viernes, 29 de septiembre de 2006

El otro Mexico.

Hay tantos lugares en Mexico, dentro de esta misma ciudad, que aun no conozco!!!
El otro dia, por ejemplo, me fui a buscar una tienda donde venden un cierto tipo de velas en especial. Una amiga me dijo que estaba muy cerca de la estacion del metro Insurgentes, a solo media cuadra. Yo nunca habia salido del metro en esa estacion, pero pense que, si la tienda estaba tan cerca, no habria problema alguno. Asi que, decidida a comprar mis velas, me dirigi alla.

La estacion como tal, en el anden aun, es muy peculiar, pues las paredes estan llenas de frescos hechos al estilo de los carteles de la decada de los 30 o 40. Es algo un poco confuso y barroco, pero todo en tonos terra muy agradable de ver. Saliendo de la estacion es otra cosa. Hasta ahora, todas las estaciones que he conocido, eran por fuera una simple entrada al subterraneo, casi siempre posicionadas en una avenida principal. Pero esta era un tanto diferente.

Cuando sali, lo primero que me impresiono fue la cantidad de gente. Claro, esto en Mexico no es raro. Lo raro es que la gente estaba como disfrutando del lugar. O sea, no estaban de paso, sino que habia muchos estudiantes sentados en unos muros, o acostados en el cesped de un jardin; y otros muchos transeuntes que entraban en un sinfin de tiendas, restaurantes, librerias... que habia alli. Y es que la estacion esta dentro de una rotonda en la que confluyen varias calles principales, y esta como "protegida" dentro de un centro comercial cuya forma es redonda.

La amiga no me habia dicho nada de esto, y yo no tenia la menor idea de por donde salir de alli, porque, por supuesto, tenia un sinfin de salidas. Al fin, luego de vagar un rato por dentro, me decidi a salir por la salida que mas cerca encontre. Error. La salida era cortada por un enorme edificio de cristales grises a cuya sombra se dejaban reposar unos jovenes evidentemente drogados o sabra Dios en que estado. Por raro que parezca, nunca habia visto esto en Mexico. Claro que sabia que existia, pero no lo habia visto aun.

Extranjera al fin y al cabo, no les pase desapercibida y uno de ellos se levanto y se adelanto para pedirme unas monedas. Me asuste, pero reuni todo el poder personal que pude, y me di media vuelta para regresar a la rotonda. Ya no mire mas hacia atras, pero senti como otros tambien se levantaban y uno de ellos, pensando que yo no hablaba español, me pidio nuevamente una moneda en un ingles mas que bien hablado. Esto me intrigo. Evidentemente, esos muchachos no eran unos vagabundos, habian recibido educacion... ¿que hacian alli entonces en ese estado?

Me sente dentro de la rotonda cerca de unos estudiantes para pasar el susto... Pero estos tampoco eran estudiantes como los que veo por otros lugares del DF. Estaban todos con los cabellos de todos los colores posibles, con todo tipo de complementos estrafalarios superpuestos al uniforme, y hablando en algun dialecto que yo no entendi...

Me movi a otro lugar, todavia dentro de la rotonda y llame a mi amiga: "Ya estoy fuera de la estacion pero, por favor, por donde es que tengo que salir para llegar a la tienda??" "Ahora no puedo hablar. Te marco en unos minutos."-fue su respuesta. Alli espere un rato, pero como el tiempo pasaba y yo tenia que entrar a trabajar un poco mas tarde, me aventure a salir nuevamente de la rotonda, pero esta vez, por el lado completamente opuesto al primero.

Nunca tan bien dicho!!! Este lado era el opuesto en todo al primero que habia visto. Era un boulevar magnifico, lleno de jardines muy bien cuidados, tiendas de marca, restaurantes a todas luces elitistas, con estatuas en el medio del camino que alegraban la vista... Camine un par de cuadras por ahi, sin perder de vista la entrada a la estacion, hasta que llegue a la Avenida Reforma. Ahi, di media vuelta y, disfrutando aun, regrese por el mismo camino (por mucho que hubiera querido conocer un poco mas, luego de aquel primer intento, no quise aventurarme ni siquiera a darle la vuelta a la manzana.)

A punto de entrar nuevamente al metro, ya cuando el tiempo para llegar al trabajo era casi el justo, me llama mi amiga: "Encontraste la tienda?" "No hija, pero ya me voy a trabajar. Otro dia sera". Acaba de ver otro Mexico bien diferente al que veo todos los dias. Yo vivo al Sur, y lo prefiero.

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Epílogo

“No es bueno de este modo te apoltrones”
dijo el maestro, “que entre seda y pluma
no se va de la fama a las regiones.

Quien entre el ocio su existir consuma,
No dejará mas rastros en la tierra
Que humo en el aire y en el agua espuma.

¡Arriba, sin cansancio, como en guerra
triunfa el alma luchando por la vida,
si vence el flaco cuerpo que la encierra!”

(Infierno, Dante)