe un sistema de alarma nacional que te avisa de que habrá un temblor en... 5 segundos más, por lo que no nos queda otra opción que correr bajo la mesa y esperar que el techo no nos aplaste!!
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Ese día, luego del Fire Drill, me quedé un buen rato recogiendo hojas caídas, rojas como el fuego, livianas y hermosas... Perfectas.
Por cosas como ésta la vida, terremotos, fuegos y catástrofes incluídas, bien vale la pena!

jueves, 29 de noviembre de 2007

¿Qué ver en TV?

Siempre me jacté de decir, a voz en cuello: "yo no veo televisión".
Primero, cuando me quedé viviendo sola y no pasaba aún los 17 añitos, me quedé -al mismo tiempo- sin televisor. Sufrí entonces una pequeñísima crisis al enfrentarme a todo el tiempo libre que de pronto apareció en mi vida... Es curiosa esta reflexión, porque en realidad el tiempo que generalmente se pasa frente a la TV es considerado "tiempo libre". Sin embargo, hasta que no tienes la oportunidad de verte sin ese absorbente equipo frente a ti, no te das cuenta de cuán ocupado has tenido todo tu tiempo libre hasta ese momento.
Aquella crisis, como digo, fue brevísima. No tardé ni dos días en descubrir la radio, y recuerdo -no sin horror- mis muy escondidas noches escuchando "Nocturno", regodeándome con la voz apastorfelipada (adjetivo propiamente cubano -en homenaje a nuestro locutor por excelencia Pastor Felipe- que describe a las voces masculinas almibaradas, engoladas y, hasta cierto punto, repugnantes, que en cierta penosa edad nos pueden llegar a parecer, incluso, románticas) de aquel que, entre balada y balada, leía algún que otro cursi poema de amor. Por suerte, y como sosiego para mi conciencia, poco rato después aparecía aquel programa salvador, "La casa de cristal", donde escuchaba frases no menos cursis pero con temas más sublimes...
Poco a poco fuí adentrándome en el mundo de los idiomas y, por suerte para mi, me fui quedando sin tiempo ni siquiera para escuchar aquellos programas de radio. Esta situación duró bastante. Cambié de novio, de círculo de amistades y de barrio más de una vez, y mis días terminaron por llenarse felizmente con conciertos, exposiciones, paseos y excursiones nocturnas. La TV nunca tuvo oportunidad de volverme a atrapar, sobre todo después de que alguien me dijera que aquellos que terminan sus días frente a ella, no lo hacen más que por falta de energía y voluntad, porque no tienen poder suficiente como para escoger qué hacer o qué ver, y se conforman con dejarse llenar la cabeza de todo tipo de tonterías.
Un buen día me casé, y eso marcó un punto de giro en mi vida. Mis pocas noches sin paseos, amigos o prácticas, mucho más divertidas que antes, terminaban en pareja frente a la TV, pero, esta vez, escogiendo qué pasaba frente a mis ojos (es decir, alquilando videos a bancos privados, o sea, ilegales pero bienaventurados).
Luego, en México, volví a mi etapa sin TV. Yo ni la extrañé, la verdad, pero me tentaban constantemente con la idea: que si una TV de uso te cuesta una bagatela, que si alguien te la puede prestar, que si no solo hay programas tontos, para tí que adoras los animales hay programas muy bonitos... Lo mexicanos en general, con muy buenas intenciones, no podían concebir que alguien viviera sin ese artefacto. Allí también encontramos sustituto: el cine. De nuevo un buen sustituto, en el que uno puede escoger qué ver, de qué calidad, en qué compañía, sobre qué tema, con qué actores...
Ahora, en Japón, lamentablemente, no hemos ni querido asomarnos a un cine. ¿Cuánto puede costar? No sé. Eso era algo que, al principio, también en México nos dió miedo pero que luego superamos.
Aquí tenemos TV en el depa. Y lamento decir que he visto en estos meses mucha más TV que en muchos años. Vemos TV todas las noches. Lo cual nos plantea un problema: ¿qué ver de manera que podamos ejercer, aunque sea un poco, nuestra voluntad?
En la televisión propiamente japonesa, los programas son casi todos iguales: un 50% de programas de participación con un tipo de japoneses por protagonistas que yo no elegiría como amigos NUNCA: muchachos de cabellos de colores, ropas extravagantes y pocas ideas , y muchachitas, con un tono de voz bastante elevado -que suelen decir Kawaii (precioso!!) y Oishii (qué rico!!) cada dos palabras y de manera exagerada- que poco tienen que ver con la cultura que sostiene este país. Dudo que la maestra de té -aquella señora elegante y moderada que encontramos en Kyoto en el 2004-, o la maestra Oowaki, o cualquiera de las muchachas del grupo de aikido de Kyoto (por jóvenes que puedan ser), usen tan frecuentemente esas palabras, y mucho menos en esos tonos tan estridentes y faltos de medida. Un 40% más compuesto por programas de comida, de ventas, noticiarios, telenovelas coreanas... Un 5% de deportes (golf, beisball, tenis, gimnasia, patinaje artistico... y, por suerte, mucho sumo) , y otro 5% (en el que incluyo a la NHK) de programas educativos y de viajes.
Estos últimos, los programas de viajes, son los más interesantes para nosotros. Ya sean viajes al extranjero o al interior del país, logran transmitir bastante bien (aunque el presentador sea un gay -sin ofender a los homosexuales- que se vuelve loquita cuando encuentra un grupo de americanos jugando futbol rugbi) la tranquilidad, curiosidad y mesura que uno siente más cercanos a la cultura japonesa. Entre los de viajes al extranjero, hay un programa en especial bien interesante, "Sekai no machi (ciudades del mundo)", de muy bajos recursos, en el que, con una cámara sencilla en la mano y los mejores deseos, un muchacho te va guiando por calles poco conocidas de las más conocidas ciudades del mundo. Entre aquellos que te muestran Japón por dentro, hay una muchacha (tenista profesional) que salió a recorrer a pie, aprovechando el cambio de estación (porque el otoño es, según ellos, la mejor época para los viajes) uno de los caminos más comunes en el período Edo, y que atraviesa varias prefecturas de la zona de Kanto. Un día a la semana, bien entrada la noche, van mostrando imágenes del trayecto que va haciendo la muchacha, y es muy lindo ver cómo la gente se ha ido enterando del proyecto y en algunos puntos la esperan a los lados de la carretera solo para saludarla, darle ánimos o para ofrecerle algo de comida... Algunos de estos encuentros se ve que han sido preparados con antelación, pero hay otros que la toman completamente por sorpresa.
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Como, a la larga, lo que más nos interesa de la TV japonesa es la posibilidad de la práctica del idioma (en este caso la comprensión auditiva), nuestro lema es que cualquier programa viene bien para nuestro propósito... Pero qué tristes noches cuando pasas de canal en canal y no encuentras más que Kawaii y Oishii por doquier!!!

martes, 27 de noviembre de 2007

Yo también me pronuncio en contra de la caza de cetáceos.


Recién fue ayer que, a través de los comentarios de un ruso compañero de clases, me enteré del tema de la caza de las ballenas en Japón, y de la controversia que ha venido generando. Hoy, una amiga muy querida me manda un mail preguntándome sobre ésto, porque -y tiene toda la razón ella al pensar de ésta manera- es ilógico que un pueblo que protege a su naturaleza, como he venido yo diciendo en estas páginas, haga cosas semejantes.
Así que, sin más, me puse a averiguar en Internet -ese mundo mágico lleno de respuestas- sobre el tema y es realmente espantoso lo que he visto. El mundo entero está en contra de la caza de ballenas, hay instituciones para protegerlas, se crean santuarios con este fin, la gente frecuenta las costas de Australia y de cualquier otro país para admirar su paso y dejarse encantar si alguno de esos seres tiene a bien hacer una pirueta sobre las aguas... y aún así, Japón lucha durante años por conseguir la aprobación de la caza de ballenas y, para colmo, lo consigue!!!!!
Argumentan fines científicos para esto pero, al mismo tiempo, comercializan la carne... No logro entender.
En realidad creo que no los entenderé nunca. Las tradiciones son fuertes en este país, pero también lo es su conciencia ambiental... ¿cómo entonces la tradición puede ir por encima de la conciencia ambiental? ¿Será que para ellos no hay contradicción entre estas cosas?
Ayer me decía el amigo ruso que los americanos alegaban, en ese sentido, que ellos también son un pueblo con fuertes tradiciones, por ejemplo, la del esclavismo, y no por eso podrían permitir semejante práctica. No es que mi corazón se incline mucho hacia las opiniones de los americanos (entiéndase estadounidenses) en general, pero en estos momentos, me parece hasta lógico su argumento.
Sería bueno que alguien me explicara todo esto.
Por lo pronto, y siendo fiel a mis recuerdos, aqui les comparto la letra de una canción de Roberto Carlos (se acuerdan de él?), cuyo video -en el que se veían imágenes de un barco ballenero en plena faena, rodeado de aguas rojas- marcó hondamente mi infancia.

LAS BALLENAS

Como es posible que soporte tu conciencia
Mirar los ojos de quien muere frente a ti
Y ver al mar que se debate suplicante
Y hasta sentirte un vencedor en ese instante

No es posible que en el fondo de tu pecho
Tu corazón no tenga lágrimas guardadas
Que derramar sobre ese rojo derramado
En esas aguas que has dejado tu manchadas

Tus nietos te preguntaran que es lo que sabes
De las ballenas que cruzaban viejos mares
Que las vieron en los libros, o en imágenes de archivo
De un programa vespertino de televisión

Responderás con el silencio de tu boca
Recordaras parte del mar con furia loca
Una cola expuesta al viento en sus últimos momentos
Tu recuerdo es un trofeo en forma de arpón

Como es posible que tú tengas el coraje
De no dejar nacer la vida que surgió
En otra vida que no tiene hogar seguro
Y solo pide su existencia en el futuro
Cambiar tu rumbo y buscar tus sentimientos
Te hará sentir un verdadero vencedor
Estas a tiempo de escuchar cantar al viento
Una canción que te habla mucho más de amor

Tus nietos te preguntaran que es lo que sabes
De las ballenas que cruzaban viejos mares
Que las vieron en los libros, o en imágenes de archivo
De un programa vespertino de televisión

Responderás con el silencio de tu boca
Recordaras parte del mar con furia loca
Una cola expuesta al viento en sus últimos momentos
Tu recuerdo es un trofeo en forma de arpón

Como es posible que soporte tu conciencia…

viernes, 23 de noviembre de 2007

Noh

Hemos tenido la suerte de ver ya varias representaciones de Teatro Noh.

La primera vez, invitados por la maestra Oowaki y nuestro amigo Masahiro, fuimos a ver una de las obras clásicas del otoño... (porque hay que decir que el amor de este pueblo por su naturaleza se ve reflejado en todo). La obra en cuestión se titula "Tatsuta" y cuenta la historia de un monje budista que viaja por todo el país junto con dos asistentes para hacerle ofrendas a los dioses y budas que encuentre en el camino... Así llega hasta un río, de nombre Tatsuta, cruzando el cual se encuentra un santuario dedicado a la diosa que protege el lugar. El monje se dispone a atravesar el río en un bote cuando aparece una sirvienta y les previene contra la ira de la diosa, que será desatada si alguien cruza el río cuando sobre él flotan las rojas hojas del Momiji... La sirvienta se ofrece a llevarlos bordeando el río hasta el santuario, y al llegar a él los deja.

El monje hace su ofrenda a la diosa y se dispone a cruzar el río de vuelta cuando ya la mayoría de las hojas se han ido, y está cubierto por una ligera capa de hielo... Entonces se aparece nuevamente la sirvienta, que no es otra que la propia diosa, ataviada en toda su magnificencia, y les entretiene con un baile hasta el amanecer, cuando ya el hielo se ha derretido y las pocas hojas que quedaron atrapadas en él se han ido completamente. La diosa les cuenta que se ha quedado a vivir en este lugar, precisamente por su amor a las rojas hojas del Momiji, y que le duele que alguien las rompa ya sea cruzando el río en bote cuando estas flotan, o incluso cuando, al romper el hielo, las hojas atrapadas en él se quiebran.


Luego, hemos visto un par de obras más: Sanemori (donde el espíritu del guerrero Sanemori cuenta su última batalla) y Aoi no Ue (Lady Aoi), un extracto de "Los cuentos de Genji", en el cual Lady Aoi, la amante del principe Genji yace convaleciente (representada en la obra por un kimono tendido en el suelo) y un sacerdote trata de quitar el hechizo que la mantiene enferma. Al convocar el espíritu que ha provocado el hechizo, aparece la fallecida esposa de Genji, quien, celosa, ha enfermado a la amante. Al ser este espíritu tan fuerte, el sacerdote no puede con él y llama a otro monje más poderoso, quien combate esta vez con el espíritu de la esposa -que ya se ha transformado en un demonio- y logra vencerlo....


¿Qué les puede decir esta simple mortal de algo tan impresionante como esto? Los actores, sobre el escenario, sin gestos faciales ni entonaciones en la voz y con movimientos predeterminados hace siglos, logran generar un mundo ajeno al mundo cotidiano, en el que el público no es más que eso: simples espectadores que se asoman por una ventanita a ese otro mundo misterioso en el que los monjes conviven con los espíritus y la belleza de las hojas de un árbol puede cautivar a los dioses... Y ni siquiera los aplausos finales, las ovaciones, logran llegar a los actores ni a los músicos, quienes se retiran del escenario silenciosamente, sin mirar ni de reojo hacia nosotros, para desaparecer detrás de una cortina que se cierra de sopetón, sin dejarte ver ni un ápice del más allá.




















Por otra parte, está el mundo de todos los días, en el que la tecnología es reina y señora, y el muy tradicional Teatro Nacional de Noh, con su escenario que recuerda un puente y una caseta sobre un lago rodeado de árboles, ha logrado montar todo un sistema de pequeños televisores frente a cada asiento, en los que se puede ir leyendo la obra a medida que va siendo cantada, lo mismo en inglés que en japonés... ¿Será acaso un intento de acercarnos a ese mundo ajeno y hacernos creer que estamos entendiendo algo de lo que se nos muestra en cada ocasión?


lunes, 19 de noviembre de 2007

Otoño

Yo sigo compartiéndoles mis imágenes del otoño, porque la verdad es que lo estoy disfrutando muchisimo... , y según algunos amigos japoneses, ésta es la mejor etapa del año en cuanto a paisajística se refiere... No obstante, hay otros que afirman que es la primavera quien se lleva este reconocimiento. Si tengo la suerte de poder continuar compartiendo con ustedes todo esto, ya podrán valorarlo por ustedes mismos.









martes, 13 de noviembre de 2007

Cambio de Estacion

Esta foto fue tomada en septiembre...

Esta en Octubre...
Y esta en Noviembre...

Lamentablemente, el cambio de temperatura no lo pude captar con la camara, pero, para que tengan una idea, mientras mas verdes los arboles, mas calor, y mientras mas rojos mas frio...
No es fascinante??? Sobre todo para quien, como yo, ve esta maravilla por primera vez.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Visita Inesperada


Hace unos minutos acaba de salir de mi depa Kume sensei, la profesora de japonés del curso que recién terminó el mes pasado. Esta visita fue toda una sorpresa.
Es una excelente persona y siempre tiene muchos deseos de ayudar a los estudiantes... En mi caso, como el curso que ella daba era bastante básico y no se correspondía con mi nivel, ella me ofreció que podía revisarme de vez en cuando alguna composición que yo escribiera, para que fuera practicando el idioma... Y eso hemos estado haciendo, a veces por mail, a veces le entrego algún escrito...
Hoy, justamente, pasó por el edificio a traerme uno de estos escritos ya corregido. Dió la casualidad de que yo estaba aquí y la invité a tomar algo de té.
El depa, por supuesto, estaba hecho un desastre... Yo trato de mantenerlo limpio y recogido, pero justo hoy -por no estar mi esposo en casa- es el día de limpieza y todo estaba patas arriba, pero, creo yo, así debe haber sido mucho más interesante para ella.
Kume es una mujercita maravillosa con un corazón bien grande, y el reguero no le importó para nada, al contrario, enseguida se sentó cómodamente en un cojín y comenzó a conversar conmigo (en japonés) y a escuchar pacientemente mis intentos de comunicación... Llegó el momento en que hasta yo misma me olvidé del reguero y disfrutamos plenamente el ratito que pasamos juntas. Es practicamente la única amiga que tengo aqui, y agradezco profundamente haberla encontrado.

jueves, 25 de octubre de 2007

Cigüeñas

El otro dia, en TV, me encontre un programa precioso que quiero comentarles.
En una ciudad al norte del área de Kansai, llamada Toyooka, había surgido una gran preocupación entre sus habitantes. Las cigüeñas, que desde tiempos inmemoriales acompañaban formaban parte del paisaje del lugar, habían desaparecido completamente.

Estos son animales grandes, que pueden alcanzar en su adultez hasta los dos metros de largo, y precisamente por esto, no pueden hacer sus nidos en cualquier huequito de un árbol. Necesitan árboles fuertes, altos y solitarios, o, al menos, medianamente alejados de otros para poder llegar y slir del nido con facilidad. Con el desarrollo de la ciudad, las construcciones fueron aumentando, y los árboles con estas características fueron cada vez menos. De hecho, una de las especies preferidas por las cigüeñas como hogar, se extiguió en esta zona desde los años 60. Eso, sumado al uso de fertilizantes en los sembrados de arroz que acabó con la fauna (ranas, peces, larvas, pequeñas serpientes...)apropiada para su alimentación, hizo que estas aves huyeran en busca de mejores condiciones de vida.
Todo siguió su curso normal. Como este proceso fue paulatino, los habitantes se acostumbraron poco a poco a no ver las cigüeñas a su lado y ni las extrañaban, hasta que un buen día, reapareció una pareja de jovenes aves en el lugar. Despues de mucho buscar, el mejor lugar que encontraron para hacer su nido fue un poste, sobre el tendido eléctrico. Esto motivó nuevamente el interés de la gente en estos animales, y se preocuparon por documentar todo el proceso de construcción del nido... hasta que, una triste mañana, una de las dos aves pereció por un choque eléctrico.
Esta triste experiencia terminó por mover los corazones del lugar, y tomaron medidas urgentes para traer nuevamente las cigüeñas a la ciudad.

Construyeron unos postes bien altos, y en la punta colocaron sobre unas maderas, un principio de nido, y esperaron... Poco después reapareción una pareja de cigüeñas que encontró inmediatamente el poste y le pareció adecuado... La gente, preocupada por su alimentacion, construyó un pequeño estanque al que echaban varios kilos de peces diariamente...

Tanta buena voluntad tuvo sus frutos... La pareja de cigüeñas puso un huevo y logró la cría. Cada avance de la pequeña ave era motivo de interés y alegría entre los pobladores, y hasta se convertía en noticia en el diario local. Instalaron unos puestos de observación con telescopios cerca de los postes de modo tal que todos los que se acercaban a ver la nueva familia, que no eran pocos, pudieran disfrutar de ella. El problema de la alimentación se resolvió dejando de usar fertilizantes y desviando un poco de agua del curso de un río cercano hacia los arrozales, de modo tal que nuevamente abundaron las ranas, peces y todo tipo de alimañas apetecibles para las cigüeñas... que poco a poco fueron regresando.
Hoy en día, estas aves han vuelto a ser parte del paisaje de Toyooka, y la ciudad, en un esfuerzo conjunto logró recuperar uno de sus símbolos, al mismo tiempo que devolvieron el equilibrio a la naturaleza del lugar...

Los japoneses siempre logran sorprenderme con esa habilidad que tienen para lograr la armonía entre la tecnología y la madre tierra...

jueves, 18 de octubre de 2007

Experimento


Recientemente he descubierto un nuevo juguetito en mi cocina: un horno "grill" (esto es, una parrilla a modo de horno debajo de la estufa).
Yo nunca en mi vida había tenido ni siquiera un horno, mucho menos una parrilla, así que estuve meses sin siquiera mirar para ese artefacto. De vez en cuando pensaba qué sería bueno cocer ahí, pero como no tenía ni la menor idea, este pensamiento pasaba como una nubecita delante de una montaña sin dejar ni rastro...

Un día nos fuimos al super y encontramos unos pescaditos pequeñitos (acá el pescado es bien freco y barato, a diferencia del pollo o cualquier otro tipo de carne) y los compramos. Al día siguiente, con toda la presencia de espíritu que la ocasión requería, saqué el pescado del refri, lo laée bien y le puse un poco de sal. "¿Qué más le pongo a esto?" -pensé, y como no se me ocurría nada llamé a G. Los dos, parados frente a los especímenes pensamos durante un buen rato, pero al final decidimos hacerlos así por esa vez "hasta que averigüemos qué más conviene ponerles".

Así que los metimos al horno, y nos sentamos impacientes frente al cristalito que nos permitía ver qué tal iba la cocción. De vez en cuando los volteábamos, para que no se quemaran. Hasta que decidimos que ya era suficiente tiempo al fuego para que estuvieran cocinados, y los sacamos del horno.

Los servimos con arroz blanco y vegetales, desconfiando aún de aquel cuero demasiado doradito (por no decir pasadito de color), y cuál no fue nuestra sorpresa al probarlos y sentir que sabían a gloria. Luego le preguntamos a un amigo y nos dijo que, hechos al grill, no hay que ponerles ni siquiera sal, y como nos encanta el pescado, y aquí es taaaaan fresco y sano, ya casi que nos salen escamas de tanto pescado al horno que comemos.

Claro, ya tenemos más práctica, y no nos quedan taaaaaaan doraditos como estos. ..

EL LABORATORIO...


LOS ESPECIMENES...


EL RESULTADO...

jueves, 11 de octubre de 2007

Ocupados...

Llevo un tiempito sin escribir pero hemos estado un poco ocupados. Entre el estudio y el estudio, no nos queda tiempo para mucho. De todas formas, aqui les comento un poco de las actividades que hemos realizado.
Lo primero que les cuento es que me fui a una clase de kimono que vinieron a ofrecernos unas maestras del arte del vestido... Fue espectacular, pero ya escribi sobre esto bastante, asi que les copio aqui el link para que puedan leerlo con calma. Alli tambien hay algunas fotos.
http://habanamushinjukuonline.blogspot.com/2007/09/soudou-o-el-camino-del-vestido.html
El pasado 27 de septiembre fue el fin del curso de japones que impartia aqui, en Ninomiya House, la profesora Kume. Tuvimos que prepararnos muy bien porque en lugar de un examen (que hubiera sido lo mas deseable) tuvimos un speech... Y eso le pone los nervios a flor de piel a cualquiera!!! Fue muy emocionante la despedida porque la profesora Kume es muy muy buena persona y habiamos hecho muy buenas migas con ella. Fuimos en grupo a hablar con el personal de la administracion del edificio para pedirles que dejaran que Kume sensei nos impartiera el proximo curso... pero nada, ya tenian todo planificado con otra profesora. Es una verdadera lastima.


Luego, estuvimos en Tokyo en la entrega del premio anual de la Fundacion Japon que tuvo lugar en el lujosisimo hotel Okura, y en una sala de estilo Heian toda decorada en papel de oro... Este año, el premio se lo dieron a un profesor de Australia, muy interesante y simpatico, que tuvo la osadia de traducir Genji Monogatari integramente. Esta no solo es la primera novela escrita en el mundo, sino que esta considerada como el texto más dificil de leer, interpretar y, por supuesto, traducir... El profesor termino agradeciendole a su esposa por el apoyo brindado, a la Fundacion por otorgarle el premio (del que se entero un dia por internet), y a la propia Murasaki Shikibu por haber tenido a bien escribir la historia de Genji, sin lo cual a el nunca le hubieran dado este premio... (Aqui si que era una ceremonia tan oficial que no pude tomar fotos.)


El sábado 6 de octubre fue la competencia nacional de fuegos artificiales en Tsuchiura, una ciudad que esta en la propia prefectura Ibaraki (igual que Tuskuba), y, por suerte, la competencia, aunque lejos, se veia desde nuestro balcon. Aqui les comparto mis mejores fotos -aunque confieso que tome unas quinientas...

El domingo pasado, en la mañana, nos fuimos a Tokyo nuevamente -estos viajes a Tokyo siempre terminan agotandome- a ver una exposicion que monto la profesora Owaki y nuestro buen amigo Masahiro.



Estuvimos un buen rato con ellos en el sitio de la exposicion y luego nos fuimos a comer con Masahiro a una zona vieja de la ciudad, llamada Mita, donde aun quedan casas de antes de la guerra, las calles son estrechitas y no circulan autos por ellas, las casas son pequeñas, de madera y casi todas tienen macetitas con plantas al frente... Es un sitio encantador.

Y luego, el propio domingo en la noche nos fuimos a Kyoto. Resulta que, aunque demora como siete horas en llegar a Kyoto, escogimos viajar en autobus por que cuesta la mitad que lo que cuesta un viaje en Shinkansen. Y no nos arrepentimos. El autobus -de dos pisos- esta preparado para viajar de noche, y los asientos se reclinan casi como camas, tienen dos apoyos para los pies y las piernas, cortinas gruesas para que el resplandor del exterior no moleste (aqui amanece antes de las 5 am), cobertor, al mohada y zapatillas, baño y hasta una esquina con self-service provista con cafe, te negro y te verde. Es casi como viajar en avion, con la unica diferencia de que aqui si sientes los baches de la carretera y algun que otro sonido de otros transportes.
Llegamos a Kyoto el lunes en la mañana. Ese dia, en la mañana, estuvimos de paseo con el profesor Kirita (antiguo tutor de Gus) que nos llevo a subir la montaña Hiei, desde la que se dice que bajo el budismo a Kyoto. En ella estuvieron practicando los mas grandes exponentes del budismo japones, incluso desde antes de que se fundara la antigua capital. El dia de nuestra visita estaba lloviendo con esa lluvia fina y constante del otoño, y en la montaña la niebla era tan espesa que casi se podia atrapar con los dedos. No lograbamos ver nada que estuviera a mas de cinco metros de nosotros... Pero yo creo que esa misma extraña circunstancia le imprimio un toque magico a nuestra visita.



Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)